Mercados financieros internacionales conocen bien lo que sucede en Venezuela. Indice del riesgo país es de 1.044. Países con menor inseguridad financiera son Colombia, con 167, Perú con 171 y Chile con 173. EMBI mide la diferencia entre la cotización de los bonos del Tesoro en EEUU y los bonos soberanos de un determinado país

Venezuela tiene, en estos momentos, el nivel de riesgo país más elevado de toda la América del Sur. Durante algún tiempo el país disputó con Argentina este triste papel, pero hoy en día Venezuela exhibe cómodamente un nivel de riesgo país bastante superior al que presenta Argentina.

Según los datos del EMBI (Emerging Markets Bonds Index), que es el índice más corrientemente utilizado en esta materia a nivel internacional, nuestro país tiene un índice de riesgo de 1.044, mientras que Argentina llega solo a 904, al igual que Brasil. Los que presentan menores índices de riesgo país en América del Sur son Colombia, con 167, Perú con 171 y Chile con 173.

El índice EMBI es elaborado por el JP Morgan Chase, y se viene construyendo y publicando desde hace varias décadas. Mide la diferencia entre la cotización de los bonos del Tesoro norteamericano y los bonos soberanos de un determinado país.

En otras palabras, mide el diferencial entre las tasas de interés que acepta el que compra uno u otro de los papeles mencionados.

Si, por ejemplo, un comprador de bonos del Tesoro norteamericano acepta una tasa de interés de 2% al adquirir ese papel, y solo acepta una tasa de 12% como para adquirir el bono de un país X, entonces podemos decir que ese diferencial de 10% constituye el índice de riesgo país de dicho país.

Obviamente, un eventual comprador aspira a una tasa de interés más elevada si es que el papel que está comprando es más riesgoso, es decir, si la posibilidad de no pago es más elevada.

El índice de riesgo país no es lo mismo que la tasa de rentabilidad esperada de los bonos de un país determinado, aun cuando ambos conceptos están íntimamente relacionados.

Tampoco es la misma cosa que las calificaciones que las empresas especializadas hacen de la calidad de los bonos de los diferentes países. Estos conceptos son, por lo general una proyección o una visión del futuro, y puede, por lo tanto, tener una carga inescapable de subjetividad, mientras que el índice riesgo país es una medición de lo que el mercado ha mostrado, en el pasado reciente, en materia de valoración de los bonos del país que se analiza.

El índice riesgo país mide tres aspectos: el riesgo soberano ­que dice relación con la decisión que puede tomar el país emisor de no honrar los bonos que ha emitido­, del riesgo de transferencia ­que es el riesgo de que el país carezca de los dólares suficiente como para pagar el capital y los intereses de los papeles­ y del riesgo genérico, que engloba los riesgos políticos, empresariales y otros.

En síntesis, un país con elevado riesgo país, debe ofrecer en el mercado financiero una tasa de interés más elevada para convencer a los inversionistas de que compren ese papel. El país debe pagar más por obtener crédito internacional.

¿Por qué el mercado castiga en esta forma los bonos soberanos emitidos por Venezuela? Una respuesta simple y boba sería decir que eso obedece a una maniobra del imperialismo para desprestigiar y para crearle problemas a la revolución bolivariana.

Otra respuesta, pariente de la anterior, consiste en decir que los mercados financieros internacionales se han hecho eco de la campaña alarmista y provocadora, pero sin base alguna, que han llevado adelante los líderes de la oposición venezolana.

Una respuesta alternativa, mucho más sensata, sería decir que los mercados financieros internacionales conocen bastante bien lo que sucede al interior de Venezuela ­en su economía, en su gobierno y en su política­ y que ven que los riesgos de invertir en sus papeles es bastante más alta que la de invertir en los bonos de otros países.

A pesar de que Venezuela nunca ha dejado de honrar sus deudas externas, sus dificultades para hacerlo son cada vez mayores. A pesar de que el petróleo le proporciona a Venezuela un flujo importante de petrodólares, las reservas del Banco Central están cada vez más bajas, y las dificultades de las empresas y de las personas para poder acceder a los dólares son cada vez mayores.

A pesar de que los productos importados siguen presentes en el consumo de los venezolanos, la dificultad para adquirirlos es cada vez mayor. A pesar de que el Gobierno trata de hacer ver que aquí no hay problema alguno, eso ya no se lo cree nadie, ni dentro ni fuera del país.

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