40 años gestionando la Calidad de los Procesos de Aprendizaje

Si tu lección magistral la dictas con el ejemplo,
si los ejes de tu vida son la justicia, la paz
y la libertad; en fin, si el Dios Todopoderoso
es tu principio y final: entonces …
tú mereces ser llamado maestro.

R. B. Boissiere

El próximo sábado 19 de los corrientes, se cumplieron cuarenta, (40), años de haber egresado de nuestra querida y recordada Escuela de Educación, adscrita a la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, siendo miembro de la II Promoción de Licenciados en Educación, denominada “Universidad de Carabobo”, en honor a la muy ilustre institución que nos había dado la oportunidad de complementar nuestra posibilidad de desarrollo y crecimiento personal y profesional.

La escogencia de la denominación se debió a que en ese año se cumplían diez, (10), años de la reapertura de la máxima casa de estudios de la región.

Éramos dieciocho, (18), compañeros que durante cuatro años –como estudiantes– habíamos cultivado exitosamente el concepto de amistad, compañerismo y cooperación, sin ninguna diferencia conceptual, filosófica o política –todavía conservada en nuestro gran equipo humano–. Ese grupo de recién graduados estuvo integrado por los siguientes bachilleres: Félix O. Aguilera; Doris M. Burgos: Doris N. Burgos (+): Rosa H. Celis; Jorge A. Esteller (+): Alfredo J. .Estraño; Mariano García; Carmen G. Hernández; Víctor M. León; Eumelia C. López, Reina V. Meléndez; José E. Mendoza; Mery J. Morales; José G. Páez; Efraín I. Pérez (+): Pedro R. Rodríguez; Jesús E. Sánchez (+) e Iván R. Venero (+). La gran mayoría cuenta actualmente con títulos de cuarto y quinto nivel académico.

Al revisar la trayectoria de nuestro grupo, puedo reafirmar -sin ninguna vanidad- que hemos sido exitosos, por cuanto cada uno ha cosechado triunfos en la gestión en los diferentes escenarios que nos ha tocado actuar. Desde el punto de vista académico, uno de nosotros ha sido rector, así como también director académico de uno de los tecnológicos más importantes del país; otro, se desempeñó como director de escuela, (de FACE), así como también director y decano de postgrado de la UC; otro, director de escuela de la UBA; otra compañera, por muchos años, fue coordinadora –con resultados extraordinarios– de la Comisión de Evaluación Académica de la U.C. Nuestro grupo también cuenta con un empresario triunfador de la gerencia de la educación privada, así como una colega que tiene más de cuarenta años ejerciendo función gerencial en un instituto de educación diversificada.

En nuestro grupo se puede contar que profesores que -habiendo ejercido sus funciones como docentes de nuestra universidad- han ocupado posiciones de relevancia en la administración pública regional, en los cuerpos legislativos locales y nacionales. De igual forma, otro de nuestros compañeros ha tenido una exitosa carrera en la gerencia industrial.

Las palabras expresadas por nuestro compañero Víctor León, en el XXXVIII aniversario de graduados, celebrado en San Cristóbal, recogen lo que ha sido nuestro ideal: “El 19 de julio de 1968, prestamos el juramento -ante Dios, ante la Patria y ante la Universidad de Carabobo- de cumplir y hacer cumplir las leyes, reglamentos y decretos que tuvieran que ver con la Educación y con nuestra Alma Máter. En ese juramento nos comprometíamos a ser factor de cambio en nuestros educandos, en su manera de actuar, de pensar y de sentir. Vale decir, que nos comprometíamos a impulsar la cultura de la Participación, la cultura del Mantenimiento y la cultura del Seguimiento. Y partimos: FRENTE ERGUIDA, PASO FIRME, DESEOSOS DE SERVIR”.

Ha sido factor importante la siempre actuación de nuestro Padrino de Promoción, el Prof. René B. Bossiere P, quien se ha integrado como otro miembro de la promoción y, durante estas cuatro décadas, ha sido un verdadero pastor –persona que guarda, guía y apacienta al ganado; especialmente: el de las ovejas–; sin temor a equivocaciones, a través de estas cuatro décadas, nuestro padrino siempre ha desempeñado con una alta asertividad estas funciones. Su segundo nombre Bonifacio –de acuerdo a las raíces latinas del mismo–, significa una inducción constante a la bondad, a la generosidad, a la bonhomía, (sencillez, candor); y es un poderoso inductor de la magnanimidad de los demás. Con su estilo actitudinal nos ha brindado mucha confianza y su credibilidad en él.

En este 19 de los corrientes, se cumplen 40 años de aquel feliz momento, en el que los sueños se hicieron realidad y vimos recompensado el esfuerzo, lamentamos la inasistencia de: Doris Naileth, Jorge, Efraín, Jesús e Iván, (QEPD, todos); en este momento magistral que nos dicta la vida: hoy, cuando rebosamos de legítimo orgullo porque el juramento de ayer, es actualmente deber cumplido, les ofrecemos nuestros éxitos como un merecido tributo a la memoria de ustedes: el próximo sábado, día de justificado júbilo y de honda satisfacción personal, extrañamos las palabras de regocijo y los cálidos abrazos de enhorabuena por este logro nuestro. Hoy, más que nunca, elevamos ante Dios nuestras plegarias por ustedes, y ante la irreversible ausencia, no nos queda más que esperar el maravilloso milagro de la resurrección y el goce de la vida eterna en la gloria de los cielos.

¡Que Dios les bendiga a todos, presentes y ausentes! y que siempre honremos el himno de nuestra academia: “Jubiloso a la sombra del canto defenderte sabrá nuestro honor ¡Como escudos: el pecho y el brazo; cual banderas: la mente y la voz!”

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