La hipertensión con los días contados

(Segmentos extraídos de consumer.es) Investigadores del Hospital Universitario de Lausana (Suiza) han conseguido resultados positivos al demostrar la eficacia en humanos de una vacuna contra la hipertensión. El estudio se realizó en 72 pacientes con hipertensión de leve a moderada, a los que se inyectó 100 o 300 microgramos (µg) de la vacuna o de placebo. El grupo estaba formado por 65 hombres y 7 mujeres con una media de edad de 51,5 años.
Los investigadores formularon una vacuna (CYT006-AngQb) a partir de partículas no infecciosas en forma de virus que se emparejaron con angiotensina II, sustancia que se encuentra en la sangre con efecto vasoconstrictor, que actúa regulando la presión arterial, entre otras acciones. De este modo, el propio organismo reconocía a la ‘pareja’ como elemento no deseable que debía ser eliminado. En los pacientes que recibieron la vacuna se detectó una respuesta de anticuerpos contra la angiotensina II en la primera semana, a las cuatro y las doce siguientes. La respuesta de mayor intensidad se produjo en los que recibieron las dosis más elevadas.
Reducción matutina
La terapia logró reducciones significativas de la presión: hasta 5,6 milímetros de mercurio (mm Hg) para la presión sistólica (máxima) y de 2,8 mm Hg para diastólica (mínima). Las reducciones más importantes se consiguieron en las primeras horas de la mañana, considerada como la franja horaria de mayor riesgo para padecer un problema cardiovascular. Concretamente, con la dosis de 300 µg se constató un descenso de 25 mm Hg en la tensión sistólica y 13 mm Hg en la diastólica a las 08:00h de la mañana.
«Los anticuerpos producidos por la vacuna parecen funcionar como una esponja que se vacía durante la noche, cuando la producción de angiotensina II es menor, y así es capaz de absorber la que se produce a primera hora de la mañana», según Martin Bachmann, coautor del ensayo y director científico de Cytos Biotechnology, la compañía suiza responsable del desarrollo de la vacuna.
El objetivo de la vacuna es bloquear la acción de uno de los mediadores en la hipertensión arterial, la angiotensina. Esta molécula forma parte del sistema renina angiotensina aldosterona (SRAA), uno de los sistemas vasoconstrictores más potentes del organismo. La actividad del sistema comienza con la liberación de renina desde el riñón, que a su vez activa a los otros componentes del sistema.

Bloquear la angiotensina

La angiotensina es ya el objetivo de dos de los grupos terapéuticos de los que disponemos para el tratamiento de la hipertensión: los IECAS (inhibidores del enzima convertidor de la angiotensina), que actúan bloqueando el enzima que facilita la conversión entre la angiotensina I y la angiotensina II y los ARA II, que actúan sobre los receptores de la angiotensina.
Un dato importante es que la vacuna confiere una protección durante 24 horas, meta que no consiguen todos los tratamientos antihipertensivos. La vacuna es segura y se tolera bien, con alguna reacción local por el pinchazo y, en ocasiones, cefalea. El efecto se prolonga durante unos cuatro meses (depende del paciente), por lo que tres o cuatro administraciones anuales serían suficientes. Se espera que en diez años la vacuna ya esté disponible para uso universal. Las conclusiones del estudio se han hecho públicas durante las últimas sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón (AHA, en sus siglas inglesas) celebradas recientemente en Orlando (EE.UU.).
Asimismo, recientemente, ha aparecido un nuevo fármaco, aliskiren, que actúa bloqueando directamente la renina. El nuevo medicamento ha recibido la aprobación por parte de la Unión Europea y es la única novedad significativa que ha aparecido en los últimos diez años en el campo de la terapia antihipertensiva. Cerca de 44 ensayos clínicos con más de 7.800 participantes avalan la eficacia y la seguridad del fármaco

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