Alimentación-Venezuela: Escasez golpea a la población

Por Humberto Márquez
CARACAS, 24 ene (IPS) – «Ya había olvidado cómo es la leche», bromea con el periodista Magaly Estrada, de 45 años y ya abuela, al cabo de casi cuatro horas de formar fila para comprar un pollo, aceite comestible y dos kilogramos de leche en polvo en un local de la capital venezolana.
Estamos junto a un pequeño Mercal (Mercado de Alimentos) en Catia, el populoso oeste de Caracas, que expende alimentos subsidiados por el Estado.

Pero la distribución se hace en la medida de que se recibe del Ministerio de Alimentación. Hoy (este jueves) había lo que compró Estrada, algunos enlatados, paquetes de pasta, arroz y productos para higiene y limpieza.

Ante supermercados en barriadas de clase media en el sudeste caraqueño, compradores alertas se comunican velozmente mediante sus teléfonos celulares. «Aquí llegó la leche, dos kilos por persona», le informa el ingeniero Juan Pablo Ríos a su esposa. «Los huevos ya se agotaron, cómpralos con los buhoneros», agrega.

Los buhoneros, como se les llama en Venezuela a los vendedores callejeros, disponen con frecuencia de los productos que escasean en los anaqueles formales, como azúcar, caraotas (frijoles negros), huevos y leche en polvo o líquida de larga duración, que expenden junto a frutas o verduras, pero los venden al doble o triple del precio regulado por el gobierno.

Se abastecen fuera de las cadenas convencionales de comercialización y en algunos casos son acusados de adquirir masivamente productos de Mercal para revenderlos.

«Una familia promedio debe recorrer seis o siete establecimientos con su lista de mercado y aún así no la completa porque algunos productos sencillamente no hay», observó a IPS el consultor Luis León, director de la encuestadora Datanálisis.

El pollo, la carne vacuna y la de cerdo también escasean desde hace meses. Sus precios están regulados, y los expendedores apelan al mecanismo de ofrecer sólo ciertos cortes o empaques, con el precio liberado que duplica o triplica el oficial.

Por contraste, quien tenga dinero consigue fácilmente whisky escocés, vinos franceses o chilenos, quesos madurados españoles, mantequilla danesa y otras exquisiteces.

Desde el gobierno de Hugo Chávez se atribuye la escasez al aumento del consumo, que en 2007 se ubicó en 20 por ciento, a pesar de la inflación cuyo índice general fue de 22 por ciento y de 33 por ciento para el ramo alimentos y bebidas.

El sector privado de modo unánime atribuye la escasez a caídas en la producción y a la existencia de fijación oficial de precios, el rígido control cambiario para importar insumos y bienes terminados, y a las presiones estatales sobre los empresarios.

Datanálisis ubica el déficit de alimentos en alrededor de 25 por ciento, y Rodrigo Cabezas, ministro de Finanzas hasta diciembre, reconoció que en algunos rubros alcanzó hasta 60 por ciento.

El Ministerio de Alimentación y la red Mercal importaron y distribuyeron unas 130.000 toneladas mensuales de alimentos, en este país de 27,5 millones de habitantes que consume cada mes 900.000 toneladas, con tendencia al alza.

El presidente Chávez apeló esta semana al gigante consorcio estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y creó una nueva filial, Pdvsa Alimentos (Pdval), que se estrenó vendiendo en algunas barriadas, con precios subsidiados, leche, harina de maíz y pollo.

Pdvsa, el músculo económico del Estado, ya fue llamada para apuntalar programas sociales como construcción de viviendas, asfaltado de carreteras, servicios comunitarios y expendio de gas en cilindros para domicilios.

«Pdval puede entregar alimentos a los consejos comunales –que el gobierno auspicia para reunir habitantes de campos y zonas urbanas pobres– a crédito, mediante un sistema socialista de consignación», dijo Chávez a las puertas de un expendio improvisado desde camiones junto a un viejo cuartel en una barriada del oeste capitalino.

La nueva filial «va a traer 150.000 toneladas mensuales de alimentos y Mercal elevará su capacidad con otras 150.000, para entre ambas atender a un tercio del consumo», proclamó el mandatario.

El año pasado, el ente que administra el control de cambio destinó 5.840 millones de dólares a la importación de alimentos, y Vicente Brito, ex presidente de la central patronal Fedecámaras, estimó que Venezuela puede gastar más de 8.000 millones de dólares en compras de alimentos en el exterior.

Las importaciones venezolanas de bienes se han cuadruplicado en cinco años, al pasar de 10.340 millones de dólares en 2003 a 44.460 millones de dólares en 2007, según cifras del Banco Central. Las exportaciones, principalmente petroleras, alcanzaron los 69.000 millones de dólares.

En paralelo, Chávez ordenó «mano dura» frente a la especulación y acaparamiento, y militares venezolanos han bloqueado el paso de camiones con alimentos que se dirigían a las fronteras de Colombia y Brasil.

José Anzola, portavoz del grupo cervecero y alimenticio Polar, la mayor empresa privada del país, denunció el miércoles que 27 camiones de la firma con 500 toneladas de alimentos que se dirigían a sus depósitos, fueron retenidos en los estados de Táchira y Mérida, fronterizos con Colombia, y el de Bolívar, que lindero con Brasil.

Adicionalmente, depósitos de Polar en la ciudad oriental de Maturín, con 165 toneladas de alimentos como arroz y harina de maíz, también fueron ocupados.

Freddy Sosa, gerente de un supermercado en Caracas, dijo a IPS que «la escasez a veces se abona con el temor que tenemos de guardar muchos alimentos en nuestros depósitos, provisiones para más de 15 días, porque pueden acusarnos de acapararlos».

Hiram Gaviria, dirigente de la privada Alianza Agroalimentaria, dijo a IPS que en la raíz del problema «están las políticas de estrangulamiento de la producción nacional, entre ellas la regulación de precios, con la que se empuja a los productores para que vendan por debajo de sus costos».

Puso como ejemplo que la leche, uno de las decenas de productos con precios oficialmente fijados, estuvo regulada por años en 46 centavos de dólar por litro a puerta de corral, para entregarla al consumidor final a 84 centavos la unidad.

Los productores reclamaron a lo largo del año pasado que se aumentase el precio en los corrales a 79 centavos de dólar, lo cual rehusó el gobierno. Sólo hace una semana, Chávez anunció que el nuevo precio de la leche «caliente» será de 69 centavos, «lo que es insuficiente y no resolverá el problema», advirtió Genaro Méndez, de la Federación de Ganaderos.

Gaviria, quien fue ministro de Agricultura en el segundo gobierno de Rafael Caldera (1994-1999), añadió que «para hacer insostenibles estos precios se combinan el alza mundial de los productos agrícolas con una dilapidación de los recursos estatales destinados al rescate o incentivos de la producción agropecuaria».

El Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha advertido sobre el impacto en los países pobres del alza de los productos agrícolas.

En la Bolsa de Chicago, Estados Unidos, en el último año crecieron los precios hasta 240 por ciento en el caso del trigo, 153 por ciento para la leche en polvo, 190 por ciento para el maíz amarillo, 200 por ciento para el aceite de palma y 180 por ciento para el de soja.

«Una tonelada de leche en polvo costaba en el mercado mundial hace cinco años 1.800 dólares, y hoy cuesta más de 5.000», precisó Gaviria. «¿Quién va a traerla para venderla al precio regulado de cinco dólares por kilogramo?», se preguntó.

En paralelo, Venezuela «demanda cinco millones de litros de leche por día y produce menos de tres millones de unidades, con tendencia a la baja, porque nuestra cabaña ganadera se ha reducido de 13 millones a 11 millones de cabezas en una década», apuntó Gaviria.

La Alianza Agroalimentaria propuso una concertación para derribar controles, acordar una recuperación de la producción rural y de la agroindustria, y revisar trimestralmente los precios de los rubros de la cesta básica.

«De lo contrario, seguirá la escasez. Hoy producimos, por persona, 89 por ciento de los alimentos que producíamos en 1988», remató Gaviria. (FIN/2008)

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