Por ALBINSON LINARES 17 de enero de 2017

New York Times

CIUDAD DE MÉXICO – Las dificultades económicas de los países de América Latina, que se traducen en un bajo crecimiento generalizado, entre otras tendencias, continuarán en este 2017. Tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial esta semana han proyectado a la baja las expectativas de crecimiento en las economías de la región.

El FMI calcula que América Latina y el Caribe podrían crecer un 1,2 por ciento durante 2017, lo que es un 0,4 punto porcentual menos que lo previsto en octubre pasado, y se proyecta un crecimiento de un 2,1 por ciento en 2018. Estas estimaciones se produjeron durante la revisión de su informe Perspectivas de Crecimiento Mundial, presentado el lunes.

“En América Latina, la revisión a la baja del crecimiento refleja en gran medida una menor expectativa de recuperación a corto plazo en Argentina y Brasil tras cifras de crecimiento que defraudaron las expectativas en torno al segundo semestre de 2016, condiciones financieras más restrictivas y vientos en contra más fuertes para México debido a la incertidumbre relacionada con Estados Unidos, así como el deterioro ininterrumpido de la situación en Venezuela”, reza el documento.

En el caso de Brasil, la economía más grande de la región, la institución disminuyó en tres décimas sus previsiones de crecimiento para este año; se estima que su producto interno bruto (PIB) solo se expandirá un 0,2 por ciento. Sobre Argentina, el FMI asevera que existe una “menor expectativa de recuperación a corto plazo”, pero no se actualizaron sus proyecciones.

México, la otra gran economía de la región, sufrió un gran recorte de 0,6 puntos tanto en el porcentaje de crecimiento económico de 2017, que quedó ubicado en 1,7 por ciento, como para el próximo año cuando se espera que se ubique en un 2 por ciento.

Juan Carlos Moreno-Brid, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que la actitud agresiva del presidente electo Donald Trump altera todos los canales de entrada de divisas de México. “Afecta las exportaciones, remesas, inversión extranjera directa y la volatilidad de los flujos de capital. Todo eso incide adversamente en el clima de negocios de toda la inversión en el país”.

Moreno-Brid también señala que aunque a corto plazo las políticas que pueda implementar el nuevo gobierno estadounidense puedan impulsar el crecimiento económico de ese país, México no podrá beneficiarse de ello si no cambia su modelo de desarrollo.

“En México se necesita un acuerdo político para trazar una estrategia a corto plazo y responderle a Trump, así como para enfrentar la normalización de la política monetaria de Estados Unidos con el alza de las tasas de interés”, asevera Moreno-Brid. “La estrategia a mediano y largo plazo debe ser cambiar la economía mexicana, basada en las exportaciones, a un sistema que favorezca el mercado interno y una política de distribución del ingreso y desarrollo productivo que produzca un mayor crecimiento”.

Por otro lado, el Banco Mundial también reveló el 12 de enero sus previsiones de 2017, en un documento titulado Perspectivas económicas mundiales para América Latina y el Caribe. El informe señala que Centroamérica crecerá a una tasa del 2,1 por ciento este año, mientras que América del Sur solo crecerá crecerá un 1,2 por ciento.

Según las estimaciones del BM, en América Latina y el Caribe se registró una contracción del 1,4 por ciento en 2016, segundo año consecutivo de recesión, y se trata de “la primera vez en más de 30 años que se registra una contracción plurianual”.