Así se distribuye el ingreso en nuestros países

Los estudios convencionales en materia de desarrollo económico, han centrado tradicionalmente su atención en el problema del crecimiento del ingreso. En esa medida, el objetivo central de la política económica en cualquier país, a mediano y largo plazo, es generar un crecimiento sostenido del ingreso, el cual a su vez, se mide a través del indicador mas universalmente conocido y reconocido para estos efectos, cual es el Producto Interno Bruto o PIB. Así entonces, si un país presenta durante varios años tasas positivas y elevadas de crecimiento de su PIB, entonces se le suele visualizar como un país que está protagonizando un proceso sostenido de crecimiento o de desarrollo. Esta concepción de las cosas, subestima o relega a un segundo lugar de importancia, todo lo relativo a la forma como se distribuye ese ingreso, eventualmente en ascenso, entre los diferentes sectores e individuos, que participan en el proceso de generación de ese ingreso o de ese producto. El problema primero es crecer, y sólo una vez alcanzado un nivel suficientemente alto de ingreso, es posible preocuparse del problema de cómo ese reparte ese ingreso.

El problema de la distribución del ingreso, sin embargo, ha venido cobrando cada vez más importancia en los debates sociales, políticos y económicos, destacándose en ese sentido dos visiones que creo importante de destacar. Por un lado, hay autores que ponen énfasis en el concepto de “calidad del desarrollo”. Un desarrollo económico que concentra el ingreso en manos de unos pocos, es un tipo de crecimiento que no sólo no beneficia a los mas necesitados, sino que genera exclusión social. Hay entonces que buscar y propiciar fórmulas que permitan, al mismo tiempo, hacer crecer el ingreso, e irlo distribuyendo en una forma lo mas equitativa posible, en el seno de la sociedad. Hay otros autores que van más allá y plantean que las mejoras en materia de distribución del ingreso, no son solo un imperativo moral o un imperativo político, sino que son un requisito, para poder generar procesos sostenidos de crecimiento del ingreso. Se plantea, en ese sentido, que la buena distribución del ingreso mejora los niveles de salubridad, de educación, de capacitación y de participación, todo lo cual eleva la productividad de los individuos en el seno de esa sociedad, ayudando así a elevar su tasa de crecimiento del producto.

La medición del nivel alcanzado por el ingreso de un país se hace, tal como ya hemos dicho, mediante el Producto Interno Bruto, que es un indicador suficientemente desarrollado en sus aspectos conceptuales y operativos. ¿Cómo se mide, sin embargo, la distribución del ingreso al interior de un país? Hay varios métodos para medir la distribución del ingreso, pero el más reconocido y utilizado internacionalmente es el de comparar el porcentaje del ingreso que capta el 20 % más pobre de la población, con el porcentaje del ingreso que capta el 20 % más rico de la población. Mientras más grande sea esa diferencia, peor será la distribución del ingreso en el seno de ese país.

Veamos algunos ejemplos. Según cifras publicadas recientemente por la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, CEPAL, en Chile, en 1990 el 20 % más pobre de la población captaba el 3.5 % del ingreso, mientras que el 20 % más rico de la población captaba el 60.6 % del ingreso, es decir, 17,3 veces más, que lo que captaban los más pobres. En el 2000, después de una década de elevado crecimiento del ingreso, la brecha entre los más ricos y los más pobres, lejos de irse cerrando, se había incrementado más aun, pues los más ricos captaban 18.1 veces más que los más pobres. En el 2005, sin embargo, ese indicador se había rededucido a 16.3. La distribución del ingreso era mejor en el 2005 que en los quince años anteriores.

En Brasil, en 1990, los más ricos ganaban 31. 8 veces más que los más pobres, cifra que se incrementó a 34 veces en el año 1999, pero que bajó a 26, 2 en las mediciones realizadas en el 2005.

En Venezuela, finalmente, las cifras muestran una diferencia de 12.1 veces entre los más ricos y los más pobres en 1990, cifra que aumenta a 14.7 en el año 1999, y que vuelve a aumentar a 15.6 en el año 2005, cifras todas que ubican a Venezuela entre los países con mejor distribución del ingreso en el contexto de América Latina.

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