Autoestima y asertividad en el trabajador y gerencia venezolana

La cátedra de Cultura y Comportamiento Organizacional del Programa de Postgrado de la especialidad de Gerencia de Calidad y Productividad de la Universidad de Carabobo, se ha adentrado en investigar, analizar la realidad de la autoestima y asertividad en el trabajador venezolano y en su liderazgo, a fin de evaluar las debilidades y fortalezas que permitan determinar cómo ello influye en el clima organizacional de las empresas donde laboran.

En este artículo se exponen algunas opiniones de participantes que la exponen, a fin de que el lector interesado en esto tópicos tome muy en cuenta lo que se manifiesta en las organizaciones del país.

Comentarios, aportaciones, alcances. Definitivamente estamos plenamente identificados con la necesidad de que dentro de las organizaciones se considere la manera de cómo se manifiesta la autoestima y asertividad en el trabajador venezolano, especialmente con el fin de exponer sus debilidades y fortalezas que permitan hacerse las retroalimentaciones que favorezcan. Dos de los participantes del programa y de la asignatura, al respecto nos señalan que tengamos presente el que la autoestima es la manera como nos valoramos nosotros mismos y nuestra manera de ser, de aceptar quienes somos nosotros, con cada uno de los rasgos que conforman nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar. Desde la infancia es cuando empezamos a formar un concepto de nosotros, de acuerdo a como nos ven nuestros padres, compañeros, amigos, etc., tomando en consideración cada una de las experiencias que vamos adquiriendo. Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de sí mismo, potenciarà la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja, enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso.

Por su parte, la asertividad se puede definir como una habilidad personal que nos permite expresar sentimientos, opiniones y pensamientos, en el momento oportuno, de la forma adecuada y sin negar ni desconsiderar los derechos de los demás. Esto es, poder expresar sentimientos y deseos positivos y negativos de una forma eficaz, sin negar o menospreciar los derechos de los demás y sin crear o sentir vergüenza, y defenderse, sin agresión o pasividad, frente a la conducta poco cooperadora, apropiada o razonable de los demás. La asertividad no implica ni pasividad, ni agresividad.

La habilidad de ser asertivo proporciona dos importantes beneficios:
– Incrementa el auto respeto y la satisfacción de hacer alguna cosa con la suficiente capacidad para aumentar la confianza seguridad en uno mismo.
– Mejora la posición social, la aceptación y el respeto de los demás, en el sentido de que se hace un reconocimiento de la capacidad de uno mismo de afirmar nuestros derechos personales.

Nos agrega Araujo, que en lo concerniente a la autoestima del trabajador venezolano, éste en su mayoría, tiene una baja autoestima, debido a que no tienen determinación por hacer las cosas; es decir, sólo 1 de cada 3 venezolanos es capaz de iniciar actividades sin que lo manden, porque tiene un alto liderazgo personal; es capaz de trabajar con otros por encima de las diferencias y enfocarse en los resultados; y tiene un coraje y una fortaleza interior que le permite competir eficazmente contra los retos. Observando en la mayoría de las empresas venezolanas, encontramos con personas que sólo esperan instrucciones, se cambia de actividad fácilmente cuando esta se les presenta muy difícil, o los trabajos que le son encomendados los entrega a medias, o los entrega “incompletos” para salir de la presión de la fecha de entrega, “sin enrollarse porque total, la cosa no va para un concurso”, y la característica que más domina es el ser simpático o popular, antes que ser eficaz.

Respecto a la gerencia venezolana, puedo decir que los gerentes de las pequeñas empresas tienen baja autoestima, debido a que no se sienten competentes con las labores que efectúa y el trabajo que tiene, reflejando esto en sus subordinados, haciéndoles ver que es superior a cualquiera, lo cual conlleva a bajar la productividad de las empresas, debido a la desmotivación de los empleados.

Considero, agrega Araujo, que sus debilidades parten del hecho de la insatisfacción que sienten los empleados y gerentes, en cuanto a la remuneración salarial percibida, las cual en la mayoría de los casos, no está acorde con la labor desempeñada, el flujo de caja escaso, altas tasas de interés, incertidumbre política, recesión económica, una fuerza laboral sub-educada y un empresariado con muchos prejuicios hacia la competitividad y el mercado, así como también, en no delegar en las personas y considerar el «Empowerment» como una herramienta Organizativa que conlleva a que las personas puedan tener determinación para hacer las labores.

Con respecto a la Asertividad se señala, que la gran mayoría de los trabajadores venezolanos no son asertivos, debido a que no saben manejar adecuadamente los niveles de irritabilidad y de presión a que puedan verse expuestos, ya que no consiguen el equilibrio para manejar las situaciones; dependiendo del nivel estructural donde nos ubiquemos, puede variar el nivel de equilibrio deseado; es decir, el personal obrero de muchas empresas tiene actitudes agresivas para con sus patronos, esto lo vemos en los sindicatos y empleados sindicalizados, que normalmente no están de acuerdo con las políticas de trabajo establecidas por la empresa y siempre están pensando que se les está explotando; y el personal de mando intermedio manifiesta actitudes pasivas, ya que los jefes les encomiendan tareas en las cuales no son capaces de hacer ver sus puntos de vista cuando estos difieren. Esto es motivado al medio donde se desenvuelven, a la falta de políticas educativas que enseñen cómo manejar efectivamente las emociones, de tal modo que no afecten las relaciones laborales.

Respecto a la gerencia venezolana, en relación con la asertividad se puede decir, que estos son pasivos, ya que prefieren una estructura organizacional jerarquizada, de alto control y baja delegación lo cual no fortalece el trabajo en equipos auto dirigidos y el liderazgo de los empleados para innovar y ser más creativos; se encuentran más orientados al poder y a mandar, que al aseguramiento de resultados; evitan el conflicto, tienen una orientación de corto plazo y pobres habilidades para planificar, así como también, creen que la competitividad entre los empleados, trae más daños que beneficios.

Sus debilidades derivan del hecho que, muchas veces, se tienen objetivos contradictorios o no se explican apropiadamente, conllevando a que se generen crisis en el clima organizacional. En algunos casos, se etiqueta a los trabajadores por alguna acción cometida en alguna oportunidad, interpretando y «hacer diagnósticos de personalidad» que no vienen al caso, sacándolos a colación en diversos momentos. El no utilizar los términos adecuados para dar algunas instrucciones, también es un generador de conflictos, que algunas personas se pueden mostrar pasivas y otras agresivas.

No cabe la menor duda, como señala Flor Silvestre Carrero, de que no podemos ignorar que la asertividad y la autoestima están muy relacionadas, ya que una persona asertiva posee una autoestima alta que le permite: Expresar sus sentimientos, defender sus derechos como persona, sentirse seguro, aceptado y cómodo con lo que piensa y siente.

Por tanto, concluimos, que la gerencia debe identificarse más con cuál es la realidad de la autoestima de sus trabajadores, incluyendo la de élla misma y estar atenta de cómo mantenerla siempre a un nivel alto y hacer que las interrelaciones en el trabajo se hagan dentro de una atmósfera de asertividad, que beneficie al clima organizacional de la empresa.

Es hora, destaca por su parte Flor Silvestre, de que si se pretende rescatar la autoestima del venezolano, se tome muy en cuenta que en muchos trabajadores venezolanos se manifiesta una falta de autoconocimiento, lo cual impide que el trabajador venezolano evalúe muchas de las heridas emocionales que tiene como persona, producidas en su niñez, lo cual puede causar trastornos psicológicos emocionales y físicos, produciendo conflictos serios en el trabajo, disminución de la energía y de la capacidad creativa. Le da una hipersensibilidad a la crítica, por la que se siente exageradamente atacada/o, herida/o; echa la culpa de los fracasos a los demás o a la situación; cultiva resentimientos tercos contra sus críticos. Algunas veces se deja manipular por los demás.

Nos sugiere Flor Silvestre, en la finalización de este análisis, que no olvidemos que el líder venezolano debe estar abierto, a lo que algunos autores han denominado un atrevimiento responsable, en el que los trabajadores pueden: Ser participativos, proponer ideas, tomar iniciativas, pero sobre todo, tener una gran confianza en su capacidad, su inteligencia, talento y el conocimiento aunados a una verdadera voluntad de hacer las cosas. Pienso que el líder que fomente estas conductas en su ambiente de trabajo, puede lograr equipos con altos niveles productivos.

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