¿Calmantes o bisturí?

Eddie A. Ramírez S. | EL UNIVERSAL – La enfermedad es grave. Los médicos cubanos no logran recuperarlo. Seguirá deteriorándose aceleradamente hasta que un equipo de galenos venezolanos atienda su salud. Cuando llegue ese momento, los nuestros tendrán que decidir si aplicar calmantes para los dolores y que el paciente mejore un poco su calidad de vida o utilizar el bisturí para extirpar el mal. Como las intervenciones quirúrgicas siempre ocasionan temor, quizá muchos se inclinen por los calmantes. A corto plazo es la opción menos traumática, el problema es que la salud del paciente seguirá declinando.

Para nadie es un secreto que la situación será todavía más crítica dentro de dieciséis meses. En ese momento se requerirá de un liderazgo capaz de enfrentar el reto de recuperar la salud del país. Por un lado, estará la resistencia al cambio por parte del chavismo opositor y de algunos de los nuestros. Por el otro, estará la realidad económica de un país endeudado, con unos ingresos petroleros insuficientes para satisfacer las necesidades y expectativas de la población.

Para aumentar la disponibilidad de dinero en manos del Gobierno será necesario, entre otras medidas, incrementar razonablemente la producción petrolera, mejorar la eficiencia de las refinerías y que el Estado se desprenda de actividades que competen a los privados, como son las del sector alimentario y las industrias del hierro, del aluminio, del cemento, del oro, petroquímica, comunicaciones, construcción y generación termoeléctrica.

Si en el sector petrolero se mantiene el esquema actual de empresas mixtas con mayoría accionaria de PDVSA, nos quedaremos con las enormes reservas en el subsuelo, ya que la empresa no tiene suficiente dinero para invertir y tampoco recursos humanos. Debemos tener una PDVSA propiedad del Estado y que pueda colocar en la Bolsa un 10 por ciento de acciones, limitando el número de acciones por comprador. Debemos volver a la figura de los Convenios Operativos, en los que PDVSA era la propietaria del petróleo que otros extraían; también al esquema de empresas mixtas con PDVSA como socia minoritaria, pero con poder de decisión mediante una acción dorada, como era antes.

¿Por qué no permitir que empresas venezolanas y extranjeras extraigan y refinen petróleo bajo el control de una Agencia Independiente de Energía? Afirmar que con estos esquemas perderíamos soberanía es de mensos. ¿Qué es preferible, que no podamos aumentar la producción por falta de músculo financiero y de recursos humanos y que el petróleo se quede bajo tierra o que el sector privado participe bajo unas reglas ganar-ganar establecidas por el Estado? Nos guste o no, esto lo tendremos que hacer por razones económicas y mientras más demoremos más grave se pondrá el paciente. Los nuevos galenos deberán explicarle al país que para desarrollarnos hay que desechar el errado concepto de soberanía que vende el lenguatón. O aplicamos el bisturí o seremos cada vez más subdesarrollados, a pesar de nuestros recursos renovables y no renovables.

Como en botica:

Los rojos disfrutaron de WikiLeaks hasta que empezó a divulgar la farsa de los acuerdos sobre la Faja del Orinoco, las ventas de petróleo con descuento a China y el negocio de reventa que hacen los chinitos.

México aprobó que contratistas extraigan petróleo.

Los candidatos que no acepten medirse en primarias son colaboradores del régimen

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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