La Magnitud del Desafío Planteado.

Unos datos:

1- Consumir 2500 Cal/per cápita/día, por ejemplo, para el 2030 -en 12 años- cuando seamos 37 millones de habitantes, exige contar con una disponibilidad u oferta alimentaria equivalente a 41.200.000 Tn, en base a la estructura de consumo prevaleciente para los años 2008-2010.



2- Si asumimos como objetivo que el país produzca el 80% de lo que consumimos, significa que en nuestros campos deben generarse 33 millones de toneladas de alimentos, algunos para consumo directo y la mayor parte para ser procesados por agroindustrias que hoy no existen, en su gran mayoría.

3- Estimamos que en el 2017 en el país de produjeron 7,4 millones de toneladas de alimentos no procesados, por lo cual cumplir la meta anterior obliga a multiplicar por un factor de 4,5 la producción alcanzada el año pasado, o lo que es lo mismo, incrementar en 450% la producción de comida en los próximos 12 años, aumento que solo se alcanzaría con tasas de crecimiento interanual del producto interno bruto agrícola -PIBA- ligeramente superior a 12%. ¡De ese tamaño es el reto que los venezolanos tenemos planteado para satisfacer con mayoritariamente producción local la más importante de todas las necesidades humanas: alimentarse!



El PIBA en las últimas dos décadas.

Se entiende por Producto Interno Bruto Agrícola, el valor a precios constantes para un año determinado de la producción efectiva o añadida, generada en el sector agropecuario del país; comprende al subsector vegetal, animal, pesquero y forestal; por lo cual, constituye un indicador que mide con un alto grado de objetividad el desempeño real del sector agrícola para un lapso particular.

Su comportamiento para el periodo 1998-2017, es como sigue:

Tres conclusiones llaman la atención:

1- El PIBA crece solo en 8 años en toda la serie temporal registrada.

2- Para el año 2014 el índice acumulado de crecimiento es 100, es decir, igual al año base, lo que significa que en esos 14 años (1998-2014) no hubo crecimiento; más aún: dado que la población creció a una tasa promedio anual de 1,6% aproximadamente, el crecimiento, en ese lapso, en términos per cápita fue negativo.

3- Entre 2015-2017 es PIBA cayó 37% ¡Una tragedia! Lo que explica, sumado a la caída dramática en las importaciones agroalimentarias, el estado de inseguridad alimentaria severa que padecemos los venezolanos.

Simulando la tasa de  crecimiento

Debimos crecer. El país contó con los más ingentes recursos financieros que administración alguna dispuso. Venezuela posee además, las tierras, agua, hombres, y el más importante de todos los recursos para producir alimentos: la energía lumínica o solar los 365 días de la año. ¿Que faltó? Cordura, planificación; adopción de un modelo de desarrollo que se expresara en una estructura de incentivos, a fin que los productores, pues, produjeran; que además, es lo que saben hacer.

Si el PIBA en el lapso 1998-2017 hubiese crecido a una tasa de 4% interanual, el año pasado el índice de crecimiento acumulado fuera sido de 210 puntos por ciento y no de 62,9. Es decir, habríamos duplicado la producción de alimentos en ese periodo y, comparado con la oferta alimentaria habida en 2017, pues, habríamos tenido una disponibilidad de comida 330% mayor que la observada en ese fatídico año. No viviéramos este estado de inseguridad alimentaria severa que confrontamos, de acuerdo al baremo que hace uso la FAO.

 

 

El sector agrícola venezolano en los próximos 12 años.

Crecer, crecer y crecer. No hay otra consigna. Y no a las tasas históricas alcanzadas, por ejemplo en el lapso 1960-1978 o incluso 1984-1988, periodo de más alto crecimiento del sector desde que se llevan registros estadísticos en el país.

En el informe sobre el Desarrollo Mundial de 1991, el Banco Mundial mostró que Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo, presentaba una ingestión diaria de calorías per cápita de 1925 para 1988 -¡30 años atrás!-; Hoy nosotros estamos por debajo de 2000 cal/per cápita al día – no hay cifras oficiales-, por lo cual plantearnos consumir 2500 cal/per cápita/ día para 2030 luce pertinente además de necesario, para lo cual el crecimiento del sector debe ubicarse por encima del 10% cada año ininterrumpidamente en ese periodo, tasa de aumento jamás alcanzada por el país, y a decir verdad, por poquísimos países en el mundo en los últimos 100 años. Luego – a dónde quiero llegar- la política agroalimentaria a poner en marcha después de ganada la transición hacia la democracia, no puede ni debe ser la política de tal o cuales ministerios. No. Tiene que ser una política del Estado venezolano. De lo contrario, costará mucho salir de esta situación de inestabilidad y zozobra social que padecemos. ¿Hay algún elemento más desestabilizador que el hambre en las gentes? Si alguien cree lo contrario, consulte a Abraham Maslow.