Cuatro organismos de Naciones Unidas – la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO; la Organización Panamericana de la Salud, OPS; el Programa Mundial de Alimentos, WFP; y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF – unieron esfuerzos para generar un documento sobre el problema de la subalimentación en América Latina y el Caribe.

En ese documento – recientemente hecho público – se constata que el número de subalimentados en Venezuela ha aumentado en términos absolutos y relativos: en el trienio 2014-2016 había un 9.8 % de subalimentados en el país, y en el trienio inmediatamente siguiente – 2015-2017- ese porcentaje aumento a 11.7 % de la población. El primer porcentaje se corresponde con una cantidad absoluta de 3.1 millones de personas, mientras que el segundo porcentaje corresponde a una cantidad de 3.7 millones de subalimentados. Un aumento de 600 mil nuevos venezolanos subalimentados en un plazo de un año.

Se entiende, en dicho documento, que una persona está subalimentada, cuando no cuenta con alimentos suficientes para satisfacer sus necesidades energéticas para llevar una vida sana y activa.

Estas cifras son más dramáticas aun si se comparan con las que se presentaron en el trienio 2010-2012, donde el porcentaje de subalimentados en Venezuela era de 3.6 % y la cantidad absoluta llegaba a 1.1 millones. Es decir, en el lapso de 5 años se han generado 2.6 millones de nuevos subalimentados en el país.

En el trienio 2014- 2016 la cantidad de subalimentados en toda la América Latina y el Caribe alcanzó la cantidad de 38.7 millones de personas. Esa cifra aumentó a 39 millones en el trienio 2015-2017. Es decir, se generaron 300 nuevos subalimentados, en todo el continente, en circunstancias que en Venezuela se crearon 600 mil nuevos ciudadanos en esa dramática situación de no poder alimentarse de acuerdo a los requisitos sociales y fisiológicos necesarios para una vida digna y productiva. Si se toma solo la América del Sur, el aumento fue de 800 mil nuevos hambrientos, de los cuales 600 mil son venezolanos.

Dada esta situación de que el hambre en Venezuela ha aumentado en forma más acelerada que en el resto del continente, no es de extrañar que una inmensa masa de venezolanos – calculados en tres millones por las propias Naciones Unidas – busque salir del país y radicarse en otros países de la región o del mundo.