Cultura Universitaria

No hay enseñanza sin investigación ni investigación sin enseñanza.
Mientras enseño continúo buscando, indagando.
Enseño porque busco, porque indagué, porque indago y me indago.
Investigo para comprobar, comprobando intervengo,
interviniendo educo y me educo.
Investigo para conocer lo que aún no conozco
y comunicar o anunciar la novedad.

Pablo Freire

Toda universidad comprometida con la sociedad en donde opera y por ende con el país, no debe jamás descuidar en garantizar una buena cultura universitaria, aspecto que desafortunadamente deja mucho que decir en algunas universidades nacionales.

Al respecto, es muy válido lo que comenta Flor María Sánchez, que considérese que las universidades no tienen como exclusivo fin la formación de profesionales en las distintas ramas; su objetivo fundamental es el desarrollo de la ciencia, el arte y la tecnología en los niveles más avanzados, buscando la sistematización del aporte humano en el ámbito académico y en la sociedad. Esto a su vez implica una conceptualización diferente del rol de las universidades, al entender que éstas deben promover el desarrollo del conocimiento a partir de una interrelación de la academia en la producción social.

Es una responsabilidad seria de las universidades cultivar una buena cultura en beneficios de todos, que como lo comenta Humberto Maturana, “cultura es una red cerrada de conversaciones que define y constituye todo el quehacer de una comunidad humana. Dicho de otra manera, una cultura es un continuo fluir en el lenguaje y las emociones, define y constituye el modo de vida de un grupo humano”. Esto quiere decir que cultura es todo aquello que la humanidad ha creado más allá de lo puramente biológico, más allá del ámbito natural. Comprende todos los conocimientos, creencias, valores y hábitos; nuestros comportamientos, la forma de relacionarnos, la sujeción a leyes e incluso la ruptura de normas establecidas por las culturas dominantes.

Desde esta perspectiva, comenta Flor María Sánchez, la cultura abarca la totalidad de la vida de los seres humanos, de todos los elementos materiales y espirituales que se concatenan e interrelacionan mutuamente. Los elementos materiales de la cultura dan una respuesta a las necesidades de la humanidad y se relacionan con las funciones básicas, mientras que los elementos espirituales de la cultura, pretenden satisfacer las necesidades y aspiraciones más íntimas, profundas de los seres humanos, tanto individual como colectivamente; así, podríamos decir que el ser humano ha podido trascender y ubicarse en la escala superior de los seres vivos, por ser generador de cultura y él mismo ser un producto cultural.

Las universidades, sus autoridades elegidas, sus docentes deben preocuparse en incentivar una cultura con ética, valores de acuerdo a la realidad del presente, considerar como lo opina ‘buap.mx’ , que hoy conviven la alta tecnología con la extrema pobreza, las formas de vida tradicionales se desarrollan a la par con los nuevos signos de la mundialización; los espectaculares avances técnicos y científicos están al alcance de unos cuantos y el exterminio del planeta se presenta como una amenaza latente.

En el caso venezolano es más incierto, con una Revolución Bolivariana inestable, que ha dado paso a una nueva cultura política en donde hay un significativo número de habitantes que no la comparten, conllevando a ello a inestabilidad política, cultural y educativa, que ha dado paso a la incertidumbre, conflictos.

Lo cierto es, manifiesta la fuente citada, que en este contexto la universidad enfrenta la tarea de ofrecer a sus alumnos las herramientas indispensables para acceder a una forma distinta de aprender, a fin de aproximarse a este horizonte de complejidad creciente; una educación integral que implica el desarrollo de habilidades cognitivas, sociales y valores para apoyar a los estudiantes en su esfuerzo por constituirse en individuos autónomos; es decir, capaces de pensar por sí mismos, de tomar decisiones y de asumir la responsabilidad ética de sus acciones tanto en el ámbito individual, como en el profesional y ciudadano.

Individuos que den paso a una nueva cultura universitaria más consistente, capaz de afrontar los retos, proporcionar soluciones, generar las transformaciones que se requieren para que las universidades desempeñen su rol de responsabilidad social, cònsona a los requerimientos del presente.

(*) Docente de Postgrado UC. EXATEC, EVADE

Web: www.carmorvane.com

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