La situación de México en materia de comercio internacional es sumamente peculiar. No se parece para nada a la situación del resto de los países de la América Latina y el Caribe,  e incluso es un caso raro en el contexto del conjunto de los países que conforman hoy en día la geografía económica mundial.

México se ha posesionado como uno de los grandes países exportadores del mundo contemporáneo, con ventas externas en el año 2015 que alcanzaron a los 380.600 millones de dolares. Pero el 81.2% de esas exportaciones se canalizaron hacia los Estados Unidos. Ese alto grado de dependencia de un solo mercado comprador es difícil de encontrarla en otros países el planeta Tierra. Durante muchos años eso podía no preocupar – e incluso considerarse una situación cómoda y gozosa – pero ahora empieza a visualizarse como una situación altamente vulnerable, Trump mediante. En lo que respecta a sus importaciones, el 47.5% de ellas proviene a su vez de Estados Unidos.

Es difícil igualmente encontrar otro país de la América Latina y el Caribe que tenga tan poca vinculación comercial con la región en que se asienta. Solo el 5.9% de las exportaciones mexicanas se canalizaron, en el año 2015, hacia esta parte del mundo, y solo un 3.1 % de sus importaciones proviene de estos lares. 

En el año 2016, segun datos de los nueve primeros meses, las exportaciones mexicanas hacia los países pertenecientes a Aladi habrian alcanzado un total de 9.877 millones de dólares, mientras que las exportaciones totales al mundo por parte de México alcanzaban a 273.638 millones de dólares, lo cual representa una vinculación con la región que alcanza solo al 3.6% . De esas exportaciones mexicanas hacia el resto de los países Aladi destacan las exportaciones hacia Colombia, con 2.267 millones de dólares; hacia Brasil, con 2.188 millones de dólares y hacia Chile,con 1.288 millones de dólares. Entre esos tres países captan el 58 % de las exportaciones mexicanas a la región. 

El promedio de comercio intrarregional entre los países de la Asociación Latinoamericana de Integración, ALADI, que comprende a casi todos los países de la América del Sur y a México, se situa en un porcentaje cercano al 13  %, lo cual es una cifra bastante baja de acuerdo a los patrones internacionales, pero es bastante superior a la menguada vinculacion que presenta México con el resto de los países de la región. 

A pesar del cariño-  o al menos de la simpatía – que la mayoría de los latinoamericanos sienten por México -por su historia, su cultura, su folklore – la verdad verdadera es que comercialmente México se había venido separando poco a poco de América Latina. Desde que firmaron el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá – el NAFTA – su economía ha virado hacia el norte, lo cual en su momento constituyó una opción muy dificil de rechazar, y que condicionó de allí para adelante el devenir de esa economía y de esa sociedad. Pero ahora eso que antaño fue una oportunidad se convierte en una amenaza.

No es de extrañar que en la reciente reunión de alto nivel realizada por la CELAC, en República Dominicana, la defensa y el apoyo a México por parte de sus hermanos latinoamericanos fue bastante debil, de caracter meramente retórico y sin constituirse en un contrapeso político y económico de envergadura en la escena internacional. Eso pone de relieve también el caracter poco efectivo de CELAC como organismo coordinador de la acción internacional de los países de la América Latina y el Caribe.

Pero es posible que en esta situación resulte cierta aquella frase – de dudosa validez general –  que postula que toda crisis representa al mismo tiempo una oportunidad. América Latina y el Caribe es una región del planeta Tierra en que el comercio intrarregional presenta niveles escasos. En Europa las exportaciones intrarregionales representan el 71 % promedio de las exportaciones de sus países, en Asia ese porcentaje alcanza al 53 %, y en la América del Norte, antes de la llegada de Trump, alcanzaba al 48 %. En la América del Sur y Central ese porcentaje de comercio intrarregional llega al 27.9 %, pero baja en forma sustantiva – al 13 % – cuando se considera a la Aladi en su conjunto,es decir, con México incluido. Tenemos, por lo tanto, un espacio grande como para incrementar las compras y ventas que podemos hacernos entre nosotros mismos.  No solo podemos todos los países de la región comprarle y venderle mucho más a México, sino que el Mercosur podría comprarle y venderle mucho más a la Alianza del Pacífico, y a la Comunidad Andina de Naciones, y a Centroamérica, y al Caricom, y asi entre todos los países y sub bloques existentes. Para ello hace falta, entre otras cosas,  incrementar la reducción y/o eliminación recíproca  aranceles, homologar normas sanitarias y técnicas, conformar cadenas de valor, incrementar la comunicación  aérea, naviera y terrestre en toda la región y concertar políticas cambiarias y monetarias. Todo ello se ha intentado durante décadas, pero puede que ahora las circunstancias nos obliguen a actuar seriamente en todos esos campos, pues puede que la situación  de México no sea sino la muestra de lo que se nos viene encima a todos.

No se puede mover a México de su situación geográfica, pero su vinculación económica puede presentar modificaciones importantes si hay voluntad política e imperativo económico entre dicho pais y sus hermanos latinoamericanos.  Ello permitiría dejar en el pasado esa frase que se le atribuye al presidente mexicano Porfirio Diaz: pobre mi México lindo, tan lejos del cielo y tan cerca de Estados Unidos.