Desacreditado el Trabajador Universitario Venezolano

“Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las ificultades de la vida.» Pitágoras.

Es sumamente preocupante la realidad que afrontan las universidades venezolanas, especialmente las públicas, que además de afrontar una crisis seria presupuestaria que enfrente los retos que el presente demanda, especialmente el país, que presenta un escenario turbulento, inseguro en lo político, económico, cultural, esta lo concerniente a las medidas que el Gobierno ha decretado con respecto al incremento de sueldos, específicamente 40% para los docentes que nunca cubrirán las expectativas para asegurar una buena calidad de vida, todo lo contrario, se sigue desacreditando al trabajador universitario.

Hechos como estos, especialmente para quienes hemos sido docente por años, conllevan a evaluar lo que estas medidas representan y cómo ellas inciden en la calidad de vida del trabajador universitario, más allá de la ideología política, sino, ante una realidad económica que exige de evaluación ante una inflación que tiene incidencia significativa en los raquíticos ingresos que percibe un docente en todos sus niveles.

No es objetable por tanto, las últimas declaraciones que ha manifestado el vicerrector académico de la Universidad de Carabobo, Ulises Rojas cuando dice, en una declaración sobre el tema en el Diario Notitarde, que el Gobierno Nacional quiere desacreditar al trabajador universitario, así como el papel de las casas de estudios del país en la sociedad venezolana, con el incremento salarial de 40 por ciento decretado por el Presidente de la República.

Sostuvo que el referido aumento constituye un «insulto» para el personal docente, administrativo y obrero de las universidades, «puesto que está muy por debajo de lo que merecemos». Asevera que no existe igualdad de condiciones, en comparación con el resto de los trabajadores del país, fundamentalmente aquellos que laboran en el sector público.

Esto es una seria realidad, en donde no hay una Homologación de sueldos y retribución justa, equitativa, especialmente, para con los docentes, (nuestro caso) que se supone deben ser bien remunerados, puesto que su rol es muy relevante para un país, porque son los encargados de capacitar, formar a los distintos profesionales que se necesitan y garantizarle a cada sector donde se desempeñen, una operatividad exitosa que contribuya hacer eficaz los planes de Gobierno en lo económico, desarrollo, productividad.

Muy acertada la observación que hace Rojas, cuando expone, que con esta actitud, el Ejecutivo Nacional evidencia que está en contra del desarrollo de la academia, la investigación, la extensión y el servicio comunitario, imprescindibles en la evolución del país, además de amenazar directamente la calidad de vida del profesional universitario.

Ese aumento tan pírrico afecta a toda la institución en general, pues le resta motivación a la investigación, a la creatividad e innovación. Se constituye en un elemento para desacreditar el papel de la universidad en la sociedad venezolana.

Es una falta de respeto y es por ello que criticamos con fuerza el hecho de que no se hayan respetado los acuerdos alcanzados en las mesas de diálogo, y obviamente nos están pasando factura y estamos pagando caro por salir a protestar constantemente por lo que consideramos nuestros derechos adquiridos.

Con estas medidas, se comprueba una vez más que las actuaciones del Gobierno no son creíbles, más en un sector como el de la educación, el de la formación de profesionales, que debe ser siempre considerada y manejada con acciones que se respete al profesional universitario, que merece ser retribuido con sueldos reales y le garanticen una calidad de vida equitativa, justa a sus conocimientos, labor desempeñada.

Todo esto demuestra también, que las universidades a través de sus Federaciones, Asociaciones de profesores, comunidad universitaria, deben buscar otras acciones más proactivas, que realmente conlleve a que el gobierno se identifique con lo que la Educación representa para un país que quiere salir adelante, que esta no debe ser descuidada, sino, que se le preste todo el apoyo necesario para garantizar que sus programas sean factibles, y que se sabe utilizar adecuadamente el capital del talento humano que se tiene con los docentes y poder afrontar los retos y generar las transformaciones necesarias para salir avante.

Ante esta realidad que deja mucho que decir y que sorprende, pues un gobierno revolucionario, no debe de equivocarse en todo lo concerniente a la educación , pues se supone debe estar claro en su misión, visión al tratar de instituir un socialismo moderno, desafortunadamente, no ha valorizado lo que representa la educación en sus objetivos y lo que es más importante, deja mucho que decir, la forma como se gerencia todo lo concerniente al rol que las universidades deben desempeñar, a la equidad y justicia de un pago equitativo, justo, con salarios decente, para con los docentes, trabajadores universitarios , homologados de acuerdo a la realidad económica del presente y sin preferencia para con otros sectores, como lo de la administración pública en donde hay remuneraciones por encima de las de los docentes.

Por último, es muy válido lo que manifiesta Rojas, que cuesta mucho comprender, cómo el Gobierno Nacional toma este tipo de medidas y discrimina la realidad de las casas de estudios. Es indudable que un país necesita profesores bien pagados y preparados, ya que eso va directamente con el desarrollo de una nación. Sin el concurso de la universidad, sus profesores, su personal administrativo y obrero, seguro tendremos un país en vía directo al hueco de la mediocridad.

Ha de esperarse, que el Gobierno medite sobre estas medidas tomadas, porque no puede permitirse el lujo de equivocarse, especialmente en un sector pensante como es el de las universidades que comprenden un significativo números de personas que deben ser tomadas muy en cuenta, especialmente ante las aspiraciones de una nueva reelección.

El presidente, teniente coronel Hugo Chávez, no puede permitirse errores, debe concentrarse más en que sus equipos de trabajo evalúen correctamente el alcance, repercusiones que las medidas que se tomen generen. Ojalá se den pasos a acciones correctivas que le favorezcan con acciones justas, equitativas, favorables para sus intereses…

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(*) Docente de Postgrado, Faces, UC.

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