El Desenlace

Douglas Játem Villa

Debe ser fácil comprender que la evolución y desenlace de un proceso de relacionamiento entre seres humanos que conviven, depende, entre otros factores, de la calidad de los participantes, especialmente de la manera como aplican y respetan las reglas de juego. El proceso será menos o más complejo, el desenlace se podrá vislumbrar con mayor o menor facilidad, en la medida en que los actores son personas correctas, que juegan limpio, que respetan las reglas. Los países más avanzados del mundo en los cuales sus habitantes disfrutan de la mejor calidad de vida, son aquellos en los cuales la población respeta y aplica las reglas.  No parece necesario precisar que estas reglas son las que la sociedad se indica en términos globales, en la Constitución respectiva, la cual establece, en general, que la libertad de cada quien termina donde empieza la libertad de los demás. También parece fácil entender que en estos países actúan y toman decisiones, ciudadanos correctos y responsables que se garantizan instituciones y gobiernos capaces y eficientes que les sirven con miras a la consecución de sus objetivos superiores

Muy lamentablemente, este no es el caso de los venezolanos que no contamos con esa clase de instituciones y gobierno que nos sirvan en el logro de nuestro bienestar, porque hemos actuado y tomado decisiones en forma equivocada. Muy penosamente, la calidad de vida de los venezolanos se ha deteriorado en forma catastrófica, algo que no exige demostración por cuanto la realidad de la escasez, las enfermedades, la inflación, la destrucción del aparato productivo, la delincuencia y la inseguridad, la pérdida de derechos fundamentales, especialmente los relacionados con las relaciones del ciudadano con el estado ilegítimo, lo ponen muy claramente de manifiesto, y denuncian, como ya se dijo, nuestras equivocaciones.

Corresponde apreciar la calidad de los participantes a quienes encomendamos la conducción del gobierno y demás instituciones, y así se puede observar que no aplican ni respetan las reglas correctas de juego, las cuales, como se dijo, son las que la sociedad indicó en la Constitución, que no juegan limpio, que procuran objetivos e intereses muy diferentes a los que los venezolanos acordamos compartir, lo cual se ha aprecia claramente en prácticamente todas sus actuaciones, como por ejemplo, en las “rectificadas” sentencias 151 y 152 del TSJ relativas a la Asamblea Nacional, y en el fraude constitucional que pretenden realizar con la llamada Asamblea Constituyente Comunal.

Se puede comprender que nuestro proceso es muy complejo, que es difícil vislumbrar que su desenlace sea el producto deseable de un diálogo  verdadero, de una negociación respetable que deje en manos del voto del pueblo la resolución de nuestro conflicto. Se puede admitir que el desenlace sea producto de una acción “indeseable” obligada porque el conflicto resulta insalvable, porque la otra parte no acepta las reglas de la Constitución y de la gran mayoría del pueblo venezolano, con base en las últimas elecciones de 2015 y de cualquier medición de respaldo popular, y por el otro lado, porque nosotros no aceptamos las reglas comunistoides, comunales o como se las quiera denominar, de esa otra parte, las cuales significan la desaparición de nuestra patria. Los venezolanos estamos obligados a no equivocarnos dentro de nuestro proceso y llevarlo, más allá de su costo y de la discriminación entre vencedores y vencidos, al mejor desenlace.

Colaboración enviada por el Dr. Douglas Romero