Economía venezolana 2024

Wilfredo Briceño.

Producimos en 2023 en petróleo un cuarto (25%) del valor de ese indicador que tuvimos en 1998. Peor: producimos actualmente un nivel cercano al 10 % respecto a nuestro potencial, si nos atenemos, como debe ser, a nuestras reservas probadas y certificadas, demás está decirlo, el más bajo del mundo. Echado a un «barril sin fondo» el 90 % del potencial productivo de nuestra vital industria. 

En lo anterior no termina nuestro viacrucis, poseemos una infraestructura pública soporte de la producción interna hidrocarburífena con protuberantes manifestaciones de «obsolescencia física, técnica y operativa», incluyendo, como guinda del pastel, un complejo refinador incapaz de proveer una oferta de gasolina que permita satisfacer con normalidad la disminuida demanda nacional, pero aún, he aquí el punto a donde quiero llegar, considerando ese estado calamitoso de nuestra principal industria, el sector petrolero aporta el 58 % de los alicaídos ingresos previstos en el Presupuesto de Gastos 2024 y cerca del 80 % de los reducidos ingresos totales por concepto de exportación. 

¿Qué nos dice el nada halagador diagnóstico anterior? Varias cosas, de las cuales, destaco dos: 1) el colapso del sistema económico nacional del cual la ruina de la industria petrolera es reflejo y una de sus causas y, 2) la relevancia, todavía, debido precisamente, al achicamiento alarmante de la economía nacional, que tiene el sector petrolero en la dinámica de la economía venezolana.

De manera que, un ejercicio de prospección económica para este 2024 que apenas comienza, pasa, primeramente, por considerar el posible comportamiento del mercado petrolero mundial y su correlato al interior de nuestras fronteras, esencialmente, el precio de nuestro petróleo en los mercados internacionales de energía, volumen interno de producción y, muy importante, la decisión a tomarse en abril sobre sí se mantiene, amplía o reimplanta el régimen sancionatorio contra PDVSA por parte de la administración Biden. 

El mercado petrolero mundial.

   • Demanda:

       En 1985 la demanda mundial de petróleo fue de 62 millones de barriles día, este 2023 montó a 101 millones. Creció en ese lapso de 39 años a una tasa anual promedio de 1.3 %; la Agencia Internacional de Energía proyecta una tasa de crecimiento de 1.1 % para 2024 y 2025. De manera que, al final de este año, salvo por alguna circunstancia sobrevenida, la demanda de petróleo debe situarse en unos 102,5 millones de barriles día.

  • Oferta:

      El Banco Mundial estimó recientemente precios del barril de petróleo a $ 150. Están en alrededor $ 77 hoy. ¿Qué sucedió?

La conjunción de factores bélicos con incidencia directa en el sector petrolero fundamentaba la previsión del Banco Mundial, a saber:

1) la ya larga guerra Rusia-Ucrania que involucra al segundo productor mundial -Rusia-, como a una de las áreas de mayor consumo en el planeta -Europa-,

2) el conflicto de Israel contra (Hamás, Hezbolá, milicias chiíes de Irak, la Yihad Islámica de Palestina) y, de manera soterrada también con los regímenes de Siria e Irán, con posibilidad cierta que escale abiertamente, teniendo a Irán, potencia petrolera, en rol de especie de coordinador de esa alianza antijudía,

3) la crisis en el mar rojo por los bombardeos de los yemeníes hutíes a barcos que recorren el canal de Suez, relevante vía que comercializa el 12 % del comercio mundial. El canal de Suez es la bisagra que une el mar Mediterráneo con el Océano Índico, atravesando el mar rojo, por lo que constituye un corredor marítimo que une Europa, África y Asia. De relevancia estratégica indiscutible,

4) el recorte de 900.000 barriles día por parte de la OPEP y otras naciones no-OPEP-, incluyendo a Rusia.

La sumatoria en un mismo tiempo de todos esos factores económicos, bélicos y geopolíticos, asemejaban una «tormenta perfecta energética», de manera que un impulso decididamente fuerte en los precios del petróleo era lo esperable, empero, contrario a todas las expectativas alcistas, los precios han ido descendiendo este 2024, sin olvidar que, en 2023 fueron $ 19 inferior al promedio observado en 2022, equivalente a una caída de 17 %.

 ¿Qué pasó?

Se consolidó una relocalización de la producción petrolera mundial. EEUU es hoy, de lejos, el primer productor del mundo, satisfaciendo todo su consumo, luego que era el primer importador del planeta, constituyéndose, además, en un importante exportador, de manera que, el petróleo «made en usa» representa hoy 20 % de la producción global, cuando se incluye el GNLs (gas natural licuado) superando a Rusia y Arabia Saudí juntos. 

Existe un equilibrio entre la oferta y demanda, y cualquier recorte de la producción, por decisión de la OPEP, por ejemplo, pues, los norteamericanos «abren el grifo» para restablecer el desbalance ocasionado. No en balde el precio del petróleo ha ido deslizando, como tendencia, hacia abajo tenuemente, al punto que Morgan Stanley, la inversora europea UBS y Golman Sachs, recortaron sus previsiones para el crudo Brent 2024 en $ 77 promedio. 

Naturalmente, en caso que escale el conflicto en Medio Oriente, existiendo alguna probabilidad que suceda, sobre todo, si se afecta el estrecho de Ormuz (conecta el golfo Pérsico con el golfo de Oman y el Océano Índico) donde la nación iraní es uno de los países regentes, por donde pasa el 20 % del petróleo que se comercializa en el mundo, de suceder, mientras dure el conflicto, los precios del petróleo ascenderían a la troposfera. No digo que sucederá, señalo que solo es una probabilidad. 

*Ingresos petroleros en 2024:*

Representarán 85 a 90 % de los ingresos lícitos por concepto de exportaciones, siendo, el sostén de la política de anclaje cambiario, fundamento, junto a la contención del nivel de gasto público, base de la política antiinflacionaria del régimen. 

En un escenario de precios que oscile entre $ 70-80 el barril, además, insistimos, sin sanciones, lo que permitiría a PDVSA vender a precios de mercado, sin exorbitantes descuentos, estimando, por la misma razón, un incremento de la producción promedio de unos 200.000 barriles día, llevando el tope de esta a 1.070.000 bd promedio para 2024, 22 % más que el año anterior que fueron 870.000 bd, según OPEP, elevaría, sin duda, los ingresos por concepto de exportación de manera importante.

¿En cuanto se incrementarían los ingresos en base al escenario que proyectamos? No resulta fácil calcularlo por la opacidad estadística, constituida esta en Política de Estado. A vía de ejemplo: el año pasado, según la OPEP, se exportó promedio 695.000 bd, pero el 65 % fue a China, de los cuales, ¿Cuántos barriles corresponden a pago de deuda? ¿A que precio se negoció? También, el 8 % se destinaron a Cuba, 55.600 barriles día, ¿Cuáles condiciones de pago prevaleció? 

El Presupuesto de Ingresos y Gastos 2024 estima ingresos petroleros en $ 11.900 millones, obviamente, exprofeso están subestimados; la consultora privada Ecoanalítica los cifra en $ 18.900 millones, claro, en un escenario sin sanciones, creo, es mi estimación, que los mismos oscilarán entre 17-20 mil millones de dólares americanos. Sin duda, representan un aumento importante respecto a lo administrado por ese concepto en 2023, que según el gobierno fueron de $ 8.600 millones, en tal caso, el incremento 2024 respecto 2023 sería de 115 %. Este previsible aumento es el fundamento del crecimiento esperado en 2024.

*El dólar al cierre de 2024:*

El gobierno continuará con su política de contención cambiaria por vía de inyectar dólares a las mesas de cambio de los bancos comerciales, reduciendo la demanda en el mercado informal o paralelo de actores económicos claves.

En 2023 erogó por tal concepto $ 4.900 millones, obteniendo, sin duda, relativo éxito en la estrategia.

Entre el 01/07/2023 y el 31/12/2023, lapso que abarcó todo el segundo semestre, el bolívar se devalúo 17 % al pasar de 29 bs/$ a 35.5 bs/$.

Ciertamente este 2024, año electoral, se incrementará el gasto del gobierno, además que la economía crecerá, lo que incidirá en un aumento en la demanda de verdes americanos, pero el aumento en los ingresos petroleros y la llegada de algunas inversiones al sector de hidrocarburos permitirá, vía aumento de la oferta de divisas en su mercado formal, mantener una tasa de cambio, que estimo estará a final de año entre 48-58 bs/$. En ese caso la devaluación del bolívar, respecto a un promedio del rango proyectado (53 bs/$) sería de 36 %, inferior a la observada en 2023 que resultó en 49 %. 

*Inflación 2024:*

1) La reducción probable del margen de devaluación del bolívar respecto a 2023, 

2) el mantenimiento, o quizá, disminución de las tasas arancelarias en importaciones -recordemos que será un año electoral-, 

3) una posible reducción en los niveles de emisión monetaria inorgánica por incrementos en ingresos petroleros y,

4) aumento en el gasto público, incluido, incremento leve en salarios al funcionariado del Estado, pero financiado con ingresos formales u orgánicos, medidas todas consistentes con el principal objetivo económico del régimen, esto es, bajar sustancialmente el índice de inflación, además, una de las principales «armas de propaganda» en la campaña electoral venidera, permite proyectar un nivel de inflación menor al observado en 2023. 

En 2020 la inflación fue de 2.959 %, en 2021 de 686 %, bajó en 2022 a 234 % y en 2023, fue de 189 %, mediciones según el Banco Central; estimamos por las razones ya expuestas, que este año, sí, como hemos supuesto, se mantiene y amplia el régimen de flexibilización de la administración Biden sobre el marco sancionatorio a PSVSA, la inflación estará entre 100-120 %. En ese caso mostrará una reducción de 51 % respecto a 2023.

*Producto Interno Bruto:*

El más importante de todos los indicadores macroeconómicos. Resume lo que una economía produce en valores netos y constante en el transcurso de un año, es decir, solo considera la producción nueva o agregada generada en el ejercicio fiscal y elimina incrementos falsos por efectos de inflación de precios.

Según el FMI el PIB venezolano montó en 2013 a $ 258.993 millones, claro dólares a valor de ese año, que equivalen a dólares de valor 2023 a unos 398.849 millones.

En 2020, luego de la depresión vivida entre 2015-2019, se ubicó en $ 47.225 millones. La economía cayó 81 %, se ha dicho muchas veces, pero es bueno nunca olvidarlo, pues allí está lo que un País jamás debe hacer, sí el objetivo es crecer económicamente para que haya mejoría en lo social. 

Sí el PIB creció 6% en 2021, aumentó la tasa de crecimiento a 11 % en el año 2022, y el pasado 2023 decreció -1%, al cierre del año anterior, el PIB venezolano fue de $ 55.006 millones. De manera que, cuando decimos que la economía venezolana crecerá en 2024, lo hará, teniendo por año base o referencial el 2023, el cual fue un año donde el PIB representó solo el 19 % del tamaño que alcanzamos apenas una década atrás. Este dato es muy relevante para entender el alcance, sobre todo, en lo social y salarial, de cualquier tasa de crecimiento que se estime o alcance en el ejercicio económico 2024. 

Creemos que el PIB venezolano tendrá un aumento entre 7-10 % respecto a 2023. En caso de lograr un crecimiento de 10 %, en valores monetarios, se ubicaría en $ 60.506 millones, equivalente al 23,4 % del valor que teníamos en 2013, siendo, para más seña, nuestra producción total medida en valores monetarios igual al 15 % del valor que ese indicador tiene en la hermana República de Colombia. Como leyó: 15 %. De ese tamaño es nuestra economía, sí se incrementase en 10 % el PIB el año en curso. ¿Reímos o lloramos? Riamos para no estresarnos más.

*Tasa de desempleo*

El PIB y la tasa de desempleo son variables macroeconómicas altamente correlacionadas. No puede ser de otra manera. La producción de bienes y servicios requiere la participación de trabajo. Si sube el PIB, esto es, una economía aumenta su producción, pues, requerirá más trabajo, luego, disminuirá la tasa de desempleo; al contrario, sí cae la producción, en ese caso, se necesitó menos trabajo, en consecuencia, se despidieron trabajadores y se incrementará el nivel de desempleo. 

Ahora, sí la economía venezolana crece 10 % en 2024, ¿disminuirá la altísima tasa de subempleo y desempleo? 

La teoría económica del empleo no se agota en lo enunciado anteriormente. El impacto de un aumento del PIB en los niveles de empleo depende, más al final, de: 

1) cuales sectores económicos crecen, pues hay unos más demandantes del factor trabajo que otros,

2) del nivel de «capacidad instalada» por industria y por sector utilizada en el año anterior al crecimiento, 

3) del grado de flexibilización o rigidez del mercado de trabajo,

4) de sí la demanda del tipo de trabajo que impulsa el crecimiento del PIB encuentra oferta de trabajo que la satisfaga,

 5) grados de productividad, pues, con incremento de esta, con una misma plantilla de trabajadores se satisface mayor demanda y, 

5) del tamaño del PIB, por citar los más importantes. 

Sucede que el mercado de trabajo en Venezuela se caracteriza, de un lado, por su elevado nivel de informalidad, incluyendo acá el emprendedurismo, significando baja participación del trabajo formal, y de otro lado, la precariedad de los salarios determina en no despreciables cantidades que parte de la masa laboral prefiera emigrar o el ocio, no hacer nada, que técnicamente es declararse como «población económicamente inactiva», que no cuenta en el cálculo de la Tasa de Desempleo.

El empleo informal ocupa más de 7 millones de personas, y considerando el goce de un sistema de previsión social como el elemento base para caracterizar la formalidad del empleo, indicador de aceptación universal para esos fines, el 82 % de la masa laboral venezolana ubicase en el sector informal. ¿Podrá concebirse mayor grado de precariedad laboral?  

El colapso de la capacidad económica del País, es decir, la destrucción del tejido económico manufacturero, químico, metalmecánico, agroindustrial, de construcción y de las actividades de servicio que les servían de apoyo, electricidad, agua, transporte y comunicaciones, sumado a ausencia de inversiones públicas en infraestructura y privadas en plantas y equipamiento industrial, hace que las actividades que lideran el crecimiento observado desde 2021 y el previsto en 2024, se asienten en transacciones de alimentos, salud, y comercio en general, en base, esencialmente, de productos e insumos importados. 

En la dirección anterior, el impacto del crecimiento del PIB en el empleo es mínimo, irrisorio, nadería, dejando casi intacto la deforme estructura de empleo heredada de la depresión económica que acompañada de hiperinflación sufrimos entre 2015-2021. 

*Pobreza por ingresos*

Hay distintas metodologías para medir el nivel de pobreza de una Nación en un lapso determinado. 

Una, es particularmente pertinente en casos de caída abrupta del PIB, como es el caso nuestro, me refiero, al método pobreza cuantificada por nivel de ingresos.

¿De qué hablamos? Sí una familia de 4 miembros promedio no devenga ingresos que le permitan adquirir una «Canasta Alimentaria» que le generen un consumo diario mínimo de 2.400 kcal/ph (por habitante), esa familia se considera en condiciones de pobreza extrema. 

Pero «no solo de pan vive el hombre» dijo el Señor, además de alimentos, la familia consume otros bienes y servicios: salud, educación, transporte, recreación; cuando estos se le suman a la «Canasta Alimentaria» se obtiene la «Canasta Básica», de manera que, cuando una familia sus ingresos no le garantizan adquirir esta canasta básica, entonces, se le considera pobre. 

Cuando entre 2013-2020 el PIB venezolano perdió el 81 % de su capacidad de producir bienes y servicios, nivel de caída que ningún País del mundo exhibe desde la segunda guerra mundial, sumiose en abyecta miseria la gran mayoría de las familias en suelo patrio.  

Fundamentados en cálculos de Encovi 2022, no habiéndose publicado el informe correspondiente 2023, estimamos un nivel de pobreza extrema al cierre del año anterior, considerando el comportamiento del PIB, tasas de inflación y aumentos de ingresos personales, en 69 % de las familias venezolanas. Una de las más altas tasas de pobreza extrema que país alguno exhibe en el mundo.  

¿Cuántas de ellas dejarían de serlo con la previsión de crecimiento del PIB 10 % en 2024? Muy pocas, ese indicador se moverá casi imperceptiblemente.

Vencer los altos niveles de pobreza extrema en el País requiere altas tasas de crecimiento del PIB ininterrumpidamente, al menos por una década, estabilidad de precios y vigorosas políticas sociales focalizadas en grupos demográficos especificos, que en la sociedad por delinear, deben ir de la mano de programas dirigidos a construir capacidades productivas con demandas concretas por la población. 

Es quizá, la reducción drástica de la pobreza, la asignatura pendiente de más peso estratégico a aprobar en el inmediato tiempo venezolano por venir.

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