Educación y votos

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“Educar a una persona desde el punto de vista intelectual, pero no moral, es crear una amenaza para la sociedad” -Theodore Roosevelt

No es tiempo para diatribas estériles ni señalamientos inoficiosos. Hagamos todos un acto de constricción y un esfuerzo por reconstruir una unidad sincera que se proponga rescatar para el país lo trascendental, como lo es retomar la senda de la democracia auténtica en un ambiente de libertad y progreso para todos. Aprovechemos estos días de adviento y la celebración de un nuevo año para meditar sobre lo que podemos y vamos a hacer en beneficio de la nación y de nuestra sociedad.

Dejemos de ser cómplices inconscientes de la destrucción nacional. Los cambios a nivel mundial están aquí y nos exigen un mayor esfuerzo a lo interno para que se produzcan y podamos estar preparados para entonces. Según los futurólogos, habrá trabajos que aún no existen en el mundo, usaremos tecnología que todavía no se ha inventado para resolver problemas que ni siquiera imaginamos. La rebelión es contra el atraso si se calcula que próximamente una persona desempeñará hasta 14 trabajos diferentes antes de cumplir los 38 años según la Secretaría del trabajo de los EEUU y que más de 6.000 mil millones de mensajes de texto se envían y reciben todos los días, más que el total de personas que poblamos actualmente el planeta.

Tenemos que enfrentar nuevos paradigmas que obligan a reconceptualizar todo. El conocimiento no significa acumulación de información, sino competencia para la acción, como afirma Lair Rivero. El esfuerzo que se requiere es trabajar profundamente sobre un nuevo modelo económico y social sustentado sobre un nuevo modelo educativo que tome en cuenta que educar es procurar que todos los individuos se liberen de lo que les impide ser ellos mismos.

La democracia precisa de ciudadanos, es decir, personas que quieran colaborar en la construcción y mejora de la vida colectiva. Sin ciudadanos activos y responsables no puede haber democracia auténtica, de acuerdo con Camps y Giner. Hay que formar ciudadanos para la democracia, con valores y principios que nos aleje de cualquier tentación totalitaria.

La mayoría lo que necesita es vivir bien, y para ello, como ya lo expresara Durkheim, no es solo saber hablar con arte, es saber pensar correctamente, de forma que se sepa actuar. Los cambios suceden cuando nos acercamos a momentos trascendentes y para ello debemos estar preparados. El futuro es hoy. Pensemos en las nuevas generaciones sin descuidar las próximas elecciones. Sólo la educación garantiza que el voto sea consciente, y éste es el instrumento fundamental de la democracia.

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