El encarecimiento de los productos importados será el resultado de la batalla arancelaria que recién se inicia entre Estados Unidos y China para el resto de las economías más pobres.

Es de esperar que el indicador de las perspectivas del comercio mundial continúe desvaneciéndose en lo que resta del año como consecuencia del enfrentamiento entre Estados Unidos y China. Según la Organización Mundial del comercio la perdida de dinamismo del indicador referenciado que refleja los movimientos sobre los volúmenes de exportación, producción y venta de vehículos puede obedecer al aumento en las tensiones comerciales.

Estados Unidos a través de su presidente Trump ha anunciado medidas poco diplomáticas y no muy amigables en contra de los países que considera que hay un conflicto que resolver. En el último semestre del año aumentará los aranceles de miles de productos chinos en un valor estimado de 200.000 millones de dólares. Según el gobierno estadounidense, el aumento de las nuevas tarifas es una respuesta a las prácticas comerciales de china consideradas desleales, mientras que Pekin ha descrito la última amenaza de Washington como totalmente inaceptable y responderá de manera reciproca. Amenazados también se encuentran el Yuan, la Lira turca y el Rublo ruso.

Pero lo más cierto de todo esto, es que el resultado de esa batalla vendrá a significar un encarecimiento de precios a los países menos desarrollados y más pobres, ya que sus importaciones de los productos y servicios que provienen de esos lares habrá que pagarlos más caros.