El crecimiento de la economía mundial hacía la baja.

China crecerá -PIB- la mitad de lo observado en los últimos 25 años; igualmente, todos los países industrializados presentarán indices de crecimiento por debajo de lo previsto para el año en curso.

El efecto económico más visible es el coronavirus. Y como si fuera poco, en ese magro contexto, Arabia Saudita opta por una política de «posicionamiento de mercado» lo que implica verter más petróleo que lo que se demanda, técnicamente el petróleo está sometido a shocks negativos de oferta y demanda. Lo peor de los dos mundos. Consecuencia: segura caída dramática del precio del petróleo, quizás, debajo de los $ 15 el barril, de mantenerse ambas circunstancias. 

En el caso particular de Venezuela, ciertamente, PDVSA es una entelequia, pero aún así, aporta, individualmente considerado, la mayor parte de los exiguos recursos en moneda extranjera que le ingresan a la nación. De cumplirse nuestra previsión, el precio de venta del petróleo  estará por debajo del costo de producirlo en el País. Ergo, la situación que comentamos, tendrá nefastos efectos para una sociedad, que por la profundidad de la actual crisis, sus connacionales cabalgan cada día sobre un tigre para sobrevivir. Es como llover sobre mojado. Más gruesos inconvenientes sobre los muchos que ya tenemos.

En concreto, todas las variables económicas claves serán impactadas negativamente: tasa de cambio, inflación, Producción Nacional, Empleo, escasez…

Las crisis cuando no se toman los correctivos que demandan, simplemente no tocan fondo. Seguiremos hundiendonos. 


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