El endeudamiento es muy pesado

La deuda externa total del país pasó de 53 mil millones de dólares en el 2007 a casi 73 mil millones de dólares en el 2010. Los ingresos que Venezuela recibe por sus exportaciones están comprometidos con los acreedores.

A raíz de la reciente ley sobre endeudamiento -aprobada por la Asamblea Nacional en Venezuela y ratificada por el Presidente Chávez desde Cuba- se ha desatado una cierta polémica en la cual los voceros gubernamentales han postulado con mucha fuerza que el endeudamiento externo del país no supera el 20 % del PIB, y por lo tanto, no hay motivo alguno de preocupación.

Hay dos cosas que se pueden decir al respecto. Primero, que no es cierto que el endeudamiento externo no supera el 20% del PIB. Realmente llega a un porcentaje superior según las cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela. Según las cifras del instituto emisor, a fines del año pasado el endeudamiento externo de Venezuela llegó a 72 mil 952 millones de dólares. Pero el PIB del país, medido en dólares, no es una cantidad muy fácil de calcular. El PIB del año 2010, medido en unidades monetarias corrientes, fue de 1.011.773.859 bolívares fuertes. Si esa cantidad se divide por 4.3 el resultado sería que el PIB alcanzó a 235 mil 300 millones de dólares. Si se divide por una cantidad menor, por ejemplo por 3.0, entonces el resultado sería un PIB de 337 mil 258 millones de dólares. Si nos quedamos con esta última cantidad, que sería la más favorable al Gobierno, entonces los 72 mil millones de endeudamiento externo representarían el 21,6 % del PIB.

DEUDA Y EXPORTACIONES

Pero en segundo lugar, hay que decir que esa es una polémica muy ociosa. La relación entre la deuda externa y el PIB no es un dato relevante. El PIB de cualquier país está constituido por la suma de todos los bienes y servicios nuevos que se producen durante un periodo de tiempo determinado. Pero una gran cantidad de esos bienes y servicios no tienen ninguna capacidad de convertirse en dólares en el mercado internacional, o dicho en palabras más técnicas, no son “realizables en el mercado internacional”. Si no se pueden convertir en dólares, sino que sólo tienen valor en el limitado ámbito del mercado interno, entonces no son relevantes para efectos de generar capacidad de pago de la deuda externa contraída. La deuda externa, que en sí misma no es una cosa negativa, puede ser motivo de mucha preocupación si alcanza un porcentaje muy elevado en relación a la cantidad que el país recibe por concepto de exportaciones. Es decir, la relación deuda externa versus exportaciones es la que realmente debe ser motivo de análisis y de eventual preocupación para los gobernantes y para los gobernados.

A fines del año 2010 la deuda externa, tal como ya se mencionó, ascendió a 72 mil 959 millones de dólares, mientras que las exportaciones totales del país alcanzaron a 65 mil 786 millones de dólares. Es decir, la deuda externa es 1.1 veces el total de exportaciones. La misma proporción se muestra con los datos del año 2009: deuda externa total de 63mil 580 millones de dólares, contra 57 mil 595 millones de dólares por concepto de exportaciones. Pero en el año 2008, la deuda externa total del país ascendía sólo a 49 mil 087 millones de dólares, mientras que las exportaciones eran de 95 mil 138 millones de dólares, lo cual arroja una relación entre deuda y exportaciones de 0.51. Para el año 2007, la relación deuda exportaciones se colocó en 0,77.

Las cifras anteriores muestran dos cosas en forma clara e irrebatible. Primero, que la deuda externa total del país ha crecido en forma acelerada: pasó de 53 mil millones en el 2007, a casi 73 mil millones de dólares en el 2010. Veinte mil millones de dólares adicionales de endeudamiento externo en tres años. Además, en el primer trimestre de este año, ya el endeudamiento externo del país aumentó en dos mil millones de dólares adicionales.

Lo segundo, que los ingresos que Venezuela recibe por concepto de exportaciones están crecientemente comprometidos en el pago de la deuda externa.

INGRESOS VOLÁTILES

Ya la deuda supera cómodamente el total de exportaciones, y tiene una tendencia seguir subiendo, mientras que los ingresos por exportaciones, dependientes en alta medida de las ventas de petróleo, son altamente volátiles. Es difícil, por lo tanto, a la luz de estas cifras, no reconocer que la situación futura del país está altamente comprometida. No es por casualidad que las últimas colocaciones de bonos por parte de los organismos estatales se hagan a una tasa de interés superior a la que pagan Grecia o Portugal por sus cuantiosos paquetes de rescate financiero.

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