El uso de infiltraciones músculo-esqueléticas garantiza el alivio

¿Qué se puede ofrecer como tratamiento que calme el dolor en las articulaciones?

Julicer Rivas – Con frecuencia escuchamos en nuestro entorno a personas con algún dolor inaguantable de cintura, hombro, muñeca, rodilla, cervical, etc.; estas dolencias son en su mayoría crónicas y pueden perdurar o incrementarse a pesar del uso de medicamentos y tratamientos. Estos malestares por una u otra causa, siempre están ligados a alteraciones musculares, tendones o huesos, y pueden verse reducidos por completo o a un nivel tolerable gracias a las aplicaciones de inyecciones de corticoide, las cuales actúan sobre la inflamación y el dolor, con resultados eficaces en el tiempo.

Uno de los padecimientos más frecuentes es la artrosis u osteoartritis, la cual afecta comúnmente rodillas, cadera, hombros, articulaciones de los dedos, columna lumbar y cervical, entre otras parte del cuerpo. Su tratamiento incluye medidas farmacológicas y no farmacológicas dirigidas a aliviar el dolor y mejorar la función articular.

En ocasiones dependiendo del tipo de dolor y su intensidad pueden ser aplicadas infiltraciones locales que ofrecen alivio inmediato y aceleran el proceso de recuperación. Las infiltraciones de esteroide o sustancias antinflamatorias esteroideas, son un arma terapéutica utilizada desde mediados del siglo XX con resultados que demuestran mejorías a corto plazo y evitan cirugías.

La infiltración consiste en la aplicación de una inyección, intraarticular o en elementos no articulares, de sustancias con efectos antiinflamatorio y analgésico (como la Betametasona) que tratan de alcanzar efectos perecederos o definitivos en la mejoría de procesos que afectan el aparato locomotor.

La Betametasona es un glucocorticoide (Hormona) con potente acción antiinflamatoria, e inmunosupresora con mínima acción mineralcorticoide, es decir, retiene poca agua y sodio. Actualmente, el mercado farmacéutico venezolano cuenta con la solución acuosa desarrollada con nanotecnología, lo que permite que la mezcla sea más homogénea, menos dolorosa su aplicación y brinde una acción antinflamatoria efectiva.

El empleo de estas infiltraciones con Betametasona es de gran ayuda en procesos inflamatorios agudos o crónicos reagudizados de las articulaciones con excelentes resultados, tales como:

Hombro (Tendinitis bicipital, bursitis subacromial, cápsulitis adhesiva); Codo (Epicondilitis, síndrome del túnel cubital, bursitis oleocraneana); Carpo y Mano (Síndrome del túnel carpiano, ganglión, dedo en gatillo); Cadera (Bursitis trocantérea); Rodilla (Bursitis anserina y prepatelar); Pie (Tendinitis aquilea, síndrome del túnel del tarso, espolón calcáneo, dedos en gatillo).

Estas infiltraciones intraarticulares tienen mayor número de reportes y son las que se han estudiado mejor. Por su parte, las infiltraciones extraarticulares son usadas en lesiones agudas deportivas y síndromes de compresión nerviosa.

Las infiltraciones en ortopedia con Betametasona, tanto intraarticulares como en estructuras periarticulares, son seguras y efectivas mientras sea aplicado por un profesional del área.

Asimismo, existen situaciones donde su aplicación está contraindicada, a continuación algunas consideraciones:

Hipertensión no controlada, Trastornos severos de coagulación, Alergia a alguno de los componentes que se va a colocar, Infección cercana al sitio de la infiltración, Infiltraciones repetidas que no han tenido éxito, Paciente depresivos, Ausencia de diagnóstico preciso, Diabetes Mellitus, Uso de prótesis.

Es así, como el uso de las infiltraciones con Betametasona ha logrado un impacto emocional, físico y económico positivo en los afectados; por su potencia y duración, como por sus mínimos efectos colaterales y su relación costo-beneficio, ya que se pueden evitar eventos quirúrgicos.

Fuente: Dra. Patricia Bonilla, Médico Anestesiólogo Especialista en Dolor y Medicina Paliativa. Presidente de la Sociedad Venezolana de Medicina Paliativa

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