Elecciones 2012 y paz social

Francisco José Virtuoso SJ La paz social en Venezuela solo puede ser fruto de un largo proceso de reconciliación, que incluya equidad de oportunidades para todos, especialmente para las grandes mayorías en situación de pobreza, garantías al respeto a la vida y a la dignidad humana, desarrollo de la confianza en la convivencia y las instituciones y la democratización en la formación y ejercicio del poder político. La reconciliación es un proceso integral y evolutivo de acumulación de sucesivas transformaciones materiales y políticas, de actitudes personales y de la cultura ciudadana.

Una primera condición es superar la polarización como estrategia para el ejercicio del poder político. Es decir, dejar atrás esa lógica que se fundamenta en la imagen, instaurada en los últimos años, en la que Venezuela está divida en dos mitades antagónicas, irreconciliables, en donde necesariamente una de ellas debe subordinarse a la otra.

Estamos en plena campaña electoral. La estrategia básica de este evento se caracteriza por reforzar las diferencias. En el caso del candidato a la reelección presidencial, su discurso consistirá en mostrar las bondades de su propuesta y remarcar una y otra vez sus diferencias con el candidato que se le enfrenta en nombre de la oposición. Este, por su parte, tiene que mostrar la superioridad de sus propuestas y convencer a la mayoría para que no opte por la reelección. Por supuesto, que en ambas estrategias discursivas se hace uso de la descalificación, descrédito, desautorización, etc. En justicia, hay que decir, que el candidato de la oposición ha sabido mantener un discurso sin ofensas e insultos personales, dándole un tono respetuoso a su campaña. Se ha hecho un gran esfuerzo por denunciar sin agraviar.

El momento electoral que transitamos, por su propia naturaleza, no permite avanzar sobre la polarización, más bien refuerza la imagen de una Venezuela dividida y enfrentada. ¿Qué hacer a favor de la paz en esta coyuntura? Lo obvio: exigir lo mínimo. Una contienda electoral civilizada, sin insultos, atropellos e injurias. Madurez ciudadana: cada ciudadano tiene que tomarse muy en serio su decisión, informarse y participar, no solo votando sino haciendo valer su condición de garante de la voluntad popular. De manera especial, se requiere que todos exijamos un CNE que proceda según sus propias normas y reglamentos de actuación.

El 8 de octubre habrá que retomar el camino de la negociación política. Eso será más fácil si ha precedido un proceso electoral ajustado a la ley, equitativo y transparente. Superar la polarización y avanzar hacia la reconciliación nos esperan en la otra orilla.

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Fuente: http://www.eluniversal.com/opinion/120816/elecciones-2012-y-paz-social

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