Enseñanzas de un modelo agotado

Las enseñanzas más importantes de este momento histórico se pasan obligatoriamente por la consideración de los efectos de la globalización en el equilibrio económico y social del mundo de hoy.

Todo el mundo está conectado. El consumidor está al mando, tiene increíbles recursos de información y forma y revisa su juicio cada día, en cada momento, cada vez que se entera de algo nuevo. Las verdades son relativas.

Hoy los países dependen unos de otros por medio de sus recursos financieros, el flujo de productos y la inversión de su gente. Un reflexivo Alan Greespan reconocía su error, al haber pensado que los mercados eran capaces de autoregularse, que las fuerzas de la oferta y la demanda crearían un orden natural que evitaría que se dieran efectos negativos y siempre impulsaría su desarrollo. Aún hay mucho que aprender.

Hemos podido apreciar cómo los efectos de una noticia en los Estados Unidos se esparce de manera acelerada por los mercados asiáticos y europeos, con una velocidad que sólo la limita el horario donde se encuentre ese país. Además, los consumidores explotarán su capacidad de endeudamiento hasta llegar a niveles exagerados. Las empresas recurrirán a artilugios contables y organizacionales para ocultar su verdadera salud financiera.

Al momento de escribir estas líneas, Obama superaba a McCain en los comicios americanos y se asoma como el virtual ganador en las elecciones. Esto causó una recuperación del Euro y trajo como consecuencia el aumento del Dow Jones y el barril de petróleo, quizá de forma momentánea. La confianza es un commodity que se comporta como un activo fundamental dentro de cualquier economía.

Vivimos en un mundo plano, como señala Thomas Friedman en su reciente recopilación, “The World is Flat”. Una información financiera, una respuesta a una medida particular del Gobierno americano, una cifra sobre el comportamiento de los grandes consumidores de esta época CHINA e INDIA, desatan en cuestión de horas, reacciones inesperadas que producen efectos devastadores, que le merecerán un Nóbel al científico que aprenda a modelar y ayude al mundo a aminorar los negativos efectos de estas reacciones.

Una empresa, indistintamente de su tamaño, no está exenta de esta realidad. Las organizaciones sufren los efectos de estas nuevas realidades.

Hay ciertas circunstancias que les han impedido adecuarse a los acontecimientos y sobrellevar este momento con una mejor capacidad de respuesta:

1. Alejamiento de los niveles directos de las operaciones
2. Disminución de las inversiones en innovación y desarrollo
3. Actitud indiferente ante la pérdida de genio y creatividad
4. Agotamiento de los modelos rentistas
5. Bajo peso específico de gremios y asociaciones protectoras que organicen la actividad de los gremios.
6. Aspiración a amplios márgenes de ganancia
7. Abandono de políticas que incentiven la productividad
8. Ausencia de marcos regulatorios que ordenen la acción comercial y contengan mecanismos de apoyo y rescate.

Los ingredientes del diseño corporativo se comportan distintos y la receta debe adecuarse a las nuevas realidades del mercado. Sin embargo, se continúan aplicando de la misma forma. En los años que siguen, veremos cambios tan importantes como los que han causado otros importantes inventos de la historia de la humanidad: la máquina de vapor, el automóvil y la producción en serie.

La facilidad de acceso a información y la complejidad de nuestras relaciones con el mundo, hacen que los modelos organizacionales sean obsoletos, para lidiar con una realidad impredecible. Las empresas son ejes fundamentales de la sociedad y superan en importancia, al papel de los gobiernos como creadores de bienestar e impulsores de desarrollo.

Las empresas han demostrado ser una creación social, que supera las limitaciones propias de las capacidades de hacer del ser humano, y por medio de la construcción de complejas formas de colaboración, se crean entes corporativos que no solamente cumplen objetivos económicos, sino que han proyectado su actividad hacia el desarrollo de la sociedad.

Una mayor valoración del pasado y el compromiso de producir mejores futuros, son los detonantes para generar cambios en las formas, cómo las empresas se organizan y diseñan sus modelos de negocio.

Algunas de las principales mejoras que veremos, se enumeran a continuación:

1. Los procesos de planificación se fundamentan en la construcción de sistemas de contingencias.
2. Se requieren pocos niveles corporativos, las estructuras deben ser livianas e interdependientes.
3. Equipos multidisciplinarios de gerentes y ejecutivos con alto grado de colaboración.
4. Los core competences de una organización, deben apoyarse en la creatividad e innovación constante.
5. Los productos y servicios se amplían y renuevan constantemente
6. Uso intensivo de la tecnología.
7. Apoyo en redes internas y externas.
8. Consolidación de culturas corporativas sólidas.

La actual crisis representa un momento de oportunidades, que progresivamente irá develando increíbles oportunidades alrededor de la actividad económica. La urgencia de adaptación y las ansias de bienestar que motorizan la actividad empresarial en cualquier parte del mundo, serán las guías para el diseño de increíbles soluciones que aún no conocemos.

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