Expropiar Mi Pensamiento

¿Cómo hacer ahora para pensar sin ser expropiado? De acuerdo con las nuevas reglas de juego del más alto personero del Gobierno, toda propiedad que sea necesaria confiscar, para seguir ahondado en la revolución, será expropiada.

¿Qué nos quedará, pues a estas alturas de la vida, lo único que nos pertenece es el pensamiento y si me lo expropian? ¿Podré llevarme mi pensamiento a otro país, a instalarlo y a producir lo que no puedo aquí?

Estoy pensando muy mal lo que pasará en un futuro con mi expropiado pensamiento.

¿Será de otros, disentirá como otros? ¿Y esa palabra existe en mi nuevo pensamiento, disentir? Creo que no, tengo que volver a leer el reglamento ideológico, para poder adaptarme a él. Ya no será lo mismo, no tendré que pensar, no podré producir, sólo tendré que obedecer. Ahora podré ser analfabeta, repetitiva, desadaptada, monótona, podré corear.

Ya no valgo nada, o valgo lo que otros quieren. Retener, decomisar, confiscar, incautar. Esas son unas palabras que deben estar en mi cerebro, fijarlas y utilizarlas lo más pronto posible, so pena de “anular”, ya no expropiar, mi pensamiento.

Ser cautos, inexpresivos, sosegados. Todo esto tenemos que hacerlo, porque alguien a mi lado, puede darse cuenta de lo que estoy pensando y expresando. Y eso es motivo de castigo en este momento vergonzoso que estamos viviendo.

Interrumpir mi pensamiento, también es difícil. De pronto una idea nueva, maliciosa, maquiavélica, mal orientada, estaba dando al traste con mis pensamientos ideologizados, a mi cerebro se le agota la sensatez, se equivoca, se confunde. Es que estoy al borde de la locura.

Así vamos a estar todos en un mediano plazo, sino ponemos a trabajar nuestro cerebro en pro de la Venezuela que queremos, no sólo para nuestra familia, para la gran Venezuela, que clama por independencia, por expresar nuestros criterios, porque a nuestros hijos y nietos los dejen pensar y puedan expresar lo que sienten, desde niños de una manera inocente, pero vivaz, hasta después de pasar por un liceo y una universidad, y teniendo como base el valor de la familia. Que puedan decidir: Qué soy, quién soy, qué quiero ser. No importando el bando al cual quiera decidir encaminar su vida.

Mi pensamiento no está expropiado. Desaparecerá conmigo.

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