Falleció Emilio Botín, el hombre que revolucionó la banca en España

Botín empezó a trabajar en el Santander con 24 años

Escrito por Redacción. Caracas – Creado en Jueves, 11 Septiembre 2014 22:32

Emilio Botín, presidente del Banco Santander, ha fallecido en su domicilio a los 79 años de edad. El banco ha anunciado que hoy mismo se reúnen la Comisión de Nombramientos y Retribuciones y el Consejo de Administración para designar al nuevo presidente del banco.

Hijo, nieto, bisnieto, hermano y padre de banqueros, Emilio Botín nació en Santander en 1934. Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid y en Economía por la Universidad de Deusto. Pese a ser hijo del presidente del Banco Santander, tuvo que pasar por un largo periodo de aprendizaje del negocio bancario antes de llegar a la presidencia.

Botín empezó a trabajar en el Santander con 24 años. Tras pasar por los puestos de apoderado de los servicios centrales, consejero (1960), subdirector general, director general (1964), en 1971 fue elegido vicepresidente segundo del consejo de administración de la entidad financiera y en 1977, consejero delegado. El 19 de noviembre de 1986 fue nombrado presidente del Banco Santander. Botín se convertía de esta manera en uno de los pocos gestores financieros que además de asumir la presidencia de la entidad, era su principal ejecutivo y máximo accionista.

Durante estos 28 años de duro trabajo antes de llegar a la presidencia pudo asimilar las claves del éxito de su progenitor, que fue capaz de convertir un ‘banquito’ de provincias en un banco de dimensión nacional, a lo largo de 16 años como director general y de otros nada menos que 36 años como presidente. Con ese impresionante aliento y bagaje, Emilio Botín Ríos empezó a pilotar Banco Santander para convertirlo en una entidad bancaria de referencia en el ámbito internacional. Hay que anotar que la primera oficina de representación fuera de España de Banco Santander fue abierta en La Habana, Cuba, en 1947, mientras que la primera adquisición bancaria en el exterior data de 1976, cuando adquiere el First National Bank de Puerto Rico.

La ‘Supercuenta’

En 1989, apenas tres años después de suceder a su padre en la presidencia del Santander, Emilio Botín lanzó el órdago histórico de la ‘Supercuenta’, oferta con la que rompe el ‘pacto de caballeros’ de los banqueros españoles y propone el reto de retribuir seriamente el ahorro de los clientes. La iniciativa, que honró el palmarés como Mejor Producto Financiero de los primeros Galardones Duro de Oro –hoy Euro de Oro– concedidos por Ausbanc, permitió al Santander ampliar extraordinariamente su base de clientes y, con ello, eludir la primera oleada de fusiones en el mercado bancario español, que unió primero al Bilbao con el Vizcaya y a continuación al Central con el Hispanoamericano.

La remuneración al ahorro bancario de la que fue pionero el Banco Santander se anticipó a la apertura en 1990 de otro canal de retribución competitivo, en este caso a través del Banco de España, con la creación de la Cuenta Directa de Deuda Pública Anotada, que había sido solicitada por Luis Pineda, presidente de Ausbanc, en una tribuna publicada en Cinco Días el 5 de junio de 1989 y que en un principio, fue negada por Manuel Conthe, entonces director general del Tesoro con aquél famoso “es mejor distribuir deuda a través de la banca”.

A los cuatro años del lanzamiento de la ‘Supercuenta’, el Santander volvió a ‘romper’ el mercado con la comercialización de la ‘Superhipoteca’, una oferta pionera para la financiación de la adquisición de vivienda con diferenciales radicalmente más reducidos que los vigentes en aquellas fechas y que le sirvieron para afianzar su presencia en el mercado de clientes minoristas. Al poco tiempo del lanzamiento de la ‘Superhipoteca’ del Santander, se aprobó una norma que iba a jugar un papel esencial en la dinamización de la competencia en ese sector, la Ley de Subrogación y Novación de Préstamos Hipotecarios, que posibilitó extender entre la clientela los efectos positivos del nuevo marco competitivo abierto con la oferta del banco cántabro.

Banesto

Esa situación de capacidad e independencia permitió en 1994 a Emilio Botín dar un nuevo golpe maestro al ganar la subasta de Banesto, para cuyo reflotamiento tuvo el enorme acierto de seguir contando con Alfredo Sáenz, quien sería posteriormente una pieza clave en la etapa de crecimiento y consolidación internacional del Santander. En 1999, coincidiendo con la firma de los compromisos políticos para la entrada en vigor del euro, Emilio Botín protagonizó la fusión con el Banco Central Hispano, que desde 200, que para celebrar el 150º Aniversario de la fundación de la entidad,  vuelve a llamarse sencillamente Banco Santander, tras haber descartado sucesivamente sus iniciales primeras de BSCH y SCH.

Mientras ganaba dimensión en España con la ‘Supercuenta’, Emilio Botín preparaba también en el exterior las bases de su posterior expansión internacional en el ámbito de la financiación al consumo con la adquisición al Bank of America de su filial en Alemania, CC-Bank, que sería en 2003 la base de Santander Consumer, hoy uno de los instrumentos más dinámicos de su presencia exterior en mercados bancarios maduros.

Una de las claves de la gestión de Emilio Botín fue la atención constante, directa y personal sobre la actividad bancaria básica. Sin ir más lejos, a principios de este año, y junto a su director general, Enrique García Candelas, Botín había visitado personalmente las 17 direcciones territoriales de Banco Santander en España, como parte final del proceso de integración definitivo con Banesto y con el objetivo de impulsar el posicionamiento del Santander ante el crecimiento previsto de la demanda de crédito solvente. Todo ello, dentro de los planes específicos que ya implementa el nuevo consejero delegado, Javier Marín.

Presencia en China

Emilio Botín, que ha sido sin lugar a dudas el mejor y más cualificado embajador de la capacidad empresarial española, se había ocupado también personalmente de consolidar una presencia real y sostenible de Banco Santander en China, el gigante económico del siglo XXI, a través tanto de su pionera habilitación para operar en moneda local como de una clara apuesta por la paulatina integración de ese mercado en los mercados financieros globales. En este sentido, Emilio Botín ha pasado a la historia como el primer español en pronunciar una conferencia en la Escuela del Partido Comunista Chino en Pekín, en este caso, para explicar a los oyentes las claves del éxito de Banco Santander, en abril del pasado año.

Acuerdo con El Corte Inglés

En el terreno doméstico y como punto de partida del final de la crisis económica, la reconocida y acreditada capacidad de anticipación de acontecimientos que acreditó a lo largo de su fructífera vida Emilio Botín le llevó, a mediados del ejercicio 2013, cuando los mentideros bancarios hacían sus fallidas quinielas, a pactar una sorprendente alianza estratégica con El Corte Inglés, anticipando la recuperación del consumo en España y pasar a controlar el 51% de su financiera, líder del mercado por volumen de operaciones.

Finalmente, pero desde luego no menos importante, hay que resaltar que el carácter rompedor de Emilio Botín con la oferta hipotecaria del Santander se ha mantenido a lo largo de los años, puesto que el banco que presidió hasta su repentino fallecimiento en la noche del pasado martes 9 de septiembre de 2014, ha sido la única entre las grandes entidades financieras que no ha incorporado masivamente a sus hipotecas lo que sin duda se ha convertido en el mayor quebradero de cabeza para clientes y banqueros: la cláusula suelo.

Emilio Botín dejó sentado que la “relación con el cliente debe presidir toda la toma de decisiones”. Una declaración solemne que el que fue presidente del Santander hizo ante su auditorio chino, en un viaje en el que aprovechó para estrechar contactos con las instituciones universitarias que mantienen acuerdos con el Santander, y en las que cada año, miles de estudiantes chinos aprenden además, el idioma español.

El nuevo paradigma de responsabilidad bancaria

A finales del pasado año 2013, en el marco de la VI Conferencia Internacional de Banca celebrada en la Ciudad Financiera del Santander, Emilio Botín declaraba a los asistentes, entre los que se encontraba el veterano vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio, que “no puedo estar más de acuerdo con el objetivo de que los contribuyentes y las entidades financieras bien gestionadas no tengan que volver a soportar los costes de crisis financieras”.

Las palabras de Emilio Botín –y éste es otro de los signos distintivos que han enriquecido su fabulosa trayectoria–, no fueron nunca esas meras opiniones huecas al uso, sino en todo momento la fiel expresión de sus actos y compromisos.

Así, tras siete años de crisis financiera, Banco Santander se pudo mantener como la única entidad bancaria de dimensión internacional en cuyo balance no ha entrado un solo euro de las ayudas públicas directas o indirectas involucradas en los sucesivos planes de apoyo y rescate. En realidad, Banco Santander ha sido un contribuyente neto al cierre de la crisis, con unas aportaciones de 4.000 millones de euros al Fondo de Garantía de Depósitos y la Sareb.

Es más, cuando estalló la crisis provocada por la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, fue la primera entidad bancaria a nivel mundial en establecer un nuevo umbral de respuesta y responsabilidad frente a la clientela, al asumir unilateralmente el canje de los bonos perjudicados.

Ciertamente, a lo largo de los 28 años en los que ha ocupado presidencia de Banco Santander –en total, 56 de dedicación al banco, cuatro años más que los 52 de su padre–, Emilio Botín habrá podido cometer errores, seguramente diferentes de los que le acusaban alguno de sus adversarios –hoy ya definitivamente vencidos–, pero siempre les hizo frente con plena conciencia, para que de ellos el banco obtuviera en definitiva un plus de experiencia y posibilidades futuras de acierto. Así, conoció de primera mano las limitaciones de la banca por Internet, lo que le sirvió para no comprometer al banco en espejismos digitales. No se puede decir que el precio fuera alto, sino todo lo contrario.

En el ámbito de la responsabilidad corporativa al más alto nivel, Banco Santander fue la primera entidad bancaria de dimensión sistémica que redactó, a principios de 2010, el llamado ‘testamento vital’, un plan por escrito donde se detallan las fórmulas legales y societarias precisas para alcanzar una liquidación ordenada de todos sus negocios.

Emilio Botín, quien hasta el último momento de su vida estuvo dedicado en cuerpo y alma al banco –sin ir más lejos, el pasado lunes presidió la reunión de la Comisión Ejecutiva– deja un vacío irreparable, pero gracias a su dedicación y diligencia, el Banco Santander afronta con normalidad institucional el trago hoy humanamente tan amargo de su obligada sucesión.

Fuente: http://www.mercadodedinerove.com/Actualidad/8419-fellecio-emilio-botin-el-hombre-que-revoluciono-la-banca-en-espana.html

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