Fracasa la vacuna más avanzada contra el SIDA

El laboratorio Merck anunció el viernes en Estados Unidos que ha suspendido, al no mostrar eficacia alguna, su ensayo de una vacuna contra el virus que causa el sida (VIH). Era la más avanzada y considerada de las más prometedoras. Especialistas en sida subrayan que la noticia no es buena, pero que no se debe caer en el pesimismo en la lucha contra el sida pues se trabaja ya en otras opciones.

Un comité que hacía el seguimiento del ensayo consideró que la vacuna resultaba ineficaz y recomendó detener el experimento, dijo Merck. El estudio, llamado Step, implicaba a 3.000 voluntarios de 18 a 45 años, no infectados por el VIH pero de grupos de más riesgo de contagio (entre ellos, homosexuales y mujeres que ejercen la prostitución). Eran de diversos países (Australia, Brasil, Canadá, República Dominicana, Haití, Jamaica, Perú, Puerto Rico y Estados Unidos).

Los resultados provisionales de 1.503 voluntarios indicaron que 24 de los 741 que recibieron la vacuna resultaron después infectados por el VIH, frente al grupo de 762 voluntarios que servía de control -no recibieron la vacuna sino un placebo-, en que se infectaron 21. La no diferencia entre uno y otro grupo muestra que la vacuna no prevenía la infección. Tampoco redujo la carga viral en los infectados, informó AP.

Merck trabajaba en su vacuna V520 desde hace una década, en colaboración con el consorcio internacional Red para los Ensayos de Vacunas del VIH. Además del ensayo de resultado neutro, hacía otro similar en Sudáfrica y había empezado otros dos. Todos se han parado. El ensayo estaba en la segunda de las tres fases obligatorias antes de ser aprobado un fármaco o una vacuna. En monos, la vacuna redujo la infección y en otro ensayo con personas pareció estimular su reacción inmunológica.

La vacuna consistía en usar un virus que causa patologías como el resfriado o la faringitis, el adenovirus, como vector (para infectar); a él se añadían tres genes del VIH. «El concepto era que, si alguien a quien se había vacunado se exponía al VIH, su sistema inmune reconocería los genes del virus y desarrollaría anticuerpos para combatir la infección», explicó Keith Gottesdiener, directivo de Merck. La vacuna buscaba además reducir la virulencia del virus después de la infección.

Josep M. Gatell, jefe de enfermedades infecciosas del hospital Clínic de Barcelona y un referente en VIH, estimó que la vacuna podría haber fallado porque algunos tipos de adenovirus son bastante comunes y muchas personas tienen anticuerpos contra ellos, o sea que no llegarían a implantarse para que el sistema inmune pudiera reconocer los genes del VIH introducidos.

Bonaventura Clotet, director del laboratorio irsiCaixa del hospital Germans Trias i Pujol de Badalona y otro reconocido experto en sida, opinó que también podrían haber fallado los genes del VIH seleccionados. «Cuando se diseñaron ensayos como éste, no se sabía lo que ahora de los mecanismos inmunológicos. Se creía que los genes de la envoltura del VIH eran los que más se debían combatir, después se ha visto que quizás no son los más idóneos a una respuesta inmune», apuntó.

El fracaso de Merck no es el primero en una vacuna del sida, pero supone una gran decepción porque el laboratorio era optimista y porque la vacuna parece la única vía de frenar la epidemia que cuenta ahora 40 millones de infectados. Pero tanto Gatell como Clotet señalaron que, en realidad, el fracaso no puede sorprender a los investigadores del sida porque se veía previsible con los conocimientos que se han adquirido en los últimos años.

«Cuando se iniciaron ensayos como éste era un momento en que había gran presión social y política para buscar una vacuna; después, con lo que se ha avanzado, se ve que las estrategias no son las más adecuadas. Los resultados que ahora salen son de esos ensayos. Lo malo es que los de las nuevas estrategias no darán noticias positivas antes de al menos cinco años», afirmó Gatell.

Una veintena de vacunas contra el VIH se investigan, aunque casi todas en fase inicial. En el 2003 ya se abandonó otro ensayo bastante avanzado al no mostrar tampoco eficacia, la vacuna VaxGen, que se probaba con 5.000 voluntarios.

Nuevas estrategias para el futuro
Otros virus
El adenovirus no es un mal vector de vacuna, asegura Bonaventura Clotet, porque no causa gran daño a la persona. Josep M. Gatell agrega que en las nuevas investigaciones ya se prueban, por ejemplo, combinaciones de adenovirus de dos o tres tipos infrecuentes (hay medio centenar de tipos) y que se alternan como contenedores del ADN del VIH. Así se confía en aumentar la respuesta del sistema inmunitario, explica el investigador.

Vacunas terapéuticas más que preventivas
Dado lo difícil que resulta prevenir el VIH, por la elevada capacidad que tiene de escapar al sistema inmunitario humano al mutar el virus -no es comparable a la de otro virus conocido-, y dado que el tratamiento básico contra la enfermedad (los cócteles antivirales) funcionan, Gatell indica que muchos esfuerzos se centran en vacunas terapéuticas, tratamientos que mejoren la terapia de por vida. Se trata de reducir la virulencia del VIH para que la enfermedad aparezca más tarde o sea menos grave. «El campo de investigación no se agota porque en los últimos años hemos ido avanzando en conocimientos básicos, sobre todo de los mecanismos del sistema inmunitario: en qué protege del virus y en qué no, y eso ha de ayudar a desarrollar terapias», dice Gatell.

Núcleo del VIH
Clotet apunta que en nuevas investigaciones contra el VIH ya se trabaja con el núcleo del virus, que está relacionado con los genes que menos mutan, los que menos cambian en los distintos subtipos del virus. Son las llamadas vacunas de anticuerpos neutralizantes. Así, si se lograra que el sistema inmune reaccionara a esos genes, se conseguiría una vacuna de más amplio espectro, que inmunizaría contra distintos tipos de VIH. También cree que se ha avanzado mucho más en saber medir la reacción inmunológica.

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