Gerenciando las universidades

CONSIDERACIONES, ALCANCE

Las autoridades universitarias adolecen, en su gran mayoría, del manejo adecuado de las herramientas administrativas y, a veces académicas, en el ejercicio de sus cargos, presentando grandes debilidades en su gestión y afectando significativamente el rol de las universidades, lo que el país espera de ellas y desde luego la capacitación, formación de los profesionales que egresa.

No nos sorprenda que se escriba, que muchas autoridades ignoren que los procesos mundiales de globalización han instalado nuevos modos de interrelación. Los profundos avances tecnológicos obligan a una permanente reubicación personal profesional, que obviamente genera estados críticos en las organizaciones en general, instituciones educativas, religiosas, empresas, incidiendo directamente en cada persona y en sus vínculos. Las incidencias anteriormente mencionadas, provocan crisis que, como todas, deben ser tomadas como oportunidades, así como fuentes de crecimiento y desarrollo personal de manera particular, y humano en general. Los desafíos de este nuevo siglo revelan la necesidad de articular e integrar el despliegue de lo humano, en congruencia con los avances mencionados. La realidad del mundo de hoy exige, día a día, profesionales capaces de enfrentar las situaciones y adecuarse a ellas, a fin de elaborar los procesos de cambio necesarios, desde los distintos roles que los profesionales desempeñan.

Al adquirir la responsabilidad, el compromiso de dirigir una universidad, se debe saber gerenciar eficazmente los recursos que a ésta involucran, interpretar los cambios, las características de los escenarios en donde actúan, a fin de definir los planes, acciones, estrategias necesarias para colaborar proactivamente con el desarrollo de la región, del país, capacitando y desarrollando a profesionales con los conocimientos que el presente demanda, que garanticen resultados beneficiosos. Deben estar atentos en el manejo de sus recursos, optimizar resultados con una gerencia capaz de generar cambios, interpretarlos, participar proactivamente en las transformaciones que el presente exige.

Se deben formar grupos cohesivos, dinámicos, comprometidos, con el logro de la misión, visión de la universidad, resguardando siempre el no deterioro de la excelencia académica, definiendo el perfil de los profesionales de sus egresados de acuerdo a los requerimientos, que el escenario nacional demanda. Optimizar el aprovechamiento del capital humano que se tiene, vinculándolo con aquellos sectores que requieren de sus servicios, dándole oportunidad a que se dé paso a la creatividad, innovación, el desarrollo de nuevos paradigmas que beneficien el desarrollo del país.

Las autoridades deben estar plenamente identificadas con el compromiso de gerenciar sus actividades, en pro de garantizar una educación de excelencia, desarrollo de líneas de investigación que favorezcan a la región en donde actúan en pro de dar respuestas a problemas que, constantemente, se presentan y requieren de profesionales capacitados que contribuyan en sus soluciones.

Se debe tomar muy en cuenta, que uno de los principales desafíos, es la formación de profesionales que sean capaces de captar y manejar la globalidad y la diversidad, partiendo de valores humanísticos, que sean vividos y asumidos en acciones concretas.

No se debe descuidar, como alguien asertivamente manifiesta, que el desarrollo humano centrado en la persona, busca esclarecer el complejo proceso del desarrollo individual, de los grupos y de las organizaciones; comprendiendo la especificidad esencial y existencial, así como sus potencialidades, desarrollándolas en la acción y en el ambiente en que estén inmersos.

El desarrollo integral lleva siempre a considerar al ser humano, en interrelación con los otros, así como en el contexto específico en el que se desenvuelve. Un proceso de cambio, facilitado hacia la auto dirección y actualización de las potencialidades, implica la posibilidad de transformar el entorno, para alcanzar modos relacionales favorables para el crecimiento personal de aquellos que lo habitan y comparten.

Una buena gerencia, plenamente identificada con las funciones a desempeñar, no puede jamás descuidar el desarrollo de la organización en donde actúa; debe ser garante de resultados que favorezcan el logro de las metas, misión que se le ha encomendado. Debe saber manejar adecuadamente las herramientas, tópicos gerenciales del presente que contribuyen, si se saben usar, a obtener productividad, manejar adecuadamente los recursos, garantizar un buen clima organizacional y ofrecer sus productos de calidad en beneficio de quienes lo demandan.

Todo buen gerente vigila, actúa en pro de resultados que le dan fortaleza a la organización en donde opera; no puede permitir el deterioro de sus planes dejándose contaminar por intereses individuales, que afectan, atentan contra el interés global de la comunidad universitaria, y del país. No debe aceptar jamás la contaminación de vicios improductivos, amorales, que deterioran la ética, el compromiso de resultados de calidad, malversación de fondos, manejo inadecuado de los presupuestos.

Debe rodearse de profesionales, personal calificado sobre la base del academicismo, conocimientos, experiencia, habilidades, marginando todos aquellos que se integran por compromisos políticos, de amistad y afectan significativamente el comportamiento administrativo y académico que se espera de la universidad.

La gerencia universitaria del presente enfrenta grandes retos, ante la demanda de los escenarios económicos del presente; más en el caso venezolano, ante los programas que el actual gobierno ha establecido, en pro de lo que denomina Socialismo del Siglo XXI.

Debe tomar muy en cuenta que, durante los últimos años, se ha evidenciado la necesidad de profesionales que puedan desempeñarse como agentes de cambio, que proyecten acciones preventivas y de modificación de situaciones ya establecidas, de acuerdo a las necesidades del momento, con el agregado de valor en eficacia, eficiencia, equidad y bien común, en ámbitos como la educación, la sociedad, la organización, y la vida familiar y personal, a través de la facilitación de procesos, gestión de proyectos, asesoramiento y consultoría sobre cuestiones que dificulten la calidad de vida intra e interpersonal; todo ello desde una impronta existencial.

La gerencia efectiva de la universidad debe erradicar, de una vez por todas, la improvisación, ser más visionaria, participativa, proactiva, ante la realidad del presente; ser generadora de nuevas estrategias, acciones que le permitan cumplir su rol, garantizando al país una participación que colabore en su desarrollo; en capacitar, formar, profesionales que contribuyan en la solución de problemas que se afrontan y tienen serias incidencias en lo tecnológico, empresarial, salud, educación y otros.

Para llevar a cabo una adecuada gestión gerencial, nos recuerda Adafrancys Salazar, que se deben emplear los elementos claves de la práctica administrativa, de esta forma la gerencia señala el rumbo de la organización y facilita el cumplimiento de las metas establecidas. Además, la gerencia crea toda una estructura organizada que le permita alcanzar las metas que se ha propuesto la empresa. Para ello, la gerencia ejecuta varias funciones cíclicas, y las principales son: Planificación, Organización, Dirección, Coordinación, Control y Retroalimentación.

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