La actitud de los residentes como factor clave para el desarrollo de un nuevo destino

El turismo ha demostrado ser una de las actividades con mayor impacto socioeconómico en el ámbito mundial, convirtiéndose en muchos casos en una pieza clave dentro de las estrategias de desarrollo ya que contribuye al crecimiento y mejora de la calidad de vida de los habitantes. Bastan algunos datos macroeconómicos para destacarlo: el turismo generó a escala mundial un total estimado bruto de 3,4 billones de dólares y aportó el 10,9% del producto interno bruto mundial, creando así uno 212 millones de puestos de trabajo y produciendo 637.000 millones de dólares en ingresos tributarios. El turismo es ya una actividad importante en muchos países grandes, en los cuales contribuye entre un 5 y un 10% del PIB nacional. En algunos países pequeños, en especial del Caribe, Mediterráneo y Pacífico, la importancia del turismo es aún mayor, ya que representan el 20-25% del PIB. Mientras que en muchos lugares donde el turismo constituye todavía un sector menor, se está expandiendo rápidamente y adquirirá mayor importancia en el futuro (Bigné, E. Font X. y Andreu L., 2000; Briceño, F. 2000; OMT 2004).

Esta creciente importancia mundial del sector turístico, se ha visto reflejada en un creciente, también, interés por su estudio e investigación. Uno de los debates más actuales en turismo, descansa sobre cómo el desarrollo de la actividad turística debe abordar el poner a disposición del visitante, una experiencia que satisfaga sus necesidades, mientras mantiene la forma de vida de los residentes (Mitchell, R. y Reid, D. 2001; Mediano, L. 2004), sus impactos positivos y negativos, los beneficios y costos que actúan sobre la actitud del residente y modifican su predisposición y apoyo a la actividad turística.

Esta línea también se ha convertido en un amplio campo de estudio e investigación, porque sus resultados tienen una eminente utilidad social, ya que la posibilidad de una oposición activa a la actividad turística preocupa a los gobiernos y empresarios locales (Akis, S., Peristianis, N. y Warner, J.1996; Gursoy, D. y Rutherford, D. 2004).

Vázquez, R. (1993), señala que en todos los ámbitos “la tendencia futura se caracteriza por la presencia de redes o pluralidad de acuerdos entre los más diversos participantes (gobierno, fabricantes, distribuidores, intermediarios financieros)”, destacando el autor el importante papel del residente o la comunidad local. En este sentido, autores como Keogh, B. (1990); Sellin, S. y Beason, K. (1991); Jamal, T. y Getz, D. (1995); Pearce, D. (1996); Sellin, S. y Chávez, D. (1995), Sellin, S. y Myers, N. (1998); Yuksel, F., Bramwell, B. y Yuksel, A. (1999) o Bramwell, B. y Lane, B. (2000), establecen la necesidad de entablar lazos de colaboración, para llevar a cabo una planificación conjunta del destino turístico. Es más, deben tomarse en cuenta las opiniones de la comunidad, si se desea que la actividad sea sostenible en el largo plazo (Williams y Lawson, 2001). Hablamos de una sostenibilidad desde las dimensiones ecológica, económica, social, cultural y política.

Si los responsables turísticos saben por qué los residentes favorecen o rechazan el desarrollo turístico, será más sencillo elegir los productos turísticos adecuados o determinar las acciones operativas que permitirían reducir o potenciar actitudes negativas o positivas, costos o beneficios (Harrill, R. 2004). Es relevante conocer el significado de dicha actitud, para realizar una adecuada planificación del destino, sobre todo si el trato del residente con el turista forma parte del producto turístico.

En nuestro país, tenemos municipios caracterizados por el escaso aprovechamiento de su potencialidad y la existencia de graves problemas sociales como el desempleo y la pobreza. Pero, cuentan con potencial turístico natural, por lo que bien manejado podría convertirse en un medio para atraer recursos económicos y servir de motor para el desarrollo sostenible de esta región natural. Hasta ahora ha prevalecido en las políticas de Estado, una muy buena intención; pero que en la práctica, no se ha concretado la voluntad de aprovechar las potencialidades y los recursos. Es necesario que se definan estrategias de desarrollo del turismo, a partir del análisis detallado que permita definir sus potencialidades, interpretar en forma sistemática la realidad y el entendimiento de los fenómenos turísticos, y revisar y diagnosticar sus condiciones sociales, económicas, culturales, de infraestructura y las políticas del estado para el fortalecimiento del sector turístico.

Estamos convencidos de que, con independencia del modo en que se introduzca y se desarrolle el turismo en una comunidad, los residentes son partícipes importantes que pueden influir en el éxito o fracaso del sector, a nivel local. Pueden contribuir al bienestar de la comunidad, a través de su participación (en diferentes grados) en la planificación, desarrollo y funcionamiento de atractivos y brindando su hospitalidad a cambio de los beneficios obtenidos.

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Bibliografía
Bigné, E. Font, X y Andreu, L (2000). Marketing de Destinos Turísticos: Análisis y Estrategias de Desarrollo. Esic, Madrid.

Briceño, F. (2000). Turismo 2020. Ediciones IESA. Venezuela.

Akis, S.; Peristianis, N. y Warner, J. (1996): “Residents attitudes to tourism development: the case of Cyprus”. Tourism Management, 17, 7.

Bramwell, B. y Lane, B. (2000): Tourism Collaboration and Partnership: Policy, practice and sustainability. Edita Clevedon, Chanel View Publications.

Gursoy, D. y Rutherford, D. (2004). Host attitudes toward tourism: An Improved Structural Model. Annals of Tourism Research, 31, 3.

Harril, R. (2004). Residents’ Attitudes Toward Tourism Development: a Literature Review with Implications for Tourism Planning. Journal of Planning Literature, Vo. 18, No. 3, pp. 251-266.

Jamal, T. B. y Getz, D. (1995): “Collaboration Theory and Community Tourism Planning”. Annals of Tourism Research, 22, pp. 186-204.

Keogh, B. (1990). Public participation in Community Tourism Planning. Annals of Tourism Research, 17, pp. 449-465.

Mediano, L. (2004). La Gestión de Marketing en el Turismo Rural. Prentice Hall. España.

Mitchell, R. E., y D. G. Reid (2001). Community Integration: Island Tourism in Peru. Annals of Tourism Research, 28, 1, pp. 113-139.

Organización Mundial del Turismo OMT (2004). Barómetro OMT del turismo mundial. Vol 2. Madrid.

Pearce, D. (1996): “Tourist organizations in Sweden”. Tourism Management. 17, 6, pp. 413-424.

Sellin, S. y Beason, K. (1991). Interorganizational relations in tourism. Annals of Tourism Research, 18.

Sellin, S. y Chávez, D. (1995). Developing an evolutionary tourism partnership model. Annals of Tourism Research, 22.

Sellin, S. y Myers, N. (1998). Tourism marketing alliances: Member satisfaction an effectiveness attributes of a Regional initiative. Journal of Travel and Tourism Marketing, 7, pp. 79-94.

Vásquez, R. (1993): “El marco actual de las distribuciones fabricante-distribuidor: Negociación y cooperación”. Distribución Comercial Española, 713.

Williams, J. y Lawson, R. (2001). Community issues and resident opinions of tourism. Annals of Tourism Research, 28, 2.

Yuksel, F.; Bramwell, B. y Yuksel, A. (1999). Stakeholder interviews and tourism planning al Patmukkale, Turkey. Tourism Management, 20, pp. 351-360.

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