La CELAC y la lucha contra El Imperio

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, CELAC, de reciente creación, es un organismo cuya primera tarea será definir que pretende ser y para que puede servir.

¿Será un organismo de tipo económico, que promoverá los procesos de integración en el continente? Ese espacio está -parcialmente al menos- ocupado por la Asociación Latinoamericana de Integración, ALADI, que es la instancia que promueve, cobija y proporciona la base legal que preside la intrincada red de acuerdos bilaterales, trilaterales o multilaterales existentes hoy en día en el continente, y que permiten avanzar –lentamente en unos casos, más rápido en otros- en el proceso de desmontaje del proteccionismo comercial.

Si se tratara sólo de estudios, diagnósticos y proposiciones consensuadas, tenemos la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, que es un organismo técnico de altísima seriedad y calidad. También existe el Sistema Económico Latinoamericano, SELA, con sede en Caracas, que tiene la peculiaridad de ser un organismo donde no participa Estados Unidos, y pretendía ser, por lo tanto, al momento de crearse, el lugar de encuentro de los países latinoamericanos sin la presencia hegemonizante del país del norte.

No estamos, por lo tanto, en el día uno de la creación. El terreno ya está ocupado por una serie de organismos que han intentado impulsar la integración económica del continente. Si es que ésta no ha avanzado más rápido, no es, por lo tanto, por la falta de organismos intergubernamentales preocupados por el tema. La lentitud de los procesos de integración se debe más bien a la falta de una visión o una perspectiva unificada al respecto, lo cual es más o menos lo mismo que decir que hay ausencia de intereses comunes. Hoy en día Chile, Perú, Colombia, Panamá, Centroamérica, México y Republica Dominicana tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos y no tienen ninguna intención de romper o denunciar esos tratados. Se trata de acuerdos que se han firmado en forma libre y soberana por parte de cada país, porque cada uno ha llegado al convencimiento de que eso es lo que más le conviene en términos estratégicos. Perú y Chile tienen, además, tratados de Libre Comercio firmados y plenamente vigentes con China, como clara expresión de su voluntad de abrirse a las nuevas corrientes del mundo contemporáneo.

Los países del Caribe, a su vez, tienen fuertes vínculos comerciales y políticos con sus viejas potencias coloniales, y no tienen muchas ganas de romperlos. Los cuatro países del Mercosur se debaten entre el proteccionismo a su fuerte mercado interno y la apertura comercial. ¿Sera la CELAC el organismo que faltaba para generar homogeneidad entre tanta diversidad?¿O será que la CELAC, como pretenden algunos, sea una suerte de OEA pero sin Estados Unidos ni Canadá? ¿O una suerte de UNASUR, pero ampliado hasta el Rio Bravo?

En otras palabras, un organismo básicamente de armonización de políticas entre todos los países miembros, pero sin la presencia distorsionante de los dos países mencionados. Ante esta hipótesis cabe decir, en primer lugar, que es muy difícil suponer que los países latinoamericanos han tenido hasta ahora las posiciones que se les conocen en la OEA, por el hecho de que allí estaba presente un embajador norteamericano. En la CELAC, ya sin el embajador norteamericano ¿tendrán posiciones diferentes? ¿Es posible pensar que en la OEA el embajador norteamericano le impone a los otros lo que deben decir y cómo votar? ¿Alguien puede tener una visión tan infantil de las relaciones internacionales? ¿Puede alguien tener una visión tan pobre de la toma de decisiones en el seno de las cancillerías latinoamericanas? ¿O en la OEA el embajador norteamericano tiene derecho a veto? En la CELAC se seguirán sentando a dialogar los mismos representantes de los mismos gobiernos que se reúnen en la OEA. Y los embajadores norteamericanos, aun cuando ausentes en la sala de reuniones, seguirán presentes en cada capital de cada país latinoamericano, y presionarán frente a los problemas que les preocupen con toda la fuerza que puedan, y seguirán decidiendo el voto de los países que se dejen influir por esas presiones.

Entonces, ¿cuál es el rol de la flamante CELAC?

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