La explotación del humilde agricultor

En mis viajes semanales a Cañete, me está resultado común, y en especial en esta zona, ver cómo se están quemando los campos agrícolas, algo que por este asunto del Calentamiento Global, definitivamente está prohibido, según me lo manifestara el Ministro del Medio Ambiente, Dr. Antonio Brack, el mismo al que, cuando le preguntara, ¿por qué no se puede erradicar esta ignorante costumbre?, se limitó a levantar sus hombros y mostrarme las palmas de su mano, como señal de impotencia, pese a que se de sus enormes esfuerzos al respecto, por la idiosincrasia típica de nuestro País.

Donde no se toma conciencia de la importancia de respetar la ley misma, que prácticamente no la hacen suya, por ignorancia o viveza de los involucrados (Policía, Autoridades locales, Empresarios, Instituciones, organizaciones y Campesinos en general), algo que al menos se podría parar un poco, si se contara con tan sólo un Policía Rural, asignado por comisaría en toda zona agraria, quien podría dar informes , sirviendo este material para comunicar a los órganos respectivos y así se puedan tomar las medidas correctivas necesarias.

Creo que sería necesario también el que existiera en zona, una oficina de orientación al agricultor, puesta por el Ministerio de Agricultura, para sugerirle de acuerdo a épocas, situaciones y producción, que es lo que deberían sembrar y evitar lo que pasa hoy en día, donde si un agricultor siembra algo y le va bien, el resto siembra lo mismo, provocando esto la caída de los precios y la desgracia de los mismos agricultores.

Estando en Cañete, una de las situaciones que llamo mi atención, fue ver la riqueza de la tierra en cuanto a lo agrícola se refiere; y dentro de las investigaciones que realicé, me encontré con varios casos de frustración e incapacidad de poder defenderse del abuso y engaño, en muchos casos, de los cuellos de botella de cada una de las actividades agrícolas, los mismos que tal cual sociedad siciliana ponían las reglas de juego, siendo parte de la misma, hasta instituciones que supuestamente trabajan con donaciones y cuyo fin es ayudar a desarrollar y crecer a la comunidad local. En otras palabras, servir a la misma, pero según mis fuentes, acá era al revés, o sea, lo que hacía y hace es servirse de ella.

En esta oportunidad trataré solamente un cultivo, el mismo que imperaba por doquier antes y ahora es raro verlo.

Caso: Cultivo de Algodón

Las desmotadoras en Cañete, como cinco grandes en su momento, proporcionaban desde efectivo, abono, capacitación y semillas (De pésima calidad y, por consiguiente, de indigente eficacia; tengo entendido que las semillas deberían adquirirse a través de un proveedor especialmente certificado, para preservar la calidad) lo que derivó en una pobre cosecha consecutiva y los agricultores estaban obligados a llevarle su algodón para desmotar, el mismo que tenía también un costo (y graciosamente se quedaban con el total de las pepas, un buen y nuevo negocio para la institución o desmotadoras comerciales) y como si fuera poco, la proporción de algodón en rama desmotado, que debería ser de 2,2 a 2,4 a 1 les llegaba a salir hasta 2,9 (¿?) Situación que, al darse cuenta algunos agricultores, los obligó a quedarse al pie de la faena, hasta que terminara su proceso, para evitar ser nuevamente saqueados. Al final, prácticamente el campesino con los descuentos de lo proporcionado al inicio, mas el mal uso de las equivalencias, usualmente quedaba con un margen muy pequeño, o lo que es peor: debiendo. Y definitivamente, esto tenía que afrontarlo con su humilde propiedad en traspaso o por derecho de uso por determinado tiempo.

Esta situación nos regresa nuevamente a la época de la conquista, copia de un burdo garabato del antiguo proceder de los gamonales que se enriquecían con el esfuerzo y trabajo, como también propiedades de los pobres campesinos, ya que estas aberrantes políticas empobrecen más a los que menos tienen, trayendo consigo como colaterales despiadados, consecuencias que muchas veces terminan destruyendo los hogares, situación que discrepa abismalmente del enunciado de trabajar honestamente por y para el pueblo, sobre todo este grupo peculiar.

Cabe mencionar que, de todas las personas a las cuales entreviste, ninguna tuvo palabras positivas hacia esta Institución, sino por el contrario, noté mucha cólera y coraje al referirse a ella.

Claro que hay cosas buenas también; pero, si analizamos realidades, comparativamente en cuanto a cantidad y magnitud, son pocas y pequeñas y hablar de ellas donde la Ignorancia, el Mediocre y el Mentiroso son los REYES, no ayudaría a combatir a esas tres lacras, sino por el contrario, de acuerdo a nuestra Idiosincrasia, sería dar luz sobre las pequeñas y esporádicas acciones buenas, para que sean atacadas por los REYES, ya que diera la impresión en Perú, que el triunfar honestamente, está prohibido.
El mundo al revés.

(*) Asesor Empresarial
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