La gestión ambiental en el Desarrollo Económico Local

Así pues, los procesos de desarrollo se dan en espacios determinados, sean políticos o naturales en los que las relaciones sociedad naturaleza evidencian problemas: degradación, contaminación, disminución de ofertas, inequidades en el acceso, control y decisión sobre bienes y ecosistemas, pobreza, etc. (Hernández Juárez y Pérez Cervantes, 2007)

¿Puede sostenerse el desarrollo? Esta pregunta cobra especial vigencia y nos propone un indispensable análisis. El tema plantea una enorme complejidad. La preocupación por la calidad de nuestro medio ambiente y, de un modo todavía más general, por adoptar una forma de desarrollo que pueda sostenerse en el largo plazo, es una inquietud relativamente reciente.

Ha sido sólo en las últimas décadas, que se ha suscitado una nueva conciencia al respecto, una manera de ver la actividad económica humana, dentro de un contexto más amplio y de largo plazo. Para situar el debate en un justo punto, es preciso entender que toda medida de protección hacia el medio ambiente, tiene costos que es preciso contraponer a los beneficios que podría proporcionarnos.

No hay mejora posible del medio ambiente, que resulte gratuita o se dé por sí sola. Es irresponsable, por lo tanto, exigir profundos cambios sin estar dispuestos a asumir los correspondientes costos.

De acuerdo con Crespo (1999) el tema ambiental, tiene implícito el conflicto socioambiental. Sin embargo, las condiciones ambientales y físicas de un territorio o localidad, constituyen lo que algunos autores llaman capital natural. Dicho capital, es un componente esencial para lograr que el crecimiento económico alcance la categoría de desarrollo. (De Franco, 2006)

Por su parte, las políticas públicas locales, establecen una relación con los conflictos socioambientales en los siguientes términos:

. Generan efectos de poder disciplinando a la sociedad;
. romueven formas de resistencia;
. Reflejan la contradicción entre el estilo de desarrollo aplicado por las instancias de gestión local y el principio de sustentabilidad;
. Ponen en tela de juicio los supuestos de actores iguales y concertación;
. Cuestionan la noción de que la solución de los impactos y problemas ambientales, es tema fundamentalmente técnico científico;
. Muestran que la resolución de conflictos socioambientales, por lo general oscilan entre salidas fundamentalistas y salidas por cooptación. (Crespo, 1999)

En su concepción más amplia, la gestión ambiental es un proceso permanente y de aproximaciones sucesivas, en el cual diversos actores públicos, privados y de la sociedad civil, desarrollan un conjunto de esfuerzos específicos, con el propósito de preservar, restaurar, conservar y utilizar de manera sustentable el medio ambiente. (Escobar, 1999)

Para Janicke y Weidner (1997), la gestión ambiental exitosa surge por la interacción compleja de diversas influencias y no como consecuencia de un factor singular y aislado, ni de un instrumento favorito, ni de un tipo sencillo de actor, ni de la existencia de una institución singular o una condición particular del entorno.

Cada vez son más las urbes que manifiestan tensiones ambientales y urbanísticas, derivadas normalmente de un crecimiento demográfico no asimilado por su estructura física.

Se pueden definir cuatro características, que apuntan al nivel local como referente para el establecimiento de una medida del grado de desarrollo sostenible: es la esfera de incidencia de la problemática ambiental más común; existe un vacío metodológico que deriva en la profusión de técnicas muy dispares; facilita la agregación posterior de este tipo de medidas, para referirlas a las escalas supra-locales; y desde el punto de vista institucional, resulta más operativo solucionar los problemas de gestión del desarrollo local, precisamente desde ese nivel territorial. (Constanza et al., 1999)

El reto principal, es aumentar las acciones de protección ambiental, es decir, aquella que produzca beneficios ambientales y aumento de la calidad de vida. También se requiere, expandir el conocimiento sobre buenas prácticas en la región, a través de organizaciones públicas y privadas, trabajando de manera horizontal dentro de los países y en forma coordinada a nivel multinacional.

Por lo que, la consolidación de la gestión ambiental, está ligada al necesario fortalecimiento de las bases sociales de las instituciones, lo cual implica, crear nuevas oportunidades de solidaridad y de participación de la sociedad civil y del sector productivo a partir de lo ambiental.

Referencias bibliográficas
Escobar A. (1999). El Final del Salvaje. Naturaleza, Cultura y Política en la Antropología Contemporánea. Bogotá: CEREC.
Janicke M. y Weidner H. (1997). National Environmental Policies. Berlin: Springer.
Crespo C. (1999). Políticas públicas, gobierno local y conflictos socioambientales. Oxford Brookes University.
De Franco A. (2006). ¿Por qué precisamos de un desarrollo local integral y sostenible? Chile: Grupo Chorlaví.
Constanza R.; Cumberland J.; Daly H.; Goodland R. y Norgaard R. (1999): Introducción a la Economía Ecológica. Madrid: AENOR.
Hernández Juárez J. L. y Pérez Cervantes B. (2007). “El medio ambiente y el desarrollo local”. En Figueroa Elenes J. F. (coord.), Desarrollo económico local: Una aplicación en la economía sinaloense, México: Fontamara.

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