Un ministro del actual gobierno dijo públicamente que el 70 % de la inflación que sufre actualmente el país se explica por la existencia y el contenido de la página web conocida como DolarToday. No voy a intentar ni remotamente defender la inocencia de esa página. No es ese el punto. Lo interesante de la declaración ministerial es que el diagnostico de un problema que afecta en forma tan dramática  a la economía venezolana sea tan simple: es un fenómeno que en un 70 % se explica por la presencia de esa página web. Si el diagnostico fuese cierto, hay que centrar todas las baterías de la lucha antiinflacionaria en la lucha contra esa página web. Si el diagnostico fuese equivocado, entonces es seguro que se perderá inevitablemente la lucha –o la guerra al decir de los publicistas del gobierno – contra la inflación. Si el diagnóstico es equivocado, todo lo que se haga de allí para adelante tendrá en su frente la marca de esa equivocación. Buscarán por donde no hay, atacarán donde el enemigo real no se encuentra, y las verdaderas causas del problema seguirán tranquilamente transitando por la economía nacional, sin que nadie las moleste, pues no han sido identificadas como causales del mal que se pretende solucionar.

¿No tiene nada que ver la inflación con el déficit fiscal? Si el Gobierno, con la complicidad del Banco Central, gasta mucho más que lo que se corresponde con sus ingresos, y financia la diferencia por la vía de emitir moneda, es decir, lanzar alegremente a la circulación dentro del sistema económico nacional más y más billetes ¿eso no tiene nada que ver con la inflación? Si lo hace una vez, en forma circunstancial, y genera en esa oportunidad un déficit de cuantía muy modesta, eso puede que tenga poca incidencia en la inflación. Pero si lo hace en forma regular, estructural y sistemática, y el déficit se mantiene de año en año en niveles superiores al 10% del PIB, entonces el impacto sobre la inflación es brutal y determinante.

El otro gran causante de la alegre emisión monetaria es  Pdvsa. Gasta no solo en financiar la extracción de petróleo y gas desde las entrañas de la tierra, sino que gasta en todo tipo de actividades sociales, deportivas, políticas, culturales, económicas, municipales, etc. Es un super poder dentro del Estado, o por  lo menos una super caja que financia todo lo que el gobierno no puede o no quiere  financiar directamente pues ser encuentra parcialmente atado por la ley de presupuesto que se aprueba de año en año en la Asamblea Nacional. Y ese gasto de Pdvsa también es financiado en última instancia por el BCV. ¿Alguien puede pensar que eso no tiene nada que ver con la inflación?

Podría concebirse -por lo menos teóricamente – que una política fiscal tan irresponsable fuera contrarrestada en sus efectos sobre la economía por medio de una política monetaria de carácter contractivo. Es decir, que mientras el gobierno genera más y más liquidez monetaria, el Banco Central se juega día a día por recoger ese excedente monetario Pero eso está muy distante de identificar la situación que enfrenta Venezuela, donde el BCV es el instrumento y el cómplice de la emisión que se realiza por la vía fiscal.

El Gobierno tiene controlado el precio de las divisas en los diferentes bloques en que ha seccionado el mercado cambiario nacional. En cada uno de esos bloques la cantidad ofertada, por el propio Gobierno, es menor que la cantidad demandada. Eso tiene que tener inevitablemente un impacto sobre lo que los demandantes están dispuestos a pagar por acceder a la divisa. ¿Eso no tiene impacto sobre la inflación? ¿O tiene un impacto meramente marginal?

Los colosales desequilibrios en el campo fiscal, monetario y cambiario ¿no tienen mucho que ver con la inflación? ¿Esos desequilibrios solo explican el 30% del problema? ¿El 70% restante está explicado por la fulana página web?

La inflación es una mala cosa para la economía nacional. Impide el cálculo económico en todos los ámbitos de la economía y genera una redistribución negativa del ingreso. Pero el gobierno no ha dicho en ningún momento que combatir la inflación sea uno de los objetivos centrales de la política económica actual. En cualquier otro país del mundo que exhibiera un incremento de precios superior al 150 % anual la inflación estaría en el centro de la política económica y en el centro de todos debates y de todas las preocupaciones. Si la inflación tuviera en Venezuela esa jerarquía  tendrían que identificarse no solo las causas de ese fenómeno sino que indicar también las herramientas y medidas que se desplegarían para luchar contra ese mal. Tendría también, en un gobierno serio, que señalarse las metas a alcanzar en un año o en un semestre en lo que dice relación con ese problema. Pero si se dijera que la lucha contra la inflación es un objetivo central de la política económica, pero se dijera al mismo tiempo que ella se explica en alta medida por la existencia de una determinada página web, entonces lo más seguro es que no se estarían atacando las causas más reales y más de fondo de ese mal y el problema no se solucionaría jamás por esa vía. 

En síntesis, equivocarse con el diagnóstico lleva inevitablemente a equivocarse en todo el despliegue posterior de eventuales soluciones.  Y lleva a que el  problema perdure por los siglos de los siglos, o hasta que se haga un diagnóstico correcto.

sergio-arancibia.blogspot.com