“Si devoramos el león que hay en nosotros, somos bienaventurados, pero si el león se da un banquete con nuestra parte cognoscente, entonces estamos perdidos.” Harold Bloom

No es por azar que hemos llegado donde estamos, donde parece que debajo de cada abismo se abriera otro más profundo. Nos han conducido hasta aquí deliberadamente, con el apoyo y dirección de los gobiernos cubanos, rusos, iraníes y chinos que son expertos en implantar la miseria colectiva y la desesperanza; en debilitar las emociones del pueblo, manipulando a los más necesitados y de espíritu resentido por su abandono y reveses en la vida, a los que esperan que todos sus problemas se los resuelva el Estado. Ese es el propósito y el fin, para sumarlos en la total dependencia de los grupos políticos y delincuentes en el poder.

En esto soy repetitivo hasta el cansancio: va a ser más fácil y relativamente rápido que nos repongamos del desastre económico, lo material y tangible, que de la pérdida de los principios y valores éticos y morales en que se ha sumido el país.

El amor al trabajo y el esfuerzo personal en lugar de la vagancia oficial y la corrupción; del clientelismo partidista; de las dádivas populistas y la pertenencia a las bandas de terror cobijadas por el Estado y  financiadas con el erario público. El respeto a los demás en base a su condición humana; el respeto a las normas y el recto proceder; el rescate de los valores familiares y sociales, va a requerir un esfuerzo descomunal de todos los venezolanos actuando con responsabilidad, tolerancia, honestidad y solidaridad.

Afortunadamente todavía existen instituciones y personas organizadas para formar y difundir programas de rescate de la dignidad nacional, los cuales con el apoyo oficial de los nuevos gobernantes, del exterior y de los sectores empresariales con principios y claridad de propósitos, que harán menos penosa y tardía la tarea de recuperación del sentimiento de patria verdaderamente soberana, de nación independiente y de país próspero.