La política es así: 19 de abril de 1810

Las celebraciones históricas no escapan del maniqueísmo que caracteriza la vida pública del país. Tenemos visiones encontradas sobre el 19 de abril de 1810. La Gubernamental, por ejemplo, confina su interpretación al “regocijo de las estatuas y los laureles bélicos”. La historial oficial, por su lado, enfatiza la supuesta continuidad de aquel suceso con la actual coyuntura histórica y, en consecuencia, postula la necesidad de “completar lo que se hizo hace 200 años”. Otra vertiente explicativa señala que esta acción, llevada a cabo por mantuanos caraqueños de la Capitanía General de Venezuela, tuvo como objetivo la toma del poder para preservar la estructura social colonial en tiempos de fuerte inestabilidad. En otras palabras, de acuerdo a esta interpretación, más que una gran acción patriota, emancipadora o autonomista, fue resultado de un cálculo “clasista” basado en el “miedo a la revolución” popular, tal como lo ha señalado el historiador español Miguel Izard en su libro El miedo a la Revolución. La lucha por la libertad en Venezuela 1777-1830. Autores como Germán Carrera Damas y John Lynch se pasean por esta veta interpretativa. Este último otorga gran importancia a las tensiones de la élite blanca frente a las grandes mayorías mestizas y el temor que éstas exterminaran a los criollos tal como ocurrió en Haití.

Distintas versiones sobre el mismo hecho histórico no debe sorprendernos. Es usual que esta fecha sea susceptible de interpretaciones polémicas y que éstas se modifiquen con el transcurso del tiempo. Lo importante, a mi juicio, sería rescatar de este acontecimiento un significado susceptible de ser compartido por todos los venezolanos y, en consecuencia, fundamento para el diseño de un nuevo horizonte político para el país.

En este orden de ideas, debemos enfatizar el carácter civil (Manuel Caballero) y autonómico de esta gesta. El 19 de abril de 1810 fue un acto llevado a cabo por civiles criollos en busca de autonomía política. Y en este sentido, este autonomismo civilista constituye el rasgo a resaltar en el marco de esta celebración. En la Venezuela actual, la búsqueda de autonomías políticas tendría como antecedente histórico, la conformación de estas juntas que se declararon leales a Fernando VII, pero establecían un gobierno propio. Buen punto de partida para la reflexión y práctica política que se proponga profundizar el carácter federal y descentralizado que establece nuestra Constitución.

Sin lugar a dudas, a partir de esta fecha, iniciamos un proceso que cambio el paisaje político de América e iniciamos nuestra apertura hacia el mundo. En palabras del historiador Elías Pino Iturrieta: “creamos mapas de repúblicas que cambiaron la historia universal”.

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