La Política es así: “La Paradoja de la Abundancia”

Las circunstancias actuales del país, ilustran la propuesta de esta Ilustre Académica. En medio de unos fabulosos ingresos petroleros, males crónicos como inflación, sobrevaluación de la moneda, destrucción del parque industrial, aumento de importaciones, fuga de capitales, pobreza generalizada, azotan a la sociedad venezolana. Hoy, al igual que ayer, sufrimos la paradoja de un estado rico cuyas políticas empobrecen, continuamente, a la población que prometió proteger y enriquecer en calidad su vida.

Este petroestado, igualmente, tiende a privilegiar una determinada razón política. El discurso presidencial, por ejemplo, intenta construir una cultura política asentada sobre una lógica, que pretende escindir la sociedad en dos bloques antagónicos, mutuamente excluyentes. En el pasado, esta concepción dicotómica de la política fue exitosa. Hasta cierto punto, esta circunstancia cuenta por la permanencia y continuidad de este régimen.

Las venideras elecciones, ofrecen la oportunidad para el ejercicio y confrontación de distintas lógicas políticas. Por un lado, la que caracteriza el autoritarismo del petroestado venezolano y, por el otro, la que apuesta a la diversidad democrática. En el primer caso, el Gobierno intenta darle un giro plebiscitario a los venideros comicios. En cierto sentido, se podría afirmar que para el Oficialismo los temas a debatir no son de sesgo municipal o estadal. Un sólo significado condensará su estrategia electoral: salvaguardar la continuidad presidencial.

En el caso de la Oposición, correspondería operar con una lógica de sentido contrario. Por ejemplo, la unidad debería entenderse como la confluencia de la diversidad en torno una idea común: derrotar el proyecto autoritario que expresan las leyes habilitantes. Los temas municipales y estadales podrían organizarse, apuntando hacia esta dirección estratégica. En otras palabras: ofertar soluciones a problemas como la inseguridad, vialidad, basura, salud, etc., sin pasearse sobre este nuevo paisaje institucional, suena ingenuo o irresponsable.

Los sectores democráticos pueden sumariar su apuesta política en los siguientes términos: derrotar desde el Municipio y las Gobernaciones, la cultura autoritaria que acompaña al petroestado y, que en la actualidad, la expresa el “paquetazo”.

El rentismo y su lógica, como señala Terry Lynn Kart, y lo demuestra nuestro más reciente pasado histórico, es inviable. Su clausura, desde luego, requiere de músculo y voluntad política, que represente acertadamente la variedad del imaginario social venezolano.

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