La Producción Ganadera está en caída libre

En los 8 primeros años del Gobierno de Hugo Chávez la producción interna de alimentos per cápita disminuyó.Venezuela importaba en el año 2006 US$202 MM en animales vivos y esa cantidad aumentó a US$ 1.011 MM en el año 2011. ¿En qué se basa el Presidente para decir que el ganado vacuno aumentó en su Gobierno de 10 a 14 MM de cabezas?

Las estadísticas sobre lo que sucede en el sector agropecuario, son un verdadero desastre en este país. A la hora de la chiquita, la verdad verdadera es que no hay datos precisos y confiables sobre cuanto se
produce en el Territorio nacional, ni en términos globales ni tampoco con respecto a rubros específicos. Eso es así por dos razones fundamentales: por un lado, por ineficiencia pura y simple, pues el Ministerio de Agricultura y Tierras, MAT, que debería tener entre sus funciones la generación de estadísticas actualizadas y confiables sobre todos los indicadores relevantes de la actividad agrícola y pecuaria, en realidad aporta datos parciales y tardíos y en los cuales nadie confía. La otra razón –quizá la más importante- es que no hay interés en documentar estadísticamente lo que está sucediendo en el sector agrario del país, pues se trata de situaciones y procesos que en nada benefician al Gobierno.

A nivel internacional, la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, organismo dependiente de Naciones Unidas y reconocido durante décadas como un organismo serio en sus juicios y en sus datos, aporta algunos antecedentes que -aun cuando muy atrasados- pueden servir de referencia. Así por ejemplo, en su anuario 2011 sobre la Situación Económica y Social de América Latina y el Caribe, señala que la producción de alimentos por habitante en Venezuela, en el año 2007, alcanzaba un nivel relativo de 96, si se la compara con los años 1999-2001 que se asumen como base igual a 100. Es decir, en los 8 primeros años del Gobierno del Presidente Chávez, la producción interna de alimentos per cápita –que incluye agricultura, ganadería y agroindustria- disminuyó. No hay elementos de juicio que permitan
suponer que esta situación se ha modificado en el trascurso de los últimos cuatro o cinco años. También CEPAL aporta datos sobre la producción agrícola en particular, donde la situación es ligeramente peor aún: en el 2007 su nivel relativo alcanzaba a 95, en relación a los años base 1999-2001.

En lo que respecta a la Ganadería, el Presidente Chávez dijo recientemente –sin citar la fuente- que el ganado vacuno había aumentado durante su Gobierno, de 10 a 14 millones de cabezas. No sólo no hay estadísticas conocidas que permitan avalar esa afirmación presidencial sino que, además, ALADI, la Asociación Latinoamericana de Integración, que lleva muy buenas estadísticas del comercio exterior de todos y cada uno de los países de la región, publica en su página web, que Venezuela importaba en el año 2006 un total de 202 millones de dólares en animales vivos, y que esa cantidad aumento a 1.011 millones de dólares en el año 2010, último año sobre el cual hay estadísticas completas de comercio exterior. En materia de Carne, las cifras son 137 millones de dólares en el 2006 y 228 millones de dólares en el 2010. Es difícil pensar que con un incremento tan haya tenido, al mismo tiempo que realizar incrementos tan altos en los volúmenes importados. Se puede, por lo tanto, lícitamente, sospechar que las cifras que maneja el Sr. Presidente se las dio el ex Ministro Loyo, como regalo de despedida.

Pero el Presidente ha planteado, además, que para finales de esta década, esa población vacuna llegará a 20 millones. En 12 años la población vacuna ha aumentado en 4 millones y en los próximos 8 años
aumentará en 6 millones adicionales.

Preguntas:

¿En que se basa para sostener una meta de esa naturaleza? ¿Qué incremento de la tierra dedicada a Ganadería se hará necesario para sostener esa masa ganadera? ¿Cuántos miles de hectáreas será necesario plantar con pastos? ¿Qué incremento de la producción de maíz será necesaria para alimentar a esos nuevos seis millones de vacunos? ¿O se importará masivamente todo el maíz que sea necesario? ¿Cuántas nuevas hectáreas se plantarán de maíz? ¿Y la soya -que también es necesaria para la producción de alimentos concentrados- se importará o se cosechará en el territorio nacional? ¿Se producirá material genético para inseminar los vientres, que permitan aumentar la producción? ¿Dónde? ¿En empresas privadas? ¿O en laboratorios estatales? ¿Y qué pasará con los mataderos? ¿Y con la cadena de frio? ¿Y con los medicamentos y con la sanidad animal?

Como son muchas las preguntas que no tienen hoy en día una respuesta, es licito suponer que muchas de esas respuestas sencillamente no existen, y que la meta presidencial -si bien podría ser técnicamente alcanzable en un país bien organizado- no cuenta con las estadísticas, ni con los estudios ni con las instituciones, ni con la gente, ni con las políticas que podrían hacerla posible.

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