La relevancia de los arquetipos

Sobre la importancia, función de los arquetipos, se ha escrito abundantemente, tomando en consideración lo que ello representa, sus alcances en nuestra personalidad, conducta.

Wikipedia nos recuerda, que Platón, el más fiel discípulo de Sócrates, cree como éste que: «la ciencia consiste en lo universal» y aspira a ello por medio de la abstracción. Para el fundador del idealismo: «la mayor certeza se halla en la mayor abstracción». Al ejercitar ésta, distingue dos mundos: el de las cosas sensibles, rayano con el no ser, y el de lo inteligible, que es lo real mismo en sí, el tipo, la idea o el ejemplar, que reproducen las cosas sensibles por su participación de las ideas. Pero este mundo de las ideas requiere una jerarquía según Platón; éste, fijado por la dialéctica, sirve de base a toda clasificación y establece claridad y orden en la manera de tratar los asuntos.

Como efecto de la abstracción formalista y lógica, esta tesis dará eventualmente lugar a la noción de que las ideas, más vacías o más abstractas, se consideran las superiores y se colocan en el vértice de las clasificaciones. Se convierte así la abstracción en escala para ascender al cielo y se volatiliza la realidad, llegando a estimar que una idea está más cerca de la verdad, cuanto más lejos se halla de los hechos. Esta interpretación, hecha explícita por primera vez por Christian Wolff, que estima que la metafísica sería la ciencia de lo posible, alcanza su consecuencia, con rigor inflexible, en la dialéctica hegeliana, que afirma que «el ser —la idea más abstracta— es la nada».

Ya la palabra ειδος, eidos, de donde procede nuestra «idea» revela el simbolismo, pues expresa la especie opuesta al individuo y aún separada de él. Para establecer la jerarquía del mundo inteligible, la imaginación se representa, (siempre fuera de la realidad), el prototipo o arquetipo, (la idea primera entre las demás de igual orden), de cada especie. Resulta, por lo mismo, como dice Janet, que «todo arquetipo es siempre una abstracción».

Lo cierto, que descubrir arquetipos es una experiencia personal. Nadie, por más que te conozca, puede decirte: «Oh, tú eres este arquetipo». La ciencia védica, la antigua tradición de sabiduría de India, dice que mientras no puedas ponerte en contacto con ese embrión de dios o diosa que incuba dentro de ti, mientras no puedas permitirle nacer, tu vida siempre será mundana. Sin embargo, una vez que ese dios o diosa se exprese a través de ti, realizarás obras grandes y maravillosas.

Wikipedia nos recuerda, que un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema.

Un sistema de palabras, de ideas, de ideales, o de pensamientos, sigue una conducta regular, envuelto en su propio paradigma; incluso se usan arquetipos para modelar su propio camino, para abrirse campo en un medio de ideas abstractas y poco entendibles o, incluso inteligibles, solamente guiados por sus propios pensamientos y creen.

La Escuela de Educación Mental nos agrega, que actualmente, tendemos a buscar arquetipos simbólicos en las celebridades, pero necesitamos fomentar expresiones plenas de los arquetipos en nosotros. Ellos son parte de lo que nos crea. De esto es de lo que están hechos nuestros sueños. De esto están hechas las mitologías, las historias contadas al calor de las fogatas, las leyendas. Esto es lo que inspira las grandes películas. En «La guerra de las galaxias», Luke Skywalker es la expresión del arquetipo del eterno aventurero, que está dispuesto a tomar riesgos para explorar lo desconocido. La princesa Leia es como Artemisa, la cazadora autónoma, la protectora. Yoda es el vidente sabio, guardián de un poderoso conocimiento vinculado con la inteligencia no circunscrita. Estos son personajes de nuestra imaginación colectiva, antiguos arquetipos presentados con aspecto futurista.

Los arquetipos son vitales para comprender y definir lo que somos: expresiones individuales de una conciencia colectiva. La mitología es la fuente de nuestra civilización. Una de las consecuencias de privar a la gente de la mitología es que se unan a las pandillas callejeras. ¿Por qué? Porque las pandillas tienen un líder, tienen rituales, tienen ritos de iniciación, todo lo que encontramos en la mitología. Nuestros niños se unen a ellas porque buscan una experiencia mítica. Cuando alguien hace algo notable, cuando los astronautas caminan en la luna, cuando un piloto emprende el primer vuelo en solitario a través del Atlántico, estamos hablando de búsquedas míticas. Jasón en busca del Vellocino de oro, Ícaro remontando el vuelo con alas de plumas y cera. Desde el rapto de Perséfone por Plutón hasta Orfeo buscando a su esposa entre las sombras del Hades; desde Apolo y Krishna hasta todas las historias de la mitología celta, ésta es la fuente más profunda de civilización e identidad.

Chopra nos agrega, que pandillas, películas, telenovelas y celebridades son seductoras, justamente porque pulsan esta cuerda mística, pero son sustitutos vulgares de la mitología. Los arquetipos auténticos son representados por gente como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Rosa Parks, cualquiera que se alce por encima de la vida diaria hasta el reino de lo maravilloso. Ellos alcanzaron la grandeza, porque accedieron a la conciencia colectiva, la cual les dio la habilidad de ver, simultáneamente, varías series de sucesos y predecir el futuro fundamentado en las elecciones del momento. Se dice que cuando Mahatma Gandhi fue forzado a bajar del tren en Durban, Sudáfrica, cerró los ojos y vio al Imperio Británico derrumbarse en gran parte del mundo. Este episodio modificó el curso de la historia.

Estos acontecimientos provocan cambios en los mecanismos cognoscitivos y perceptivos. Normalmente, éstos únicamente permiten ver lo que está ocurriendo aquí, justo frente a nosotros. No obstante, de vez en cuando, podemos despertar potencialidades latentes y la sabiduría para usarlas. En sánscrito se les conoce como siddhis, palabra que significa poder sobrenatural, percepción extrasensorial, sincronicidad y telepatía, productos todos del ámbito no circunscrito. Estos son los poderes que se manifiestan en los mitos.

En el libro “Realidad del alma”, Jung propone que en el mundo primitivo todos los hombres poseían una especie de alma colectiva, pero con el pasar de los años y la evolución, surgió un pensamiento y una conciencia individual que ayudó en gran parte con la formación de culturas propias de cada tipo de pensar y de cada tipo de actuar. Una persona está integrada por conductas regidas por arquetipos, junto con sus diferentes caminos y sus estadios. Existen tres caminos: Conocimiento, Poder y Amor.

Dirección-E: [email protected]

*Fuentes:

Enciclopedia Wikipedia.

Escuela de Educación Mental.

Páginas Web.
Sobre la importancia, función de los arquetipos, se ha escrito abundantemente, tomando en consideración lo que ello representa, sus alcances en nuestra personalidad, conducta.

Wikipedia nos recuerda, que Platón, el más fiel discípulo de Sócrates, cree como éste que: «la ciencia consiste en lo universal» y aspira a ello por medio de la abstracción. Para el fundador del idealismo: «la mayor certeza se halla en la mayor abstracción». Al ejercitar ésta, distingue dos mundos: el de las cosas sensibles, rayano con el no ser, y el de lo inteligible, que es lo real mismo en sí, el tipo, la idea o el ejemplar, que reproducen las cosas sensibles por su participación de las ideas. Pero este mundo de las ideas requiere una jerarquía según Platón; éste, fijado por la dialéctica, sirve de base a toda clasificación y establece claridad y orden en la manera de tratar los asuntos.

Como efecto de la abstracción formalista y lógica, esta tesis dará eventualmente lugar a la noción de que las ideas, más vacías o más abstractas, se consideran las superiores y se colocan en el vértice de las clasificaciones. Se convierte así la abstracción en escala para ascender al cielo y se volatiliza la realidad, llegando a estimar que una idea está más cerca de la verdad, cuanto más lejos se halla de los hechos. Esta interpretación, hecha explícita por primera vez por Christian Wolff, que estima que la metafísica sería la ciencia de lo posible, alcanza su consecuencia, con rigor inflexible, en la dialéctica hegeliana, que afirma que «el ser —la idea más abstracta— es la nada».

Ya la palabra ειδος, eidos, de donde procede nuestra «idea» revela el simbolismo, pues expresa la especie opuesta al individuo y aún separada de él. Para establecer la jerarquía del mundo inteligible, la imaginación se representa, (siempre fuera de la realidad), el prototipo o arquetipo, (la idea primera entre las demás de igual orden), de cada especie. Resulta, por lo mismo, como dice Janet, que «todo arquetipo es siempre una abstracción».

Lo cierto, que descubrir arquetipos es una experiencia personal. Nadie, por más que te conozca, puede decirte: «Oh, tú eres este arquetipo». La ciencia védica, la antigua tradición de sabiduría de India, dice que mientras no puedas ponerte en contacto con ese embrión de dios o diosa que incuba dentro de ti, mientras no puedas permitirle nacer, tu vida siempre será mundana. Sin embargo, una vez que ese dios o diosa se exprese a través de ti, realizarás obras grandes y maravillosas.

Wikipedia nos recuerda, que un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema.

Un sistema de palabras, de ideas, de ideales, o de pensamientos, sigue una conducta regular, envuelto en su propio paradigma; incluso se usan arquetipos para modelar su propio camino, para abrirse campo en un medio de ideas abstractas y poco entendibles o, incluso inteligibles, solamente guiados por sus propios pensamientos y creen.

La Escuela de Educación Mental nos agrega, que actualmente, tendemos a buscar arquetipos simbólicos en las celebridades, pero necesitamos fomentar expresiones plenas de los arquetipos en nosotros. Ellos son parte de lo que nos crea. De esto es de lo que están hechos nuestros sueños. De esto están hechas las mitologías, las historias contadas al calor de las fogatas, las leyendas. Esto es lo que inspira las grandes películas. En «La guerra de las galaxias», Luke Skywalker es la expresión del arquetipo del eterno aventurero, que está dispuesto a tomar riesgos para explorar lo desconocido. La princesa Leia es como Artemisa, la cazadora autónoma, la protectora. Yoda es el vidente sabio, guardián de un poderoso conocimiento vinculado con la inteligencia no circunscrita. Estos son personajes de nuestra imaginación colectiva, antiguos arquetipos presentados con aspecto futurista.

Los arquetipos son vitales para comprender y definir lo que somos: expresiones individuales de una conciencia colectiva. La mitología es la fuente de nuestra civilización. Una de las consecuencias de privar a la gente de la mitología es que se unan a las pandillas callejeras. ¿Por qué? Porque las pandillas tienen un líder, tienen rituales, tienen ritos de iniciación, todo lo que encontramos en la mitología. Nuestros niños se unen a ellas porque buscan una experiencia mítica. Cuando alguien hace algo notable, cuando los astronautas caminan en la luna, cuando un piloto emprende el primer vuelo en solitario a través del Atlántico, estamos hablando de búsquedas míticas. Jasón en busca del Vellocino de oro, Ícaro remontando el vuelo con alas de plumas y cera. Desde el rapto de Perséfone por Plutón hasta Orfeo buscando a su esposa entre las sombras del Hades; desde Apolo y Krishna hasta todas las historias de la mitología celta, ésta es la fuente más profunda de civilización e identidad.

Chopra nos agrega, que pandillas, películas, telenovelas y celebridades son seductoras, justamente porque pulsan esta cuerda mística, pero son sustitutos vulgares de la mitología. Los arquetipos auténticos son representados por gente como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Rosa Parks, cualquiera que se alce por encima de la vida diaria hasta el reino de lo maravilloso. Ellos alcanzaron la grandeza, porque accedieron a la conciencia colectiva, la cual les dio la habilidad de ver, simultáneamente, varías series de sucesos y predecir el futuro fundamentado en las elecciones del momento. Se dice que cuando Mahatma Gandhi fue forzado a bajar del tren en Durban, Sudáfrica, cerró los ojos y vio al Imperio Británico derrumbarse en gran parte del mundo. Este episodio modificó el curso de la historia.

Estos acontecimientos provocan cambios en los mecanismos cognoscitivos y perceptivos. Normalmente, éstos únicamente permiten ver lo que está ocurriendo aquí, justo frente a nosotros. No obstante, de vez en cuando, podemos despertar potencialidades latentes y la sabiduría para usarlas. En sánscrito se les conoce como siddhis, palabra que significa poder sobrenatural, percepción extrasensorial, sincronicidad y telepatía, productos todos del ámbito no circunscrito. Estos son los poderes que se manifiestan en los mitos.

En el libro “Realidad del alma”, Jung propone que en el mundo primitivo todos los hombres poseían una especie de alma colectiva, pero con el pasar de los años y la evolución, surgió un pensamiento y una conciencia individual que ayudó en gran parte con la formación de culturas propias de cada tipo de pensar y de cada tipo de actuar. Una persona está integrada por conductas regidas por arquetipos, junto con sus diferentes caminos y sus estadios. Existen tres caminos: Conocimiento, Poder y Amor.

Dirección-E: [email protected]

*Fuentes:

Enciclopedia Wikipedia.

Escuela de Educación Mental.

Páginas Web.

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