La última jugada de la FED

El Observador – Samuel García – Con más esperanza que confianza ayer Ben Bernanke y seis miembros más del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, FED, estadounidense anunciaron una serie de medidas de política monetaria en su intento de reanimar a los indicadores del consumo y la inversión, tan maltrechos por la crisis económica.

Y es que Bernanke y los seis miembros más del Comité que votaron a favor de las medidas —Dudley, Duke, Evans, Bloom Raskin, Tarullo y Yellen— saben bien que poco o muy poco puede hacer el Banco Central estadounidense a través de unas tasas de interés que se negocian cercanas a cero, en su intento de ‘levantar’ la economía. Quizá por ello los otros tres miembros del Comité, que no pertenecen al Consejo de la Reserva Federal, —Fisher, Kocherlakota y Plosser— votaron en contra.

En esta decisión de la FED es muy probable que la presión política y pública, comenzando por la del propio Barack Obama y el mercado que fincó sus expectativas recientes en las medidas que anunciaría el Comité, haya jugado un papel adicional entre los siete miembros que votaron a favor.

Especulando, quizá en la reunión de martes y miércoles en el cuartel de Washington los miembros del Comité se autoimpusieron la máxima de que había que hacer algo, de que había que enviar alguna señal desde la FED más allá de su grado de efectividad.

Y es que los inversionistas, el Gobierno y los ciudadanos de a pie en Estados Unidos necesitan con urgencia cualquier intento para favorecer la reactivación del consumo y de la inversión que impacte positivamente la generación de empleos. Según el comunicado del Comité “las condiciones laborales continúan débiles y la tasa de desempleo se mantiene elevada”.

Con las medidas anunciadas la FED intenta relajar aún más la política monetaria, asegurándose que las tasas de largo plazo se mantengan bajas durante un largo tiempo, por lo menos hasta 2013, para que la banca otorgue créditos a manos llenas y a menores tasas.

Para eso venderá, a partir de ya, bonos del Gobierno de corto plazo y comprará activamente bonos de largo plazo por un monto inicial de 400 mil millones de dólares por los próximos 10 meses.

Además, y para fortalecer la medida anterior, la FED se comprometió a renovar a su vencimiento todos los bonos emitidos con anterioridad. El efecto inmediato de las medidas fue que ayer mismo las tasas de los bonos de largo plazo sufrieron una fuerte caída.

Pero de ese efecto inmediato en el mercado de bonos a que los consumidores e inversionistas pidan nuevos créditos, hay todavía un largo trecho por recorrer y así lo interpretaron los inversionistas del mercado accionario que en 45 minutos desplomaron el Índice Dow en más de 2 por ciento.

El mayor impedimento para que medidas como éstas favorezcan al mercado laboral se llama “incertidumbre”.

Los golpeados consumidores no están aún dispuestos a gastar más, ni los inversionistas a apostar por nuevos proyectos y la banca aún está temerosa por el contagio de la crisis de deuda europea que afecta activos bancarios por más de 400 mil millones de dólares, según informó ayer el FMI.

El asunto es que, después de éstas medidas anunciadas, las cartas de la baraja que tiene la FED en la mano prácticamente se han agotado. Ayer lanzó sus últimas cartas con más esperanza que confianza en que funcionarán.

Ahora los políticos deberán hacer su parte en el Congreso.

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Fuente: http://impreso.milenio.com/node/9030686

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