La universidad debe ser un agente fundamental de cambios y transformaciones

El escenario venezolano en el presente es muy turbulento con una atmósfera en donde predomina la incertidumbre, riesgos, requiriéndose de una participación más proactiva por parte de las universidades, que no sólo están comprometidas a formar buenos profesionales, sino de colaborar con una responsabilidad social más dinámica, efectiva que ayude a solucionar problemas sociales, educacionales, empresariales..

Se cumple casi la misma inquietudes que otros han señalado, como el que también las universidades europeas, y más aún las españolas, se encuentran muy retrasadas tanto por la calidad internacional en docencia como por aportación de valor al mundo de la innovación.

Si ese ranking es aceptado como válido, puede confirmar una impresión ampliamente extendida entre la ciudadanía: que la Universidad vive de espaldas al mundo empresarial.

En el caso venezolano es un hecho cierto, puesto hay demasiada desvinculación con el sector empresarial, que hoy más que nunca requiere de colaboración de las universidades, de las escuelas de negocio ante los nuevos retos que se le presentan en donde el gobierno nacional ha instituido lo que denomina Socialismo del Siglo XXI que ya ha originado serias incidencias en la supervivencia, comportamiento de muchas empresas, especialmente las Pymes.

Las Universidades nacionales deben afrontar situaciones que requieren de acciones transformadoras ante problemas como algunos señalan en lo concerniente a que no se estimula la cultura del riesgo ni la de generar riqueza.- La formación en los niveles de enseñanza medios y superiores no estimula la cultura de emprender. El concepto “emprendedor” está más entendido en la sociedad como el de buscador de oportunidades especulativas a corto plazo y alta rentabilidad y no como el generador de riqueza.
Ausencia de una vinculación más proactiva entre Universidad-Empresa. Al respecto, se comenta, que no se ha encontrado la formula para traducir ciencia en tecnología y en productos. Es imprescindible asumir la iniciativa empresarial en la demanda de innovación, poner los recursos públicos de Investigación al servicio de necesidades concretas.

Las universidades han demostrado poca incentivación en la investigación, que den respuestas a muchos problemas que se afronta y en donde ellas pueden colaborar en pro en lograr soluciones.

Deben las universidades, cambiar los perfiles profesionales de muchas de sus carreras y adaptar los conocimientos a los requerimientos que el presente necesita.

Están dadas las oportunidades para que las universidades venezolanas, sepan aprovechar las características de un escenario para generar y generen los cambios que el país necesita, si realmente sus autoridades se identifican más con su responsabilidad, social, académica. No se puede seguir actuando con el rol figurativo de algunas autoridades que se han anclado bajo la protección de cofradías, grupo de poder , se necesita más proactividad , diálogo, expresar sus opiniones constructivas ante las acciones llevadas a cabo por el actual gobierno, que como es sabido afronta una situación muy crítica, en donde no se puede negar que la educación está sumamente cuestionada y más ahora que tiene como meta instituir en el país un socialismo que no ha sido jamás experimentado en el territorio nacional, y sobre todo cuando se sabe que hay una ausencia de cultura política, que no garantiza soluciones que el venezolano ha estado esperando en pro de disfrutar su vida, de una buena calidad de vida a la que tiene derecho, tomando en cuenta que posee riquezas naturales, que bien gerenciadas pueden lograrlo.

Las universidades necesitan un nuevo liderazgo capaz de interpretar las exigencias, que la globalización demanda, formar profesionales integrales capaces de aportar con sus conocimientos soluciones, generar las transformaciones que se necesitan para ayudar al país en su despegue.

Ya decía Alfonso Coca, que hay que tomar en cuenta, que la universidad moderna es aquélla en la que la instrucción y la investigación tienen una relación muy cercana con los problemas actuales de la sociedad. No obstante, cuando los problemas de la sociedad parecen ser grandes y la contribución de la universidad para resolverlos pequeña, es inevitable que los estudiantes intenten utilizar la universidad como base para la reforma o la revolución de la sociedad.

Cuando el sistema político y la estructura económica y social no son capaces de resolver problemas básicos de política extranjera y nacional, los estudiantes son especialmente sensibles a las injusticias de las instituciones o normas actuales, y tienen mayor libertad, tiempo y energía para expresar sus puntos de vista. Esto puede llevarse a cabo de varias formas, desde la petición pacífica, reuniones de protesta hasta manifestaciones, marchas, huelgas y ocupación de edificios. La efectividad de la protesta estudiantil varía con la sociedad, la legitimidad del gobierno y los medios usados. Se espera que adopten una posición de oposición y pongan de manifiesto las deficiencias de la sociedad, y la opinión pública preste atención a sus opiniones.

Alonso Fernández sobre este tema expresa un aspecto que no debe jamás de tomar en cuenta la universidad moderna, al respecto indica, que es inconcebible una universidad actualizada y progresista que no lleve a cabo investigación íntimamente vinculada a la docencia, que además de enriquecer el conocimiento contribuya a solucionar problemas específicos de nuestro medio, particularmente de aquellos que son importantes para el desarrollo de la industria y de la sociedad en la región. Para lograr este objetivo, es importante subrayar el alto nivel del personal académico con que debe contar la Universidad, científicos y humanistas de reconocida trayectoria, con planes de estudios avalados de conocimientos que el presente exige.

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