El éxito de Trump en las primarias republicanas está referido principalmente, a sus críticas a los tratados de libre comercio de EE.UU, con China y Méjico, y que generaron el cierre de miles de empresas, al no poder competir con los productos importados de estas dos naciones, elaborados con mano de obra más barata, y, por otra parte, estos tratados le permitieron a miles empresas norteamericanas mudar sus operaciones a esos países, lo que genero la perdida de centenares de miles de empleos en EE.UU, a pesar de que la firma de esos mismos tratados, significaron la creación de muchos más empleos de los que desaparecieron, al tener, otras empresas norteamericanas, acceso, para sus productos, a esos mercados, y, por otra parte, productos elaborados en esas naciones, por empresas norteamericanas, regresan luego a precios más bajos, ganando EE.UU, tanto en generación de empleo, como elevación de la poder de consumo.

Enfrentar a Trump acusándolo de racista, no ha dado resultados, los norteamericanos lo conocen, en su vida pública, un hombre como él, juzga a las personas por sus resultados, sin importarle si es hispano, negro, azul o verde. El racismo ya no es el problema que fue para los EE.UU, con un 15% de la población negra tienen un presidente negro, elegido por dos periodos consecutivos, con una alta votación, y me atrevo a decir que el hecho de ser negro lo ayudo a ser elegido. Casos de racismos todavía ocurren, como ocurren en Venezuela, en China y Méjico, es una condición que tiene que ver con nuestro pasado evolutivo, aprendimos a temerle a los que son diferentes, a los que hablan o visten diferente, a verlos como enemigos potenciales, afortunadamente estamos predispuestos, por voluntad divina, a la compasión, y es mucho lo que hemos avanzado, en ese aspecto, en los últimos 100 años, y seguiremos avanzando.

Por otra parte, es innegable que hay más posibilidades de que entren delincuentes, ilegalmente, que por medios legales, lo que significa un mayor riesgo para la seguridad de esa nación. Lo del muro es sólo estupidez, rechazan. En todo caso, cabria proponer, volver a los orígenes de EE.UU, cuando tenía puertas abiertas a los desafortunados del mundo, rechazando solo a personas con antecedentes penales o con vínculos a grupos terroristas, no por la religión que practiquen, lo que sería ir contra una de las ideas fundamentales con la cual los padres fundadores de esa nación la crearon: la libertad religiosa.

A Trump hay que enfrentarlo por lo que es: un enemigo del libre comercio y el libre tránsito de las personas y proceder a informar al pueblo, sobre las enormes ventajas de los acuerdos de libre, para todas las partes.

Si Trump pretende proteger a la clase obrera norteamericana de la explotación de los obreros chinos y mejicanos, que invierta solo en EE.UU, y si sus empresas, no pueden

competir, en un área de libre comercio, puede mover sus inversiones a otras áreas y no pedir que el gobierno lo proteja, de los chinos y mejicanos. Raúl Zapata C.: 3669126 raulzapataa@hotmail.com tlf: 0414-815.1929 Contador público egresado de loa UDO, posgrado en Estudios Avanzados en gobernabilidad y Gerencia Pública egresado de la UCAB y Diplomado en Mercadeo egresado de la U. Metropolitana