Los restos del bolívar fuerte

Víctor Salmerón – Es inevitable no recordar el lema «un bolívar fuerte, una economía fuerte, un país fuerte» y a la señora que entusiasta mostraba una moneda asegurándonos que: «aquí hay fuerza», al contemplar las agencias de bancos abarrotadas por desesperados, dispuestos a todo, con tal de comprar dólares a través de los bonos que Jorge Giordani lanzó recientemente al mercado.

Un poco de historia contemporánea. Confiado en que la economía había ingresado a un brillante ciclo de alto crecimiento y estabilidad de precios, Rodrigo Cabezas, para ese entonces presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, presentó el 9 de agosto de 2006 el proyecto del «bolívar fuerte» y aseguró que la moneda nacería con mínima inflación.

«Por supuesto, el Banco Central y el Gobierno deberán coordinar un conjunto de políticas sectoriales que acompañen la reforma monetaria. Que nos permita entonces cumplir la meta de que en 2008 tengamos inflación de 3%», voceó Rodrigo Cabezas en la plenaria que en minutos, aprobó la iniciativa.

En febrero de 2007 Rodrigo Cabezas tomó las riendas del Ministerio de Finanzas y gracias al decidido apoyo del directorio del Banco Central, especialmente de Armando León, el primero de enero de 2008 el bolívar fuerte comenzó a circular pero la economía ha tomado un rumbo distinto al prometido y la moneda que debía convertirse en el símbolo del floreciente socialismo pierde valor aceleradamente.

Los resultados son muy distintos a las intenciones y la economía que ha crecido tras el nacimiento del bolívar fuerte es una donde la única opción para proteger el poder de compra del dinero son los pocos dólares que el actual ministro de Finanzas, Jorge Giordani, permite que adquieran los venezolanos.

Después de una incesante política de controles de precios, control de cambio, control de tasas de interés y expropiaciones de todo tipo, el «proceso» ha caído en la era de las metas devaluadas.

Ya no hay Banco Central que ponga en radio y televisión la cuña de «aquí hay fuerza», ahora se promete como un gran logro, inflación de 25% para este año, el triple del promedio de América Latina.

Fuente: http://www.analitica.com/va/economia/opinion/5853686.asp

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