Mercosur espera por Brasil

Si las elecciones para elegir un nuevo presidente de Brasil fueran mañana, es altamente probable que el ganador sería José Serra. Está claro que esas elecciones no son mañana, que la campaña recién está comenzando, y que en cosa de semanas o de meses la situación política de cualquier país puede presentar cambios radicales. Pero existe una alta probabilidad de que la correlación actual de fuerzas entre José Serra y la candidata Dilma Rousseff, apoyada por Lula, se mantenga en los niveles actuales.

José Serra ha manifestado claramente que, según su visión, el Mercosur ha devenido en un instrumento que no es conveniente para Brasil. Si resulta electo presidente, y si es consecuente con sus palabras de candidato, hará todo lo posible no por destruir o cuestionar la permanencia de Brasil en ese grupo subregional, sino por introducir cambios sustantivos en los compromisos que Brasil ha adquirido con sus países vecinos. ¿Qué es lo que no le gusta a Serra del Mercosur? Básicamente el arancel externo común.

Es difícil pensar en que la parte arancelaria, es decir, el libre comercio desde y hacia los países del Mercosur moleste o contravenga los intereses estratégicos de Brasil. Pero el arancel externo común, que es parte importante de la normativa Mercosur actual, es enteramente posible que sea vista con recelo por una parte importante del empresariado y de la ciudadanía brasileña. Este instrumento obliga a todos los países miembros a cobrar un mismo arancel a las mercancías provenientes de terceros países. Es decir, una mercancía proveniente de España, para poner un ejemplo cualquiera, paga el mismo arancel al cruzar la frontera aduanera de Argentina, de Paraguay, de Brasil o de Uruguay.

LOS ARANCELES

Si un país miembro del MERCOSUR -Brasil en este caso- quisiera convenir un tratado de libre comercio con un país o grupo de países que no son miembros del MERCOSUR -con la Unión Europea, o con China, por ejemplo- no podría hacerlo, pues los compromisos con el Mercosur le impiden hoy en día, rebajar sus aranceles a las mercancías provenientes de fuera del pacto; a menos, claro está, que cuente con la autorización expresa de los otros países miembros como para actuar en ese sentido. En otras palabras, el arancel externo común actualmente vigente en el seno del MERCOSUR, imposibilita a los países miembros a abrirse al libre comercio con el resto del mundo.

Esta situación no constituye un contratiempo inesperado que se presenta en la marcha del Mercosur, sino que era una situación claramente percibible desde el inicio de los tiempos. Sin embargo, era esperable -para un país de las dimensiones económicas y de las pretensiones políticas de Brasil- que el MERCOSUR, como un todo, se abriera al comercio con el mundo, y negociara tratados comerciales con otros países o conjuntos de países de cualquier parte del mundo. Pero eso no ha resultado así. Los únicos convenios comerciales que el Mercosur ha logrado firmar, han sido en el ámbito latinoamericano, y constituyen la ampliación o la profundización de acuerdos comerciales que, en alguna medida, ya estaban en curso desde décadas atrás.

EL COMERCIO MUNDIAL

Pero la apertura colectiva hacia otras áreas comerciales del mundo, especialmente hacia las áreas geográficas y comerciales del mundo que presentan altos índices de ingresos y de consumo y altos índices de crecimiento, tales como el Asia, Europa y América del Norte, no se ha podido hacer por los empates y las dificultades que impiden una actitud más agresiva del Mercosur en ese campo.

En otras palabras, la reticencia de Serra hacia el Mercosur tiene que ver, con las aspiraciones de Brasil de salir al encuentro del comercio mundial, y no, ni remotamente, con la idea de cerrarse a la competencia de las mercancías provenientes del área sudamericana.

Por ello, es altamente probable que Serra promueva la renuncia de Brasil al arancel externo común del Mercosur, manteniendo los convenios y compromisos en materia de libre comercio. Frente a estos escenarios posibles, ¿Cómo quedan las aspiraciones de Venezuela de ingresar en ese bloque subregional? ¿Seguirá Venezuela con deseos de entrar a un bloque que se abra al comercio y a la competencia con el mundo? ¿Le interesa entrar en un bloque que no tenga una barrera proteccionista claramente establecida?. Estas creo, son preguntas que deberían procesarse en Venezuela, tanto por quienes están en el poder, como por los que aspiran a estarlo.

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