Opción para mitigar el efecto de las sanciones en los sectores más vulnerables de la economía venezolana.

El economista Francisco Rodríguez en su estudio ¨Sanciones y la economía venezolana: lo que dicen los datos¨, señala que, para mitigar los efectos ocasionados por las sanciones a la economía, el programa de intercambio de petróleo por alimentos para Venezuela es una buena opción.

Afirma que, si bien es cierto, que la responsabilidad principal de la crisis que vive el país, es merecidamente atribuida a las políticas implementadas por Chávez y Maduro quienes derrocharon el mayor boom petrolero y que ocasionaron el mayor endeudamiento que se conoce en la historia del país. En su investigación concluye, que las sanciones económicas tienen efectos sobre los sectores más vulnerables y que, por lo tanto, se debe pensar en cómo atenderlos.

Aunque con las sanciones, lo que se pretende es propiciar una salida democrática a la crisis que enfrentan los venezolanos, también se corre el riesgo que a la postre se termine agigantando la crisis humanitaria, dijo el economista.

Rodríguez afirma que, las sanciones presentan tres modalidades: i) las sanciones personales que van en contra de los culpables de la corrupción y violaciones a los derechos humanos; ii) las sanciones financieras, que limitan el endeudamiento de la nación y la industria petrolera y: iii) la industria petrolera que restringen la venta de petróleo venezolano a Estados Unidos. Y que para tal efecto, se estudiaron 37 economías petroleras, que representan el 95% de la producción petrolera del mundo donde el interés estaba en medir los efectos que las sanciones financieras y petroleras han tenido sobre la economía venezolana.

No quedan dudas que los resultados de las sanciones han afectado negativamente a la producción petrolera venezolana que se ha traducido en una merma de los ingresos petroleros. No obstante, indica que las sanciones han tenido un efecto secundario en la configuración de la crisis económica venezolana, la cual es explicada fundamentalmente por las malas políticas económicas implementadas en las dos últimas décadas.

Ante tal realidad, el investigador señala la conveniencia de ir más allá del levantamiento de las sanciones. Y pensar en como mitigar el efecto que pueden tener las referidas sanciones sobre los sectores más vulnerables, ya que los compromisos de ayuda humanitaria son insuficientes para mitigar la magnitud de la emergencia.

Finalmente sugiere, que se podría seguir el ejemplo del programa de petróleo por alimentos de Irak entre 1996 y 2003 que permitió a ese país vender petróleo solo para utilizar los ingresos para la compra de bienes esenciales y así proteger a las familias de los efectos de ese tipo de sanciones

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