Parapsicología: en busca del eslabón sensorial perdido

…Y en Chimbarongo…

Nuestro país tampoco queda a la zaga en cuanto a la presencia de clarividentes. Las buenas vibras de Isabel Cristina Ávila, conocida como la “psíquica de Chimbarongo” se conocieron cuando dio pistas exactas para ubicar los cuerpos de un concejal de Osorno y de la menor Gloria Iturriaga, en Coyhaique. En vista de tamaños aciertos, los familiares de una pequeña desaparecida depositaron todas sus esperanzas en la mentalista, quien a mediados de marzo de este año y gracias a sus poderes, logró ubicar el cadáver de la malograda niñita de dos años que había desaparecido en el río Jofré.

De acuerdo con lo relatado de la propia psíquica, sólo necesita ver una foto de las víctimas para dibujar un croquis con el punto donde podrían estar. Afirma que “…palpando la imagen, siento como una oleada de energía y acto seguido veo cosas, (personas y situaciones), que percibo con más o menos claridad y más o menos exactitud.”

Si nos detenemos un instante en el concepto de clarividencia, podremos observar que existe una gran similitud con la telepatía. La mayoría de los investigadores opina que se trata del mismo fenómeno, bajo diferentes aspectos y la persona que experimenta tales fenómenos, se llama ‘médium’.

Un clásico ejemplo de telepatía ocurrió hace muchas décadas en nuestro país. En una entrevista el Prof. Brenio Onetto, psiquiatra, pionero de la parapsicología y fundador en 1962 de la Cátedra de Parapsicología de la Universidad de Chile, nos contó el extraño caso de Jaime Galté Carré, estudiante de Derecho de la U. de Chile. Su padre había muerto hacía poco, dejando a la familia en mala situación económica. Una noche tuvo un sueño muy sugerente… Soñó que viajaba en tren a Valparaíso, y se dirigía a un hotel. Allí, el dueño le informa que su padre lo espera en la habitación número 28. Se encuentran. “En el ataúd sólo había piedras”, explica el padre, y le informa que el abogado porteño Rafael de La Veu tiene títulos e instrucciones en un sobre sellado donde hay, además, 1.900 pesos, un reloj y su argolla.

Al día siguiente, Galté viajó realmente a Valparaíso y ubicó al abogado, al que sorprende al describirle el contenido del sobre sellado, que sólo conocía el difunto. Y… ¡sorpresa! En él había, efectivamente, mil novecientos pesos, un anillo, un reloj y varios títulos.

La vida de Jaime Galté no volvería a ser la misma desde entonces. Hasta la fecha de su muerte no abandonó la práctica de sus condiciones paranormales.

Una de las abundantes experiencias alucinantes que repletaba una ruta llena de episodios notables, verificados por testimonios fuera de toda sospecha, aconteció en la Universidad donde Galté tuvo su primer contacto con el espíritu de Eric Halfanne, un médico suizo-alemán, fallecido a principios del siglo pasado. El caso, que sucedió en los años cuarenta, afectaba a la hija de siete años de Luís Valencia Courbis, conocido abogado y diputado conservador. Invocado el espíritu de Halfanne, la pequeña en gravísimo estado, recibió el diagnóstico de Halfanne: infección generalizada y principio de meningitis, provenientes de focos infecciosos en un molar superior izquierdo.

Superada la gravedad por los remedios recetados en la emergencia, poco después el dentista Carlos Valencia, tío de la niña, confirmó en las radiografía el diagnóstico: infección en un molar superior izquierdo…

¿Cómo se convertía Galté, que jamás había estudiado medicina, en el ‘doctor Halfanne’? El profesor Brenio Onetto así relataba el incidente: “Según él mismo explicaba, se concentraba profundamente hasta poner su mente en blanco. Luego sentía un adormecimiento en todo el cuerpo hasta perder la conciencia y solo se despertaba una vez finalizada la sesión.

Durante uno de estos estados, Galté escribía una receta con una letra totalmente distinta a la suya y firmaba como el doctor Halfanne. … Pero eso no es todo…Más sorprendente aún es el hecho de que el médico fallecido conocía todos los adelantos de la medicina y de la farmacología. Incluso llegó a recetar productos descubiertos después de su muerte y a un paciente le prescribió unas vacunas en etapa de experimentación en el Instituto Pasteur, de Francia. De ello dio fe el doctor Jorge Vigoroux, bacteriólogo chileno, que por esos días regresaba de París, luego de hacer uso de una beca en ese Instituto.

Otro caso es el del ex embajador en la India y escritor chileno Miguel Serrano, que acudió a Galté por una parálisis sicosomática. Apenas tratado, su mal desapareció. Pero el escritor no pudo agradecerlo: en un santiamén Galté desapareció de su vista en la habitación. Serrano concluyó que era el cuerpo astral de Galté el que lo había intervenido.

A la hora señalada…

Tal como “Halfanne”, un tal “Mr. Lowe” también se valió del cuerpo de Galté para manifestarse. Probablemente filósofo y humanista, Lowe deleitaba a los miembros de la Sociedad Chilena de Parapsicología durante las sesiones. Durante décadas, los mensajes fueron taquigrafiados y, más tarde, grabados. Galté los recopiló y los vertió en dos libros: “Ante el umbral” y “En el umbral”. En ellos se analizan puntos clave de la existencia humana y se exponen los que, para Mr.Lowe, eran los pilares de la verdad: amor, caridad y sinceridad. También están contenidas en ambas obras las ideas masónicas de Galté, miembro de esa orden.

En el mismo lecho de su muerte – ocurrida en 1965 -, dejó Galté el sello de sus extraordinarias facultades… Cuando aún no sentía molestia alguna, el doctor Halfanne le hizo un diagnóstico sin receta posible. Y aunque guardó secreto sobre su cáncer incurable, anunció el desenlace poco antes de que ocurriera. Llegada la fecha, dijo: “Hoy es el día… Se acerca la hora señalada. Los maestros preparan el camino para este ser espiritual que ha sabido cumplir con amor y caridad su sublime misión en este mundo dejando una estela de amor…”

‘Libre albedrío’ vs. ‘destino prefabricado’

Surge una tremenda duda: ¿existe una dicotomía entre el libre albedrío y el llamado ‘destino’, al que muchos creen estar irrevocablemente predestinados? Es que para unos, la libertad de elección constante les permitiría decidir qué será su futuro, que harán con su vida cómo responderán a los acontecimientos y experiencias que vivan, de modo tal que podrían construir su futuro a voluntad, tal como si se tratara de un cuento con un final feliz…

Por lo contrario, otros piensan que independientemente de sus acciones, su futuro está “prefabricado”, es una cosa de ”pret-a-porter” , determinado ya de antemano por el destino, es decir, que aunque traten de evadir una cierta situación, ésta ocurrirá de todos modos y no habrá forma de evitarlo. Obviamente, aquí se trata de una visión fatalista, que conlleva el supuesto de que –cual robots– llegamos al mundo programado y manejado por alguna misteriosa fuerza que así lo determine y que no somos otra cosa que títeres accionados mediante hilos invisibles.

He aquí un hueso duro de roer… Resulta que al plantearnos la existencia de la precognición como un hecho cierto, que ocurre cada tanto en la vida de alguien, se hace inevitable la reconsideración de los conceptos de ‘libre albedrío’ y ‘destino’. Estaríamos hablando aquí de situaciones que pueden ser conocidas con anterioridad, siempre basadas en la decisión que más probablemente tome una persona en un momento dado, pero no en la única decisión que podría tomar, puesto que siempre existen opciones. Desde este enfoque la precognición no haría más que mostrar la posible concreción de una decisión y su consecuencia lógica. Por ende, de alguna manera, estaría en consonancia con el concepto del libre albedrío. Para no ir más lejos, todos conocemos montones de casos en los cuales se ha advertido a una persona de no abordar un avión, o un barco que puede correr el peligro de sufrir un accidente, por ejemplo; pero aún así lo hace. Ah, sí… pero… ¿tuvo una elección libre o sucumbió a la única opción “asignada” de antemano para él?

El conocido intelectual y científico chileno, Dr.Iván Seperiza Pasquali, recomienda: “…Sonría, supuesta marioneta humana, pues TÚ eres tu propio marionetista. Sonríe y tira mejor los hilos de tu vida. Puedes lograrlo ya que no eres marioneta sino un LIBRE e importante ser pensante que rige su propio destino.”

Código hebreo descifrado

El milenario pueblo de la Cábala es dueño de más de un misterio… En el año 1997 un grupo de científicos israelíes, entre ellos el genio matemático Eliyahu Rips, anunció el descubrimiento del código que estuvo escondido en el texto original de la Biblia en hebreo. El código descifrado mediante el método computacional, narra hechos que sucedieron miles de años después de que fuera escrito el Antiguo Testamento. Se indican nombres completos, fechas, lugares y otras características sobresalientes de cada uno de los sucesos, por ejemplo los asesinatos de los hermanos Kennedy y del Primer Ministro Israelí Itzhak Rabin, entre otros acontecimientos.

Conviene hacer una importante aclaración: el código descubierto ha sido confirmado por matemáticos no creyentes y especialistas en codificación del Pentágono. Un misterio: aunque el texto original de hebreo ha sido traducido en innumerables idiomas, los presagios pueden develarse exclusivamente en la versión original, en hebreo. Una explicación ofrece Adin Steinsaltz, principal traductor de textos hebreos antiguos, y del Talmud, (libro sagrado que contiene la tradición, doctrinas, ceremonias y preceptos de la religión judía). Steinsaltz, rabino, científico y filósofo precisa que según las claras e inalterables leyes del Talmud, los textos no pueden usarse que no fuera para los fines tradicionales. Y lo que es más, toda copia de la Torá, (libro de la Ley de los judíos), debe ser enterrada bajo tierra si tuviera una sola letra errónea. Tamaña responsabilidad, puesto que el texto original de la Torá permaneció inalterado letra por letra a través de los siglos y hasta nuestros días.

El doctor Iván Seperiza Pasquali en uno de sus escritos, puntualiza: “Científicamente el código secreto de la Biblia es una realidad, sólo preocupa a los estudiosos serios la vulgarización y mal uso que se haga de ese trascendental conocimiento”.

Para decir verdad, hay unos datos que a nosotros sí nos preocupan. Echando un vistazo al último día del año 1999, vimos que una larga fila de personas estaba preparando las maletas para trasladarse –involuntariamente, claro está– al tenebroso Más Allá . Entre ellas, también figuraba el modisto francés Paco Rabanne. Después de todo, Nostradamus lo predijo y tampoco faltaban los abundantes presagios de los centenares de “brujos” en cualquier rincón del mundo que clarito “vieron” la catástrofe en su bola de cristal… Y bueno, una vez más, nada ocurrió. Seguimos vivitos y coleando, tanto los buenos como los malos. ¡Albricias! ¡Llegamos sanos y salvos al Tercer Milenio!

Sí… Pero ahora unos aguafiestas nos dicen que la profecía Maya, usando su particular calendario, da como fecha tope el año 2012 para el final de nuestro mundo. Y para peor, la fecha coincide con el presagio de Eliyahu Rips en su notable estudio del Código Secreto de la Biblia, (sobre el texto original de la Torá), quien, al “preguntar” mediante el programa computacional sobre el año 2013, recibió, como un balde de agua helada, esta encriptada respuesta de ese no lejano futuro de la Tierra: “… ¡desolada, vacía, despoblada!…”

“Sólo sé que nada sé” (Sócrates)

Fue otro filósofo, Platón el primero en argumentar en su obra “La República”, que el objeto del ‘saber’ es diferente del objeto del ‘creer’. El sabio postula que el saber y el creer con capacidades totalmente distintas y que, puesto que cada capacidad del hombre tiene su propio ámbito de actuación, los objetos del saber y del creer deben ser distintos, como corresponde a capacidades diferentes.

Sin embargo…parece más cierto que aquello que empieza siendo una mera conjetura o creencia, puede “evolucionar” y ¡convertirse en ‘saber’!

Muchos niegan que exista algo sobrenatural, y profesan que si existe es por lógica natural y la diferencia más bien estriba en que no tenemos la tecnología, el “know-how” suficiente para comprobar las leyes que rigen estos fenómenos.

Así las cosas, sería aconsejable no cerrar la mente al encontrarnos con fenómenos sin lógica explicación – ¡por ahora!

(Esta es la segunda y última parte de este artículo)

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