¿Por qué hablo tanto de política?

Paolo Montanari Tigri – Una de las reprimendas más recurrentes que me hacen algunas personas que, a pesar de todo, tienen la amabilidad de leer mis artículos, es justamente ésa: ¿Por qué, habiendo tantos temas de carácter social particularmente interesantes y muy actuales, hablo tanto de «política», materia abstrusa, a veces hasta difícil de entender y que, sobre todo en este momento sumamente delicado que vive el país, produce tanta división en la gente? El «reclamo», si está hecho con honestidad y sin intereses de parte, es perfectamente lógico y es por eso que, con igual honestidad y transparencia, voy a tratar de responder. Sin embargo, para poder hacerlo de una manera clara y comprensible, me parece importante aclarar el concepto de «política».

Tienen que saber entonces que, según Aristóteles, la «política» es ese conjunto de actividades que, de cualquier manera, están relacionadas con la conquista y con el ejercicio del poder. Claro está que, enfocada de esta manera, la «política» ciertamente es un tema complicado y hasta difícil de entender. Sin embargo, cuando se me achaca, a mi manera de ver erróneamente, de estar hablando demasiado de «política”, en realidad estoy hablando de esa cotidianidad dramática que vive Venezuela que no se puede ni se debe desconocer, porque impide un desenvolvimiento normal en la vida del país.

En otras palabras, cuando hablo de ese aumento exponencial de los asaltos, de los homicidios, de los atracos a la propiedad privada, de esa dramática falta de seguridad, que no es una «sensación», como dijo un alto funcionario de este Gobierno, sino es una triste realidad que vive diariamente Venezuela, cuando hablo de esa inflación macroscópica que reduce drásticamente el poder adquisitivo de los sueldos, cuando hablo de esas interrupciones diarias de los servicio de agua y luz, que afectan la vida económica y social del país, cuando hablo de la triste necesidad que hay de importar casi el 90% (!) de lo que consume el país, porque la producción endógena, gracias a las expropiaciones y la pretensión del Estado de controlar toda la producción, está por el suelo.

En fin, cuando hablo del estado calamitoso de nuestra economía, de las carreteras del país, de nuestras infraestructuras, no estoy hablando de política en el sentido aristotélico de la palabra, sino de una triste realidad que está viviendo esta Venezuela multimillonaria. Pretender que no se hable de eso, es hacer como el avestruz enterrando la cabeza en la arena de la indiferencia y de la ignavia….y eso no puede ser.

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Fuente: http://www.el-carabobeno.com/articulo/articulo/18179/paolo-montanari-tigri–desde-italia

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