El Presidente Maduro viajó recientemente a China y realizó declaraciones a su regreso, diciendo que China había decidido hacer inversiones por un monto de 5 mil millones de dólares en la economía venezolana, para incrementar la producción de petróleo. Aun cuando todo ello parece configurar una situación positiva para el país, hay muchas preguntas que todavía no tienen respuesta en relación a toda esa operación.

Primero, esos 5 mil millones de dólares pueden asumir varias formas diferentes. Una posibilidad es que China asuma más responsabilidad como inversionista -y por lo tanto como propietario y como administrador– en algunos de las yacimientos que PDVSA tiene en explotación junto con inversionistas extranjeros. Una inversión de esa naturaleza, puede significar que China compre acciones o adquiera parte del capital accionario de una compañía petrolera radicada en territorio venezolano, o incremente su porcentaje de acciones en una empresa donde ya tiene presencia accionaria. De ser así, Pdvsa recibe dinero fresco por la venta de ese paquete accionario, lo cual permite mayor holgura financiera a la petrolera nacional. Si esos dólares los traslada al BCV, para obtener con ello bolívares para llevar adelante compras y pagos dentro del territorio venezolano, esos dólares chinos terminan incrementando las reservas internacionales de nuestro instituto emisor, que están bastante disminuidas. En cualquier caso, se trata de una operación que luce como positiva, aun cuando con ojos ideologizados se podría pensar que se trata de una privatización parcial o, mucho peor, de una desnacionalización. Sin embargo, cabe preguntarse ¿en cuál de las empresas de la Faja se materializará el aporte chino? ¿A cuánto llegará el porcentaje de acciones de los chinos después de esta operación?  ¿O no se trata de una inversión, sino de un crédito, sin derechos accionarios ni administrativos? Y -ya sea que se materializa una inversión o se contrata un crédito- ¿no sería bueno hacer aquello por la vía de una licitación internacional, plural y transparente?

Cualesquiera que sean las respuestas a las preguntas anteriores, hay nuevas preguntas que se van sumando. Toda inversión en el mundo contemporáneo tiene un componente importado. Hacer inversiones para ampliar la capacidad productiva de alguna de las empresas petroleras estatales o mixtas, implica importar de alguna parte del mundo nuevas maquinarias y equipos. Es bien difícil imaginar que China ha proporcionado dinero fresco para que Pdvsa haga importaciones desde Europa o desde Estados Unidos. Lo más probable es que esas importaciones se tengan que hacer desde China. Es decir, se trate de un crédito atado –te presto para que me compres- que es una operación totalmente normal en el mundo contemporáneo, sobre todo cuando esa operación es el fruto de una negociación de gobierno a gobierno. Pero cabe preguntarse: ¿el componente importado son 5 mil millones, o el componente tanto nacional como importado suman esa cantidad? Si el componente importado son 5 mil millones de dólares, entonces los dólares que Venezuela y Pdvsa creen haber conseguido, salen rápidamente de sus manos por la vía de la compra obligada de maquinarias y equipos. No queda nada en manos de Pdvsa ni en manos del Banco Central. Nada de eso es negativo, pero nada de eso ayuda tampoco a solucionar las carencias de reservas internacionales que enfrenta el país. ¿Hay un componente nacional importante en ese eventual monto de nueva inversión? 

Pero las preguntas no terminan allí. Sería interesante que el país supiera a qué tasa de interés se han conseguido esos fondos, si es que se trata de un crédito comercial o financiero. Venezuela tiene una tasa riesgo país sumamente elevada -superior al 20%-, razón por la cual es casi imposible colocar bonos en el mercado financiero internacional. ¿A qué tasa son los créditos chinos? ¿Y cuál es el plazo de dicho crédito? ¿Cuándo hay que empezar a pagar? ¿Se trata de un secreto de Estado, o de datos que todos los ciudadanos venezolanos tendrían derecho a conocer y a analizar?

¿Sigue vigente el pago de las deudas contraídas con los chinos por la vía de la entrega de petróleo? De ser así, eso significa que en el futuro cercano –y como consecuencia de los créditos actuales- habrá que entregar una cantidad superior de petróleo venezolano para pagar las deudas que se acumulen con la economía china, sin que eso implique la entrada de dólares a la economía venezolana. ¿Se trata de eso? ¿No sería bueno informar claramente al país sobre esos detalles?

Otras preguntas más. ¿Todo esto está encaminado a aumentar la producción de petróleo en el corto plazo? ¿El petróleo pesado de la Faja? ¿Se trataría de aumentos en la cantidad extraída de petróleo, que sean cónsonos con las cuotas que se han establecido en el contexto de la OPEP? ¿O se está en alguna operación tendiente a aumentar la producción por sobre la cuota, precisamente en los momentos en que el Presidente Maduro levanta la idea de que todos los países OPEP reduzcan su extracción de hidrocarburos para poder incrementar los precios?

Como ahora Pdvsa es del pueblo, es enteramente posible y deseable que todas y cada una de estas preguntas tengan la debida respuesta, de modo que todo el pueblo venezolano tenga toda la información sobre los temas que le incumben y pueda hacer los análisis que estime convenientes.

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