Prisioneros de China

Para el gobierno de Maduro solo interesan las relaciones comerciales con el imperio de Beijing. Varios países de la región diversifican sus exportaciones a diversas naciones del continente. Venezuela en cambio no parece enviar a otro país diferente a China más del 1% de sus ventas a la región asiática

Parece haber un alto grado de consenso entre quienes se dedican a analizar las grandes tendencias internacionales, en el sentido de que Asia es una zona que pesa cada vez más en el comercio mundial.

Sin embargo, hay quienes creen que Asia es solamente China, y se quedan muy conformes con haber alcanzado un cierto grado ­por lo demás no muy alto en comparación con la media regional­ en sus relaciones con dicho país, sin tomar nota de que en esa región del planeta hay varios otros países que crecen aceleradamente y que asumen cada vez mas liderato en la economía y en la política internacional.

Venezuela ha venido incrementando las ventas que le hace a China. Pero hay varios otros países de América Latina que exportan a ese país asiático, un porcentaje más alto de sus respectivas exportaciones que lo que presenta Venezuela.

Chile, por ejemplo, exporta aproximadamente 23,2% de sus exportaciones a dicho país, mientras que Perú y Brasil venden aproximadamente 17% de sus exportaciones a China, según datos de ALADI para el año 2012.

Venezuela, en cambio ­a pesar de todo el secretismo que en este país envuelve a las exportaciones petroleras, se calcula que solo envía a China un monto cercano a 8% de sus exportaciones ­porcentaje, que es menor al promedio de América Latina, que está alrededor de 9%­ con el agravante de que Venezuela casi lo único que envía es petróleo.

Los otros países latinoamericanos presentan exportaciones a China un tanto más diversificadas, aun cuando con alta preeminencia de un cierto producto que caracteriza el comercio exterior de cada país.

Perú, por ejemplo, exporta 248 productos diferentes a China, mientras Brasil vende en ese mercado una variedad de 1.185 productos diferentes, y Chile 315. Venezuela, en cambio, sólo tiene 114 productos diferentes en su canasta de exportaciones a China, siendo la mayoría de ellos distintas variedades de hidrocarburos.

VULNERABILIDAD

Es altamente probable que los gobernantes chinos no tengan ninguna intención de usar ese poder de mercado que van ganando aceleradamente, para presionar en ningún aspecto a Venezuela ni a ningún otro país del continente; pero no puede dejar de observarse que tienen cada vez más capacidad de hacerlo.

Es decir, hay un problema de dependencia y vulnerabilidad potencial que depende muchas veces más de las vicisitudes y vaivenes del mercado internacional, que de la buena voluntad de los gobiernos.

Parece evidente que la vulnerabilidad disminuye en la medida que aumentan tanto los productos exportables como los países compradores, todo lo cual apunta a que sea positiva hoy en día, para América Latina, la actual apertura hacia China y hacia el resto de Asia, para diversificar la excesiva dependencia que se ha tenido históricamente con respecto a Europa y Estados Unidos.

De allí que sea importante analizar el hecho de que, además de China, en la inmensa región asiática, hay países como India, Japón y Corea del Sur, que presentan altas tasas de crecimiento económico y que participan cada vez más activamente en el comercio internacional. Todo parece indicar que sería conveniente para los países de la América del Sur y el Caribe incrementar sus intercambios con varios de ellos, cuestión que ya están haciendo algunos países de la región.

Brasil, por ejemplo, exporta un 1,9% a Corea, 3,3% a Japón y 2,3% a la India, lo cual arroja 7,5% de sus exportaciones a esos tres países distintos a China. Perú exporta 3,4% a Corea, 5,9% a Japón y 0,8% a la India, con un total de 9,7% de sus exportaciones a esos tres importantes mercados.

Chile exporta 6% a Corea, 11% a Japón y 3,4% a India, lo cual suma cerca del 20% de sus exportaciones a países asiáticos diferentes a China. Venezuela, en cambio ­repetimos, con un alto grado de secretismo petrolero­, no parece exportar a ningún país asiático diferente a China, más de 1% de sus exportaciones.

SOLO PETRÓLEO

En síntesis, todo parece indicar que Venezuela no diversifica su cartera de exportaciones, ­sino que sigue dependiendo sólo del petróleo­ y que no diversifica tampoco ­con la sola excepción de China­ su cartera de países compradores, con lo cual se va quedando atrás, lenta pero inexorablemente, en la carrera internacional por insertarse más exitosamente en los circuitos del comercio mundial contemporáneo.

Blog: sergio-arancibia.blogspot.com

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