Un profesor titular en Venezuela, que es el máximo rango en las casas de estudio, gana 15.200 bolívares al mes, es decir; 89 dólares, al cambio de la máxima tasa oficial. Pero si se calcula a dólar paralelo (referente para casi todos los productos y servicios), sería un sueldo mensual de 56,9 dólares

En los países vecinos Colombia y Ecuador, un profesional similar gana alrededor de 2.600 dólares, lo que hace tentador que los venezolanos migren a otras latitudes para mejorar su calidad de ingreso y de vida.

Este ingreso a los educadores venezolanos alcanza, con suma dificultad, para pagar la canasta alimentaria, que se ubica en 19.858 bolívares y hace imposible pagar la canasta básica familiar, que por poco duplica ese monto.

Para algunos, este deterioro de los beneficios en el sector no es accidental. Víctor Márquez, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela  y el rector de la Universidad Simón Bolívar, Enrique Planchart, coinciden en que el Gobierno aplica deliberadamente un plan de destrucción del sistema público y autónomo de educación superior para implantar uno acorde a su ideología revolucionaria.

Planchart llama la atención de que un profesor venezolano, que es un bien cotizado internacionalmente, se enfrenta a una realidad precaria en su propio país con un conflicto político elevado, inseguridad, el más alto índice de inflación,  precaria calidad de vida, dificultad de acceso a vivienda propia, comienza a verse obligado a contemplar ofertas de otros países.

Bajo este panorama, sólo la Universidad Simón Bolívar ha perdido más de 300 profesores en los últimos cinco años. Han migrado a Colombia, Ecuador, Europa y Australia. “El peligro más grande que tenemos en el país son los vecinos que ofrecen mejores condiciones”, dice.

 Por su parte, Víctor Márquez, considera que se trata de la violación de un texto constitucional, como el derecho a la vida, que establece que una persona debe tener un ingreso que le permita vivir.

“Ningún profesor tiene la capacidad de pagar la canasta alimentaria, no estoy hablando de la básica, la alimentaria!”, sentencia.

Comenta que los profesionales están yéndose del país, incumple con sus horariso de trabajo porque dedican horas para comprar los productos básicos, no les alcanza para pagar especializaciones y, en caso de hacerlo, no se ven compensados porque el nuevo sistema desestima la capacitación académica del propio docente.

“Muchos dice que se trata de ineficiencia del Gobierno, hay algo de eso, pero esto  es un plan perfectamente calculado, premeditado, destruir las universidades autónomas”.

Desde el 2001 al 2015 el sueldo del profesor ha perdido 13 salarios mínimos. La crisis económica también ha llevado a la desactualización de los equipos, las bibliotecas, los laboratorios, etc.

“Los profesores se van porque aquí no hay como vivir”, afirmó Márquez.  Ambos hablaron de la situación a la emisora venezolana Unión Radio.

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