¿Puede usted juzgar una pintura? (Parte V)

El lector recordará que los colores se dividen en dos grandes grupos: cálidos y fríos. Los cálidos están relacionados con el rojo, mientras los fríos con el azul. Son cálidos: el amarillo, el naranja, el verde amarillento, el rojo, el violeta rojizo y todos los grises que tiendan a estos colores. Son fríos: el verde azulado, el azul, el violeta azulado y todos los grises que tiendan a estos colores.

A nuestra vista no le es agradable el que en un cuadro haya la misma cantidad de cálidos que de fríos. Si los cálidos fuesen mayoría, podrían ocupar algo más del 60%, mientras los fríos algo menos del 40%; y viceversa. Esto si resulta grato a nuestra vista. Algo similar a lo dicho en el artículo III en relación a los tonos oscuros y claros, pero con una diferencia: un cuadro no puede ser todo oscuro o todo claro; tienen que haber ambos tonos y en la indicada proporción. En cambio, un cuadro puede estar hecho con sólo colores cálidos o con sólo colores fríos.

Cuando un cuadro está hecho tanto de colores cálidos como de fríos, los que no sean dominantes, aunque quepan en un sólo lado de la tela, deben aparecer en ambos; y deben estar balanceados de acuerdo al principio de balance del sube-y-baja, que ya conocemos. Por ejemplo, en un cuadro con dominio de colores fríos, una zona roja colocada en el lado izquierdo de la tela y cerca del centro puede ser balanceada por otra roja, de menor área, colocada del lado derecho y lejos del centro. Algo similar a lo dicho en relación a las superficies positivas en el artículo III.

En un cuadro con ambos tipos de colores es conveniente, aunque no imprescindible, que en la preparación de los colores en la paleta se hayan neutralizado los colores cálidos, mezclándolos con algo de colores fríos, y viceversa. Esto evita los desagradables contrastes excesivos de colores cálidos contra fríos, y contribuye a darle a la obra el sentido de unidad que ya conocemos.

Un principio muy importante en el uso del color es que haya correspondencia entre los colores puestos en la parte iluminada de los objetos, y los colores colocados en las partes en sombra. Veamos.

Tome usted una hoja de papel blanco y colóquela bajo la luz del sol o de una lámpara de luz blanca de modo que parte de la hoja no quede iluminada. Si la parte de la hoja que queda bajo la luz es blanca, ¿de qué color ve la parte que queda bajo sombra? Notará que es algún tipo de gris. Experimentos similares los puede hacer con hojas de otros colores. Si la parte iluminada de una hoja amarilla es amarilla, ¿de qué color es la parte que queda en sombras? Notará que es algún tipo de violeta. Así, se dice que los amarillos de las luces se corresponden con los violetas de las sombras.

Cuando en una obra pictórica el pintor pinta un objeto con sus luces y sombras, y el color de las unas no se corresponde con el color de las otras, la obra se ve mal. Y usted no tiene que haber estudiado la teoría relativa a los colores de las luces y las sombras para saber que está mal. A su vista, el objeto es desagradable. Y usted sabe que está mal porque la información necesaria para saberlo la tiene usted en su mente, aunque no esté consciente de ello; por ejemplo: usted ha visto millones de veces, a lo largo de su vida, todo tipo de cosas de color amarillo, con sus luces y sombras. Y es por eso por lo que si los colores de las luces y las sombras de un objeto amarillo de una obra pictórica, y por lo demás de cualquier otro color, no se corresponden, usted puede detectarlo. Y, por supuesto, el pintor también. Pero una cosa es detectarlo y otra el poder mezclar colores en la paleta para obtener justo el color necesario. Y el pintor se puede equivocar, porque esa es una tarea que involucra dificultades, pero que, afortunadamente, es a él a quien le toca resolverlas; no a usted. A usted, por decirlo de alguna manera, sólo le toca comerse el plato que le prepararon y determinar si está bien o está mal, aunque usted no sepa nada de cocina.

Por último, diremos que, salvo excepciones intencionales, en una obra pictórica de arte no debe haber zonas “planas” de amplia área. Una zona es plana cuando en toda su superficie se ha usado el mismo color y el mismo tono. Veamos.

Tome usted una fotografía de un paisaje que tenga un hermoso cielo azul y sin nubes. Examínelo con cuidado. Notará que ese azul no es de un sólo tipo, como a primera vista pudiera parecer. Encontrará allí azules violáceos, azules francos, azules verdosos, azules agrisados de diferentes tipos; en fin, toda una gama. Además, podrá notar que en algunas zonas esos azules son ligeramente más claros que en otras, aunque a primera vista el cielo hubiese parecido de un sólo tono. Por todo esto es por lo que cuando en una pintura un cielo ha sido pintado, sin matizar el azul con otros colores, a usted no le gusta, lo ve innatural. Esto suele ocurrir en pinturas de aficionados que se han puesto a pintar sin ningún tipo de estudio previo.

En arte pictórico, sin embargo, sí hay lugar para las zonas planas. Por ejemplo, en diseño gráfico (elaboración de logotipos, de ilustraciones publicitarias…). También se le puede encontrar en algunas pinturas abstractas, hechas sobre la base de zonas planas. Igual ocurre en caricaturas, en vitrales…Pero son otro tipo de aplicaciones. Un conjunto de manchas hechas de diferentes tamaños y formas, y de diferentes colores planos, puestas juntas con el debido conocimiento de composición y de color, puede constituir una obra pictórica de gran calidad.

He ilustrado este artículo con la fotografía de un cuadro que pinté en 1999. Lo titulé “Braulio perdió su Cabriales”; está hecho en acrílico sobre tela y es de 1.0m x 1.3m. Se notará que ha sido realizado con dominantes fríos: diversos azules. En minoría están los cálidos, que se podrán notar en los rostros y extremidades de los personajes; en su vestimenta (del hombre y del niño); en objetos del primer plano; en los reflejos del río y en la fábrica al fondo. Se ha evitado el contraste exagerado de colores (cálidos contra fríos), neutralizándolos. El cuadro está hecho en clave baja (dominio de los oscuros).

Y así llegamos al final de este pequeño curso de cinco lecciones. Espero le haya sido de alguna utilidad. 

Dirección-E:[email protected]

A %d blogueros les gusta esto: