Relevancia y Alcance de la Microeconomía

     Como se sabe,  la división más usual de la economía, es aquella que separa la macroeconomía de la microeconomía. La distinción entre macro y micro fue introducida en 1933 por el noruego Ragnar Frisch. El origen de los vocablos ya nos dice mucho sobre su significado. En sus raíces griegas, macro significa grande y micro pequeño.

     La microeconomía, de acuerdo a 'econlink.com.ar', nos aporta valiosa colaboración en muchos tópicos de la actividad económica, por ejemplo, en lo relacionado con el mercado laboral.

La microeconomía, estudia el comportamiento de unidades económicas individuales, como pueden ser individuos, familias, empresas y los mercados en los cuales ellos operan. Por esto, también se la suele definir como la ciencia que estudia la asignación de los recursos escasos entre finalidades alternativas. La teoría microeconómica utiliza modelos formales, que intentan explicar y predecir, utilizando supuestos simplificadores, el comportamiento de los consumidores y productores. En general, el análisis microeconómico se asocia con la teoría de precios y sus derivaciones. Se considera que el mayor contribuyente al análisis microeconómico ha sido Marshall.

    Al respecto, Wikipedia nos recuerda, que esta es una parte de la economía que estudia el comportamiento económico de agentes económicos individuales, como son los consumidores, las empresas, los trabajadores y los inversores; así como de los mercados. Considera las decisiones que toma cada uno, para cumplir ciertos objetivos propios. Los elementos básicos en los que se centra el análisis microeconómico son: los bienes, los precios, los mercados y los agentes económicos.

     La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo, de las cuales las más importantes son: la teoría del consumidor, la de la demanda, la del productor, la del equilibrio general, y la de los mercados de activos financieros. No pueden considerarse enteramente separadas, porque los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros. Por ejemplo, las empresas no solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que desarrollan los supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos; las conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto y en cuanto se cumplan los supuestos, cosa que no ocurre siempre, especialmente si se trata de supuestos muy fuertes o restrictivos.

     Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es la llamada teoría de juegos. La teoría de juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes, cuando las decisiones tomadas por cada uno, influyen en la medida de que cada uno logra los objetivos que desea. Se usa, por ejemplo, en la teoría de la producción industrial, para estudiar los casos de oligopolio y de competencia imperfecta.

      Muchos son los aspectos que se pueden estudiar con la microeconomía, desde la teoría del consumidor, del productor, la estructura de mercados y su comportamiento  entre otros.

 En esta oportunidad nos concretaremos brevemente a este último tema de la estructura del mercado; y como lo comenta Wikipedia, en el mercado de cada bien o servicio, se pueden dar distintos tipos de situaciones. Estas situaciones son conocidas como Estructuras de Mercado, que se agrupan de la siguiente forma:

  • Competencia perfecta
  • Competencia imperfecta

Monopolio
Oligopolio
Competencia monopolística

El modelo de competencia perfecta

El modelo de competencia perfecta, es un ente ideal que intenta capturar la esencia del comportamiento económico, tanto de las empresas como de los individuos. La mayor parte de la literatura, se ocupa de analizar el impacto que tiene sobre el bienestar o la eficiencia, el que alguno de los supuestos arriba mencionados no se cumpla. Quizá uno de los más importantes es el de la información.

El modelo de competencia perfecta, describe una estructura de mercado que cumple con los siguientes supuestos:

No hay barreras a la entrada de nuevas empresas y el salir no implica un costo.
Existe información perfecta sobre precios, bienes e insumos.
Producto homogéneo, es decir, los bienes son sustitutos perfectos.
No hay externalidades; es decir, los derechos de propiedad están perfectamente definidos.
Los contratos se cumplen porque hay un aparato jurídico eficiente.
No hay rendimientos crecientes a escala ni en la producción ni en el consumo.

Si los supuestos se cumplen, podemos estar seguros de que la asignación que genera el mercado, es eficiente. De hecho, en un modelo de equilibrio general, las asignaciones son eficientes en el sentido de Pareto.

La condición de optimalidad del mercado,   exige que el precio sea igual al costo marginal. Si el precio es menor, algunas empresas salen del mercado presionando el precio al alza por la reducción de la cantidad ofrecida; y si el precio es mayor, algunas empresas entran al mercado esperando beneficios positivos; pero al hacerlo, presionan el precio a la baja, debido a que la oferta se expande.

Competencia imperfecta

El término "competencia imperfecta", fue acuñado por la economista inglés Joan Robinson, en los años 30.

En términos generales, este tipo de competencia o tipo de mercado (como lo denominan diversos economistas y mercadólogos), se caracteriza básicamente porque en él compiten desde unas cuantas hasta muchas empresas, que pueden controlar en alguna medida el precio de su producto. En consecuencia, es el tipo de mercado en el que compite la gran mayoría de empresas y productos.

Por ello, resulta muy conveniente que los mercadólogos conozcan cuál es la definición de competencia imperfecta, cuáles son las características que la diferencian y cuáles son los tipos de mercados imperfectamente competitivos.

Stanton, Etzel y Walker, consideran que el mercado de competencia imperfecta (como el estadounidense), es "caracterizada por la diferenciación del producto, el comportamiento emocional de compra y la información incompleta del mercado. Como resultado, las compañías se valen de la promoción, para proporcionar información sobre el proceso de decisión de compras al encargado de tomar las decisiones, con el fin de ayudar a la diferenciación de su producto y para persuadir a los compradores potenciales".

Concretamente promoneocios.net señala al respecto, que se puede definir la competencia imperfecta de la siguiente manera: Una situación del mercado en la que los vendedores o empresas que compiten en él, tienen cierto control sobre el precio, debido a que ofertan productos diferenciados y/o limitan el suministro. Además, en este tipo de mercado, existe información incompleta del mercado y comportamiento emocional de compra, por lo que las empresas utilizan la promoción para informar, persuadir o recordar a su mercado, meta las características y beneficios de sus productos. El monopolio, el oligopolio y la competencia monopolística, son los tres tipos de competencia imperfecta que existen en la actualidad.

Monopolio

El monopolio (del griego, mono=único y polio=vendedor), es una estructura de mercado caracterizada por la presencia de una única empresa, que produce un bien homogéneo y que se comporta no paramétricamente en precios, y por la existencia de barreras de entrada y salida en el mercado.

Los monopolios son vistos de forma negativa en los mercados. (Por ejemplo, recordar las leyes Anti-Monopolio de los EE.UU.). No obstante, existen algunos monopolios inevitables, llamados monopolios naturales. En ocasiones, se intenta que los problemas de este tipo de monopolios, se resuelvan de manera que sea una institución pública (que se supone que no tiene interés en maximizar su propio beneficio, sino el bienestar global), sea quien controle el precio y la producción de ese monopolio o que le permita variarlos, en función de los usuarios o compradores del monopolio.

Oligopolio

En el oligopolio (del griego oligo=pocos, polio=vendedor), se supone que hay varias empresas; pero de tal forma, que ninguna de ellas puede imponerse totalmente en el mercado. Hay por ello una constante lucha entre las mismas, para poder llevarse la mayor parte de la cuota del mercado, en la que las empresas toman decisiones estratégicas continuamente, teniendo en cuenta las fortalezas y debilidades de la estructura empresarial de cada una.

El problema se puede plantear en ocasiones, usando métodos de la Teoría de Juegos. Por ejemplo, dada las funciones de costes de cada una de las empresas implicadas, cada una se atreverá a ofrecer a un determinado precio, una cantidad determinada, al mercado. Pero, estas ofertas de las empresas, al ser observadas desde el punto de vista de la demanda, tendrán efecto en cuánta cantidad es realmente demandada para cada empresa; y dado el precio que ha puesto cada una, le darán a cada una de ellas un cierto nivel de beneficios. También se puede introducir la idea, que las empresas intenten "diferenciar" su producto con respecto al producto de las otras, para que no parezcan tan "sustitutivos"; y por ello, se puedan considerar como "diferentes" por los consumidores. Aunque a menudo esas diferencias en producto sean en cosas mínimas, como la presentación del producto, su "calidad", el envase en el que viene, servicios de post-venta, las redes de distribución, la cercanía del producto al domicilio del consumidor, etcétera. (para esto hay que estudiar más las estrategias comerciales de cada empresa en particular). Todo ello puede dar lugar al estudio de diferentes tipos de modelos.

Competencia monopolística

La competencia monopolística es una estructura de mercado, caracterizada por la presencia de muchas empresas que venden productos heterogéneos, sustitutivos cercanos; pero imperfectos entre sí. Al tratarse de productos heterogéneos, cada productor tiene un cierto poder de mercado sobre el bien que produce, por lo que la competencia monopolística puede definirse como una estructura de mercado intermedia entre monopolio y competencia perfecta.                                               

El modelo clásico de competencia monopolística, se debe al economista británico Chamberlin. Chamberlin plantea que, debido al carácter heterogéneo de los bienes y al cierto poder de mercado que posee cada productor sobre los mismos, las empresas creen enfrentarse a una curva de demanda estimada o "imaginaria", según la cual las decisiones del resto de productores están dadas. Sin embargo, para el resto de competidores, no es óptimo mantener sus decisiones ante una variación unilateral de la producción de la empresa. De este modo, existe una curva de demanda real, que recoge las decisiones de todos los productores y que va a determinar el equilibrio de mercado. A corto plazo, el equilibrio de mercado se alcanza, cuando las decisiones tomadas por las empresas según la curva de demanda "imaginaria" son compatibles con la curva de demanda real. Es decir, en el punto en el que ambas se igualan. A largo plazo, bajo el supuesto de libre entrada y salida del mercado, no puede existir beneficio extraordinario, de tal modo que el equilibrio se alcanza en el punto en el que la curva de demanda "imaginaria" es tangente al coste medio a largo plazo y coincide con la demanda real de mercado. Como resultado se obtiene el Teorema del Exceso de Capacidad de Chamberlin, según el cual la empresa no alcanza el nivel eficiente de producción a largo plazo (mínimo del coste medio).

*Fuentes debidamente señaladas

(*) Docente universitario de Postgrado.

Web: www.carmorvane.com

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