Rocío San Miguel: Para los 32 presidentes

Estimados presidentes:

Bienvenidos a Venezuela, tendrán ustedes el privilegio durante su permanencia en la capital de la República de gozar de la seguridad que les proporcionaran las instalaciones militares del Fuerte Tiuna.

Un complejo castrense que dispone de 5.630 hectáreas de Zona de Seguridad y abarca, para que tengan idea de las dimensiones, el municipio Libertador del Distrito Capital y los municipios Baruta y Guaicaipuro del Estado Miranda, suficientes para impedir el ingreso de cualquier persona que se le ocurra ir a manifestar o hacerles notar la grave situación que estamos padeciendo los venezolanos.

Allí se estarán tranquilos, pues se trata de un recinto en el que, cada vez que quiere dársele algo de distracción al aire libre a los mandatarios extranjeros que vienen a la Capital, se les encierra allí. En efecto, son célebres los partidos de béisbol que el comandante Fidel ha realizado allí con el comandante Chávez, en un estadio especialmente construído a tal fin, conocido como “Chávez-estadium” con monumento al actual Presidente de Venezuela incluido.

Le advierto que a cualquiera de nosotros nos encantaría manifestar en los alrededores de Fuerte Tiuna en ocasión de vuestra visita, para llamar la atención de la autocracia que en esta tierra de gracia se vive, y hacerlo como lo hacen los Indignados del mundo en el corazón de Nueva York, Madrid, Londres o cualquier ciudad del mundo.

El problema es que, si se nos ocurre ejercer el derecho a la protesta pacífica, consagrado en la Constitución, el pacto internacional de derechos civiles y políticos o el pacto interamericano de igual nombre, nos aplican el régimen penal previsto en la Ley de Seguridad de la Nación, que establece de 5 a 10 años de prisión, como ya se lo han aplicado a sindicalistas o estudiantes que manifiestan contra los abusos de este Gobierno.

Que quede claro: El problema no es con ustedes, aunque muchos de los 32 presidentes y jefes de Estado que nos visitarán tienen graves déficits de respeto a la democracia y los derechos humanos en sus países. El problema para los venezolanos es que, al final de show, vuestra visita servirá para legitimar y consolidar esta autocracia.

Chávez se moverá tranquilo en las instalaciones de Fuerte Tiuna; de hecho dormirá estos días, en la que fue la casa histórica del ministro de la Defensa en la montaña, rodeado hasta los dientes de seguridad y ocupado de verse lo mejor posible en sus circunstancias físicas.

No esperamos, los críticos, disidentes u opositores del actual Gobierno venezolano, solidaridades automáticas a la causa de la democracia y de respeto a los derechos humanos que, día a día, incansablemente exigimos a este Gobierno. Es más, estamos conscientes que algún negocito vendrán muchos de ustedes, en el fondo, a realizar utilizando la plataforma de la cumbre del CELAC.

Solo esperamos que estén atentos al ruido de las cacerolas que, en protesta contra este Gobierno, se escucharán en toda Caracas este viernes 2 de diciembre a las 8 de la noche.

Esta será nuestra protesta y el símbolo de indignación de este país con lo que está pasando en Venezuela.

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